Mostrando entradas con la etiqueta Política mundial. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política mundial. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de marzo de 2018

Mitos que se caen junto con PPK

La caída del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski nos deja un sabor amargo a todos puesto que con él se caen una serie de ideas que hasta hace poco creíamos que eran de algún modo “verdades” indudables. Resumo diez de ellas pero pueden ser más o bien pueden no ser las correctas, pero son aquellas que, a mi parecer, se han venido repitiendo insistentemente en los medios de comunicación durante los últimos años.

1. El país es una empresa
No lo es y, por lo tanto, no puede ser gerenciado por un empresario, un economista o un contador. La misión u objetivo de un país no es “producir ganancias” o hacer buenos negocios; la razón de ser es el bienestar y beneficio de sus pobladores y para ello no es requisito buscar la mayor rentabilidad en las finanzas, como lo demuestran varios países que logran ingentes ingresos a la par que tienen a sus pueblos en la más absoluta miseria.

2. Los tecnócratas son los mejores para gobernar
Los especialistas o tecnócratas son expertos en su oficio específico pero no tienen las condiciones ni la preparación para el mando o conducción política de una nación. No es lo mismo ser el técnico que el piloto, el mecánico que el capitán.

3. La economía lo es todo, estúpido
El dinero por sí solo no hace nada: necesita a una persona que lo sepa usar. Ganar mucho dinero no hace a nadie más inteligente ni capaz. Los mayores logros se pueden realizar con mínimos recursos si se utiliza bien la inteligencia y el esfuerzo humano, como así lo demuestra la historia de la humanidad. Ser rico tampoco lleva a nadie a la felicidad, como lo podemos observar por la enorme cantidad de ladrones, narcotraficantes, herederos y ganadores de loterías que están lejos de ser considerados como felices. La felicidad no es tener sino estar satisfecho con lo que se tiene.

4. Las inversiones son lo más importante
Se puede invertir en un negocio que vaya en perjuicio del ser humano y de la naturaleza, se puede invertir de mala forma, en contra de las leyes y mediante corrupción (como nos lo demuestra el caso Lava Jato), se puede invertir en empresas que buscan principalmente explotar y aprovecharse de la pobreza de la gente (como sucede en todos los países subdesarrollados). Invertir por invertir no resuelve nada y más bien puede empeorar las cosas si es que de por medio no hay una idea clara de qué se quiere lograr con dichas inversiones.

5. El Congreso es inútil
La diferencia entre la monarquía, la dictadura y la democracia es que ésta última requiere para serlo de un Congreso donde se albergue a la oposición para que exista un equilibrio de poderes y se expresen e investiguen los que encuentran las fallas de cada gobierno. Además el Congreso es el que elabora las leyes en función a los intereses de la población y no de los grupos de poder. Eliminar al Congreso, por la razón que sea, es abandonar el régimen democrático.

6. La corrupción la cometen los funcionarios públicos
La corrupción, como el matrimonio, es un acto de dos: del público y del privado, donde el privado busca al público para obtener de ello una ganancia ilegal. El caso Lava Jato muestra que el origen de la corrupción está en la ambición de los privados por obtener ventajas a costa de los públicos a quienes se les ofrece dinero por ejecutar malas maniobras. Por ello la corrupción debe ser combatida con la misma severidad tanto en la parte privada como la pública.

7. La derecha o la izquierda son de por sí malas
Tanto la derecha como la izquierda en todas partes del mundo tienen que coexistir, cada una representando a un sector de la población. Si prevalece solo una y se margina a la otra se genera un desequilibrio que suele terminar en caos o guerras civiles. Un gobierno estable debe procurar siempre aceptar que ambas posturas coexistan y para ello se debe buscar el término medio que permita alcanzar el equilibrio como punto de acuerdo entre las dos partes.

8. El país debe estar alineado con el poder mundial de turno
Las grandes potencias tienen sus propios intereses que no contemplan los de los otros pueblos, y todo gobierno debe tener siempre presente ello. El escuchar y obedecer al poderoso no asegura que el gobierno interno sea estable y que su población esté de acuerdo con que se oriente todo solo para beneficiar a los negocios y empresas extranjeras. Ni a Toledo ni a PPK les sirvió de nada poner sus gobiernos al servicio de Washington; sin un mínimo de autonomía para pensar en el propio país se cae en el extremo de la desnacionalización que lleva a la larga a un descontento profundo y a una inevitable crisis.

9. La política es enemiga de un buen gobierno
Todo el que participa en la administración pública hace política y haga lo que haga afectará al país. Nadie es absolutamente neutral pues toda persona tiene al menos una idea vaga de lo que es la política. Aducir que se es técnico o que solo se obedece órdenes es una manera de justificarse pues nada obliga a que una persona no pueda renunciar a su puesto si nota que algo no se está haciendo bien. Todos somos políticos a pesar nuestro y no hay forma de eludirlo.

10. Los novatos son preferibles a los viejos
Las recientes elecciones han demostrado que los “nuevos”, los que nunca han hecho política partidaria, los “outsiders”, pueden ser tanto o más capaces de ser corruptos o hacer peor las cosas. El no haber participado nunca en nada no asegura la probidad y eficiencia de nadie. El provenir de la empresa privada o de una gerencia particular no significa que se sabrán hacer correctamente las cosas y con la necesaria honradez requerida.

jueves, 15 de marzo de 2018

Un comentario sobre si hubo o no hubo algo antes del Big Bang

Resultado de imagen para big bang


En primer lugar no hay que olvidar algo que es muy importante y que pocas veces se toma en cuenta: qué es la ciencia. En la mayor parte de los casos la pensamos como una "respuesta", una "explicación" sobre aquello que percibimos, algo así como un profesor que, ante la inquietud de los alumnos, toma la palabra y tranquiliza a todos con una exposición que parece sumamente "lógica". Culminada ésta los niños respiran tranquilos y vuelven a sus rutinas con la certeza de que "todo está en su lugar".

Pero lamento decir que esa imagen idílica, tan seria y ordenadora, no se corresponde con la realidad de lo que es la ciencia. Claro, para quienes no tienen nada que ver con ella o están lejos de interesarse en lo que los divulgadores y medios de comunicación construyen es lo mejor que puede haber. Pero cuando exploramos más a profundidad de qué se trata resulta que el susodicho muñeco se desarma.

La ciencia, más que una respuesta, es una pregunta, una inquietud, una proceso de averiguación sobre algo que nos llama la atención e intentamos entender mediante una serie de símbolos o nombres con los cuales ayudamos a nuestros cerebros a captar las cosas. Sin embargo la naturaleza no tiene esas "leyes" que nosotros le endilgamos ni se "ordena" en base a un sistema que denominamos "matemática", todo lo cual tampoco existe más que en nuestra mente y que tuvo un origen eminentemente religioso que preferimos ni mencionar.

Por otra parte, a esta relatividad de lo que es nuestra mente intentando captar la realidad, se suma el hecho la ciencia es solo una "momentaneidad", un instante dentro de un proceso inacabable de conocimiento. Nada en ella está concluido; todo es perfectible, modificable, sustituible, transformable. Hacer afirmaciones categóricas en la ciencia solo es útil dentro de un contexto específico como puede ser el lanzamiento de un cohete. Estas "leyes" que conocemos son las que nos permiten lanzar esos objetos al espacio con mucho esfuerzo y limitaciones, pero estas mismas leyes no nos permiten imitar la facilidad con que se desplaza un OVNI el cual, obviamente, se conduce a través de otras "leyes" que aún no imaginamos que existan.

Supongo que en este punto muchos esbozarán una leve sonrisa socarrona al ver que alguien que se presume de "inteligente" introduzca en una reflexión seria la palabra "OVNI" pues se parte del presupuesto que la realidad es únicamente aquello que ésta ciencia determina, tan igual que el creyente en la Biblia sonríe cuando alguien menciona una verdad que no está señalada en dicho libro. Pero nada hay más serio que observar cómo una serie de fenómenos suceden a nuestro alrededor, constatados por todos los medios y fuentes, a los cuales se les pone de lado como "seudociencia" simplemente porque ponen en entredicho las "verdades" contemporáneas que con tanto celo sostienen un sinnúmero de catedráticos y premios Nobel y con las cuales publican y viven.

Eso ya lo hemos visto en la historia cuando Galileo pedía a sus opositores que miraran por su telescopio para que constataran lo que decía y ellos se negaban "por principio", pues así vieran lo que vieran el cuestionado científico "estaba equivocado". Claro, en la ciencia, actividad humana, está también todo lo bueno y lo malo de nuestra humanidad puesto que es una obra de humanos, no de dioses. Lo que quiero decir es que a veces le tenemos tanto apego a nuestra torre de Babel construida con tanto esmero y sacrificio que el que aparezcan pequeños indicios que la desacrediten nos enerva y aterroriza puesto que le tenemos pavor al confirmar que finalmente estábamos totalmente equivocados.

De modo que la ciencia ni es ni la propia naturaleza ni lo que el ser humano imagina que es sino solo una manera momentánea de suponer que "tal vez las cosas sean así, pero parece que es todo lo contrario". Cualquiera que conoce la evolución de la ciencia actual lo puede constatarlo con solo leer un simple libro de historia de la ciencia donde se comprueba que, año a año, lo que se creía ser una "verdad", ahora resulta ser solo un "error", perdonable por las limitaciones de su época, pero error al fin. ¿Qué nos hace pensar que todo lo que creemos ser "sumamente certero" el día de mañana lo abandonemos entre risas? Y más aún: ¿cuántas cosas que antes se daban por "tonterías" hoy se resucitan porque explican mejor la realidad desde el punto de vista actual?

Este vaivén de creencias, de afirmaciones y certezas que van y vienen no las puede comprender el lego para quien la ciencia "tiene que se el sustituto de la religión, tiene que ser la verdad". Al menos, eso es lo que nos hacen creer en el colegio y en la universidad: que lo que decía la religión era "la ignorancia" y que lo que dice la ciencia es "la verdad". Y así lo piensan y creen la gran e inmensa mayoría de estudiantes incluyendo muchos científicos de renombre. Simplemente cambiaron las verdades de la religión por las verdades de la ciencia. Esto por supuesto es muy cómodo porque evita entrar en dudas existenciales que nos causas demasiada incomodidad ante la vida. Siempre es preferible pensar que "todo está explicado" a que "todo es parcial y momentáneo". Quienes recuerdan la primera versión de El planeta de los simios puede entender bien la diferencia entre "el conocimiento correcto" y "el conocimiento real", pues ambas cosas nunca son compatibles por la presencia del poder.

Finalmente, sobre la especulación de qué hubo antes del Big Bang, nuevamente vemos que se prefiere partir de una "teoría" ampliamente aceptada por la "comunidad científica" (recordando a los famosos consensos de sabios que decidían en su conjunto lo verdadero de lo falso, como en el caso Galileo) pero que no es la única como bien lo difundió en un texto Enrique Pfeifer (Cosmología: ¿ciencia o ideología?)1. Pero eso no es todo puesto que aún es posible especular sobre un centenar de teorías más, todas las cuales, incluyendo las del "consenso", son igualmente imposibles de demostrar con la tecnología actual. Solo se puede hablar de ellas en el idioma puramente especulativo de la física teórica, donde todo es posible y nada es verdad. 

De modo que en mi opinión se parte de una premisa falsa o no demostrada (de que hubo un Big Bang) para sobre ello especular qué otras posibles connotaciones se pueden deducir de ello. Es como tomar un camino equivocado y, mientras se lo recorre, se habla y discute acerca de los muchos destinos a los cuales se puede llegar, cuando en verdad el camino termina en un precipicio. En ese caso es mucho más científico admitir que en este terreno, el del Universo, el método científico moderno no es suficiente (como quien tiene una regla que se queda corta para tomar ciertas medidas) y que por lo tanto es necesario dejarlo de lado para construir otro método de conocimiento que nos permita abordar magnitudes mayores a las terrestres. 

Solo con esa actitud valiente y honesta, que no le teme a desandar lo andado para ir por la senda correcta, que no se amilana si tiene que recurrir a sistemas antes calificados de "brujería", avanza la ciencia. Pero la resistencia a echar por la borda esta linda torre de Babel llamada "el método científico" es enorme en la medida que con él se han desarrollado muchas cosas e inventos muy útiles para la era moderna y la sociedad de mercado pero inútiles para afrontar una nueva forma de sociedad que no tenga esos parámetros comerciales. Solo así pienso que el ser humano podrá esperar llegar a las estrellas durante su corta existencia. 

1 Adjunto el artículo de Pfeifer que cuestiona la verdad universal del Big Bang.

lunes, 12 de marzo de 2018

Comentario al libro El Estadio de José del Valle González

Resultado de imagen para libro el estadio jose del valle gonzalez


19 de enero del 2018

Toda obra de arte consta de dos partes: la forma y el fondo. La forma es el elemento con el cual se expresa una idea, que viene a ser el fondo. En la pintura la forma es el cuadro o la superficie más los colores y cómo todo esto se dispone. En la música son los sonidos y de qué manera se organizan. En el caso de la literatura son las palabras y el modo de exponerlas.

En este libro titulado El Estadio de José del Valle González encontramos que su forma es correcta; está bien redactado, es sencillo en sus expresiones y se encuentra al alcance de cualquier público mediana o escasamente instruido, lo cual es de por sí una virtud en estos tiempos en que la gente se inclina cada vez más por las lecturas rápidas y sintéticas que nos ofrecen las diversas pantallas que por todos lados nos acosan. Tiene un formato que es el de cuento-novela, pues es más larga que un cuento y más corta que una novela convencional, según mi particular apreciación.

Pero todo esto tendrá o no importancia siempre y cuando responda al objetivo central que es la razón de ser de la obra. Y aquí es a donde entramos en la parte del fondo, a la esencia que motiva el comentario sobre este trabajo. Antes de continuar, y a modo de plantear una intriga, citaremos una de las frases que quizá sea el leit motiv del libro en cuestión. Proviene de un pasaje de la Biblia, del Eclesiástico, el cual dice: “Todo lo que de la nada viene, a la nada vuelve; así el impío, del vacío vuelve al vacío. La dicha dura pocos días, pero el buen nombre dura para siempre”.

Diera la impresión de que el autor encontrara en lo profundo de este pensamiento una motivación para exponernos preocupaciones que van desde las dudas epistemológicas —la epistemología es una especialidad que estudia a la ciencia— sobre la capacidad de ésta para explicarlo todo, hasta el asombro ante nuestra peculiaridad humana de vivir siempre insatisfechos. Se trata entonces de un relato más cercano a la reflexión y a la moraleja, cosa con la que todos los cuentos siempre finalizan.

A propósito de esto, es bueno mencionar que la literatura es un arte que camina sobre  sus propios pies y no tiene por qué atenerse a la lógica de Hollywood o de Disney, empresas que suelen utilizarla impunemente para sus películas pero deformándola para adecuarla a sus fines que son reforzar lo “políticamente correcto”. Digo esto porque la narrativa y la cuentística real no siempre funcionan con los simplistas esquemas de “bueno-malo” a los que nos tiene acostumbrados la ideosincracia norteamericana, apegada a una moral puritana de clase media que espera recibir solo aquello que ésta entiende y pueda aplaudir. En la literatura, por lo menos hasta ahora, esa idea de ser una simple máquina de repetición de los valores y patrones culturales típicos de la mass media no es la que más se utiliza.

Este es el caso de El estadio, cuyo propósito no es el de arrancar de sus lectores un “qué lindo” ni una aprobación emocional al estilo de los libros de autoayuda, sino más bien el conducirnos hacia una situación en la que terminamos con más dudas y preguntas que cuando empezamos. Y es acerca de esas dudas y preguntas sobre las cuales quiero hacer hincapié más que en su exégesis literaria, en particular porque mi personal interés es la filosofía y ese es el campo en el que mejor me desenvuelvo.

Evitaré entonces contar la trama y más aún el desenlace puesto que ello es lo que precisamente hay que invitar a hacer, centrándome en aspectos puntuales que siempre son buenos resaltar ya que muchas veces los pasamos por alto. Previamente es necesario aclarar que el autor, Valle González, es físico de profesión así como especialista en metodología científica. Este dato es fundamental ya que ello explica la preocupación central de la trama que, a mi entender, trata acerca de la verdad, la realidad y cómo el ser humano las asume. Y ya que hablamos de la verdad, es imposible mencionarla sin nombrar también a su hermana gemela: la creencia. Una verdad en la que nadie cree no es una verdad, aunque ésta sea comprobada de mil maneras. Y además, contrariamente a lo que muchos piensan, así como podemos fanatizarnos con la verdad, o con lo que pensamos que ella es, también lo podemos hacer con su negación, con el no creer, posición aún más cómoda porque así no requerimos darnos ningún tipo de explicación. Al respecto de ello cito un pasaje del libro que dice: “A veces se es fanático por creer, pero también se suele ser fanático por no creer, aun cuando las evidencias estén al alcance de la mano.”

Y efectivamente, cuando la mente  no alcanza, cuando los argumentos no llegan a ser los suficientes, la actitud más común que asumimos es la de arribar a una conclusión que es casi siempre aquella que restablece el orden previamente alterado. A quién no le ha pasado que alguna vez en la vida se ha visto ante un suceso que no pudo explicarlo y que al final lo hemos resuelto mediante una alzada de hombros junto con un: “Me habrá parecido”. Esa respuesta, que obviamente no es ni real ni culmina el misterio, resulta una tabla de salvación ante fenómenos que, por diversos motivos, no tienen explicación para nosotros. En la obra, uno de los personajes principales, que es ciego, calma las preocupaciones de todos a través del razonamiento siguiente: “No he podido contemplar al mágico estadio ni lo veré nunca, pero creo en él porque también creo en las palabras de mis amigos y buenos vecinos y estoy convencido de que existe, al igual que existen cosas malas y buenas que están fuera del alcance del hombre.”

Lo que nos propone este razonamiento es que las cosas existen no solo porque las veamos o las toquemos, o quizá porque la ciencia lo diga, sino también, y sobre todo, porque mucha gente de confianza así lo dice y les creemos, lo cual podemos comprobar en la práctica cuando los alumnos de la universidad asumen la palabra del catedrático de ciencias como “verdadera” solo porque es el profesor de ciencia. A pesar que se les enseña que no deben creer subjetivamente porque alguien con autoridad lo diga, los nuevos científicos se forman diariamente en las aulas a través de la credibilidad en la palabra del maestro. Es, sin duda, una de las tantas paradojas acerca de qué es el conocimiento. Al respecto de ello, traigo a colación otra de las frases que nos brinda el libro: “…la ciencia históricamente ha explicado muchas cosas y cada vez las sigue explicando con más precisión, pero cuestionándonos siempre si los métodos científicos constituyen la única vía para descubrir la verdad absoluta…”

No hay que olvidar que esta es una obra contemporánea, escrita por alguien que conoce muy bien la estructura científica y que, por ello, sabe que no todo es lo que parece. A ojos del lego, al igual que le pasa al paciente ante el médico, el científico figura como aquel que puede tener todas las respuestas, como las tenía el cura medieval antes de la modernidad. Pero, al igual que solo los que trabajan en el teatro saben la diferencia entre las apariencias y la realidad, lo cierto es que la ciencia no es la que da las respuestas a todo, como lo suelen repetir los medios de comunicación, sino más bien lo contrario: la ciencia es la capacidad de asombro ante todo, el deseo de entender lo que se ve, la inquietud por descubrir que se sabe menos de lo que se creía. Diariamente se desechan miles de libros de texto científicos debido a la cantidad de nuevos descubrimientos que contradicen y niegan lo que hasta hace poco era una verdad sagrada. Esa es la verdadera ciencia, y no la de las películas de ficción donde se la presenta como la que todo lo puede y que para todo tiene las respuestas exactas.

El Estadio parte de la premisa de que los misterios de la naturaleza muchas veces no son asumidos de la manera cómo deberían serlo, o sea, con una debida investigación y comprobación, sino de acuerdo a criterios y valores comunes y entendibles por las mayorías. La obra viene a ser entonces una metáfora de nuestra vida diaria donde aquello que creemos ser “la verdad” no lo es porque exista detrás de ello alguna prueba casi irrefutable sino porque alguna autoridad o fuerza la inserta en nuestra estructura mental y allí cobra sentido incorporándose a lo que llamamos como lo “conocido”. De modo que cualquier explicación que se dé, por muy irracional que sea, funcionará como un tranquilizador de nuestras conciencias permitiéndonos continuar con nuestra vida diaria.

Hasta aquí he abordado el problema de la relatividad de la verdad que el texto nos propone y con el cual nos hechiza de principio a fin, aunque sin darnos el final aclaratorio y moralizante al cual estamos acostumbrados por el cine norteamericano y la televisión, como ya señalé, los cuales procuran hacer que sigamos pensando que vivimos en un mundo confiable, controlado por nuestras supuestamente sabias autoridades. Ahora tocaré el otro aspecto también fundamental de la obra pero que tiene que ver con algo más cercano a nosotros: nuestra idea de valor, de ética y de moral.

La trama del libro nos muestra que un hecho insólito e inexplicable, aparte de cuestionar nuestras ideas de la realidad y su forma de asumirla, desencadena también una serie de sucesos de orden social. El haber elegido un argumento aceptable y consolador ante el misterio termina convirtiendo a este en uno de los tantos tabús con los cuales vivimos y que preferimos nunca tocar por cuanto hacerlo nos puede llevar a una serie de sinrazones y confusiones a las cuales no hallamos respuesta. Incluso el no buscar explicaciones, como sucede cuando estamos con los niños, resulta ser la mejor salida al entrampamiento. No preguntar, no indagar es muchas veces la solución a nuestras dudas existenciales.

Pero ello nos lleva también hacia una problemática acerca de qué es lo correcto, lo honesto y lo adecuado. Así como con las mentiras piadosas, las mentiras sociales y políticas son también un “mal necesario”. Todos sabemos que es imposible vivir diciendo siempre la verdad. Imaginemos un día salir y expresar públicamente lo que solemos pensar para nuestros adentros. No llegaríamos más allá de unos cuantos metros de nuestra casa en que ya nos veamos envueltos en un altercado con alguien a quien le hemos dicho lo que tenemos en la cabeza en voz alta. Lo contrario sucede cuando saludamos cortésmente y pronunciamos palabras gratas y enaltecedoras al prójimo con quien nos cruzamos, la mayoría de ellas, por supuesto mentiras de marca mayor que ameritarían pasar por el confesionario si fuésemos católicos. El clásico cuento del traje invisible del rey nos demuestra esta realidad.

Ahora bien, ello no sería problema si no fuese porque siempre existe gente para quienes tal hipocresía necesaria para la convivencia no es aceptable. Nuestra sociedad es un constante estado de equilibrio entre el deber ser y el ser, entre lo que deberíamos y lo que somos, entre lo que quisiéramos que fuera pero que no podemos evitar que sea. Solo cuando estas dos fuerzas se desequilibran, cuando una de ellas adquiere mayor peso o preponderancia, es cuando se producen los fenómenos sociales mencionados por la historia tales como la Florencia religiosa, moralista y persecutoria de Savonarola y la corrupción desestabilizadora de la Francia pre revolucionaria. En estos dos extremos se ubican ciertos individuos para quienes ambas fuerzas no pueden compartir el mismo espacio y solo es posible que exista una de ellas, cosa que los convierte o en criminales o en profetas o personajes aislados y sufridos, incomprendidos debido a que se aferran fanáticamente a principios que, si bien son aplaudidos y deseados por todos, son a la vez inaplicables excepto en algún determinado aspecto. Estas normas entonces solo sirven como metas, como horizontes o ideales, tal como lo son las diversas religiones lo plantean, pero no son ejecutables en la vida diaria en la mayor parte de los casos.

Y este es el contexto en el cual se desenvuelve el personaje principal de la obra, un coordinador de deportes de un pueblo quien se debate entre lo que observa y toma conciencia que es la realidad versus lo que los demás asumen falsamente con cinismo y hasta con inmoralidad. Cuando lo cuestionan o presionan para que acepte lo que por sentido común todos hacen, éste agudiza aún más su crisis personal acerca de lo que él considera como lo sensato y lo correcto. Es así que en un pasaje responde al que pone en tela de juicio la sensatez de su padre, quien actuó también principistamente: “Pero lo hizo con honradez, ministro, porque para él el deporte significaba mucho más que dinero…”.

Ante ello la reacción del pueblo, de la sociedad en su conjunto, que es mostrada como irreflexiva y siempre en procura de restituir el equilibrio perdido por un suceso extraordinario, es la de calificar críticamente al que no sigue la corriente ni se adapta a los hechos como de “raro y conflictivo”. Es por eso que el ministro le retruca: “Caramba, veo que eres obstinado como él [como su padre]; los tiempos han cambiado y todos los que siguen pensando así están condenados al fracaso; cuando un día se dan cuenta de su error entonces no hay remedio.”

La conclusión del relato no es la restitución del orden y el develamiento del misterio; eso es algo típico en la literatura contemporánea que intenta crear clientes y seguidores satisfechos con finales agradables que contentan y tranquilizan a los compradores y que llenan los bolsillos de las editoriales. Los verdaderos misterios siempre permanecen ocultos en su explicación y comprensión, por eso son misterios. Los poderes de turno son más bien los que intentan darles un sentido pero de acuerdo a su conveniencia, haciendo que estos se “resuelvan” pero bajo las pautas de su régimen para con ello perpetuar su autoridad y la idea que lo tienen todo controlado, situación que es lo que da confianza al pueblo y le hace creer que están bien conducido por sus dirigentes.

Pero el hecho que todo quede así, explicado pero no resuelto, hace que se perpetúe el estado de insatisfacción que, a la larga, sume a los seres humanos en la ansiedad y desilusión. El volver todo a la “normalidad”, a pesar de que los milagros se manifiestan a nuestro alrededor, nos hace entender que estos extraordinarios sucesos no son el camino hacia ningún cambio o mejora; los milagros solo sirven para el asombro inicial, pero luego el poder se encarga de engullirlos y colocarlos en una situación favorable para sus intereses. Podríamos decir, a manera de síntesis un tanto irreverente, que así aparezcan los ovnis y los extraterrestres, así se presente la Virgen María y retorne Jesucristo a la Tierra, ninguno de estos hechos producirá algo más allá de una admiración inicial puesto que al poco tiempo los dueños del poder los ubicarán en el lugar más favorable para ellos, y así podrán seguir controlando sus negocios y su lugar preferencial en la sociedad.

En conclusión, lo que a mi parecer nos pretende decir El estadio es que si realmente esperamos algún cambio auténtico en nosotros y en nuestro medio éste solo podrá venir de nosotros mismos, no de afuera. Es por eso que la historia termina con una frase que traduce este pensamiento: “Entrenador, ¿cuándo este pueblo irá a tener un estadio que valga la pena? …/… Cuando lo merezcamos, doctor… cuando lo merezcamos.”



domingo, 11 de septiembre de 2011

Una mirada filosófica al 11-S

Al cumplirse el décimo aniversario de un suceso tan crucial como el 11-S es necesario hacer una evaluación del mismo pero ya no desde la óptica de la geoestrategia militar sino desde lo que le puede atañer a la filosofía en la medida que dicho acontecimiento ha dado paso a una lógica discursiva que toca el ámbito de esta materia. En líneas generales se podría decir que ello da pie para poner sobre el tapete diversos problemas clásicos como los de la verdad, el valor, la justicia y la política.

Resumen

El 11-S es un suceso que ha originado una visión parcializada sobre el valor de la vida pues a partir de él se ha instaurado la creencia que existen vidas más valiosas que otras. También ha impuesto una visión de la realidad que va más allá de los hechos objetivos; según el entender de los científicos, que los han estudiado con seriedad, estos no coinciden con la versión oficial; sin embargo dicha verdad es la que debe ser asumida, al margen que sea un discurso que encaje sospechosamente con los intereses del poder de turno. Por otro lado este acontecimiento ha propiciado la implantación de una idea de justicia —que supera en primitivismo a la misma Ley de Talión— y donde lo justo es simplemente cobrarse venganza pero no en igualdad de condiciones, como decía ese antiguo proverbio, sino, por el contrario, hacerlo al mil por ciento, coaccionando y amenazando además a todos por igual, tanto a víctimas como a supuestos victimarios. Finalmente el 11-S ha gestado una noción de política que no se sostiene sobre principios sino más bien sobre finalidades y objetivos (el fin justifica los medios) siendo esto producto de una filosofía pragmática que no considera otra medida que no sea la del interés y el beneficio de los ricos por encima de los del resto del mundo.

Acerca del juicio humano

Desde un principio el hombre se percató que no era solo un actor dentro de la naturaleza sino también un observador, y que él le daba a los hechos una determinada interpretación según estos lo afectaran o no. Un terremoto que se diera en Marte, por muy fuerte que fuese, le resulta totalmente intrascendente a diferencia de que si éste sacudiera Nueva York. Quiere decir que la mirada sobre la realidad necesariamente pasa por el tamiz que el ser humano le otorgue.

Por ejemplo, tragedias que acaecen en lugares lejanos a los países desarrollados son asumidas como un suceso común e indiferente por la prensa mundial (por más que se trate de la muerte de miles o millones de personas) mientras que un simple incidente familiar producido en el corazón de una gran urbe puede tener connotaciones “catastróficas” para los medios de comunicación. Como se dice popularmente: “Todo es según el color del cristal con que se mira”.

Primer problema: el valor

¿Qué es el valor filosóficamente hablando? Es aquello que el ser humano considera que produce un bien. Es decir, algo vale porque es bueno. Lo que se aleja del bien es lo que carece de valor. Una roca que no tuviese ninguna utilidad práctica o que fuera muy poco deseada sería considerada como cosa sin valor. Si ésta en cambio poseyese una propiedad especial que la volviera útil y, por lo tanto, deseable, eso la convertiría en valiosa. Para Platón el bien no era algo relativo, no dependía de la apetencia humana para existir. La vida, por ejemplo, era para él un valor ajeno a la apreciación humana y debía ser reconocida por todos. Sin embargo en la Sociedad de Mercado el valor lo determina la oferta y demanda, de modo que una vida que no esté vinculada a la utilidad o al deseo prácticamente no vale nada y puede ser desechable.

En el caso del 11-S se ha desarrollado un criterio que da a entender que las vidas perdidas en tal atentado tienen un valor que está por encima de su realidad y cantidad, algo similar a cómo se ponderan a los héroes y se los sacraliza. Podrán morir muchos más seres humanos en otras partes y en circunstancias aún más dramáticas pero a las del 11-S se las considera de mayor calidad en relevancia y significación debido a su ubicación dentro del panorama mundial. La conclusión es que no se está considerando la idea del valor como un principio supremo (toda vida humana es valiosa) sino como algo surgido de la correlación de intereses humanos (unas vidas son más valiosas mientras que otras no valen nada).

Segundo problema: la verdad

Otra reflexión que genera este caso es el relacionado con la verdad. ¿Qué es la verdad? Algo que es real, que se da en los hechos al margen de la opinión humana. Retomando a Platón —como un referente genérico aunque ello no agota la discusión— en su filosofía la verdad también era algo existente pero por encima de todo, mientras que el ser humano navegaba en lo que llamaba la doxa, la opinión, algo que podía ser cierto o falso. El objetivo de la filosofía por lo tanto, según el autor de La República, era buscar esa verdad para lo cual el ser humano debía desembarazarse de sus falsas percepciones. Sin embargo otra vez vemos que en la Modernidad la verdad se vuelve una apreciación sujeta a quién la diga y dependiendo de qué le convenga. El ser humano podrá decir que ha obtenido la verdad pero eso será siempre solo su parecer; nunca sabrá si lo que cree es realmente verdadero o si nada más se trata de algo que ha supuesto.

En un suceso como el 11-S existen hechos concretos pero también una interpretación, que es la manera cómo éstos se tienen que entender y leer. Si no se diese un discurso aclaratorio tal acontecimiento sería inexplicable y confuso y todos se preguntarían qué fue lo que pasó. Para elaborar ese discurso está el poder, que es a quien le corresponde tal papel y para lo que está designado. Las personas que pertenecen a una determinada sociedad han aceptado voluntariamente creer en sus líderes o dirigentes, por lo tanto todo aquello que estos digan será obligatoriamente la verdad, aunque lo acaecido no se asemeje en nada a dicha explicación. En conclusión, en la sociedad la verdad es un atributo que únicamente posee el poder más no así otras entidades como la ciencia o la sabiduría (recordando el caso de Galileo versus la Iglesia Católica) por lo que la verdad de lo ocurrido será siempre lo que diga la versión oficial y no lo que indiquen los hechos.

Tercer problema: la justicia

Justicia es toda acción que procura el equilibrio de una determinada sociedad en vías a su preservación. Se menciona nuevamente a Platón para reiterar que, según sus ideas, dicha noción no depende del hombre. Sin embargo eso no es lo que la humanidad utiliza como norma. La justicia en el mundo contemporáneo, por ejemplo, es una disposición que depende de las circunstancias y características propias de cada grupo humano, de tal modo que, lo que a unos les parece justo a otros no.

Con respecto al 11-S, en un medio como el occidental lo justo resulta ser ahora ejecutar una venganza pero al mil por uno (algo así como “Mil ojos por un ojo y mil dientes por un diente”) de modo que matar a mil personas por cada una de las fallecidas en ese desdichado suceso es visto como algo correcto y avalado por las leyes. Hasta se permite ir más allá afirmando que hacer justicia es también actuar en otras dimensiones, como las económicas y políticas, castigando a quienes no tuvieron que ver directamente en el asunto pero que no lo condenaron de la manera adecuada (“los que no están con nosotros están en contra nuestra”). De modo que, según esta interpretación, resulta justo eliminar a los que no aplauden las acciones de justicia llevadas a cabo. Con esto se cumple con la idea de que la justicia es lo que propicia la cohesión y el sostenimiento de una determinada sociedad al margen de lo que digan otras naciones u opiniones.

Cuarto problema: la política

Un cuarto problema (aunque no el último pues quedarían pendientes otros temas como la ética) es el de la política. ¿Qué es la política? Es el arte de gobernar. ¿Quiénes tienen el derecho de dar y quitar la vida? Pues quienes detentan el poder. Antiguamente, cuando la forma común de gobernar era la aristocrática (a los mejores les corresponde el mando), la idea imperante era que existía un derecho natural que el poder tenía para decidir por todo, incluyendo sobre la vida y la muerte. Su autoridad no emanaba de un consenso sino de nociones supra humanas como podían ser los dioses, la tradición, la religión o las leyes fundacionales.

En cambio en la actual Sociedad de Mercado lo que cuenta es el equilibrio de fuerzas entre los que detentan la riqueza y no existe mayor ley que la que surge de una negociación. Si para ello es necesario trastocar o eliminar las costumbres o creencias imperantes (incluyendo a los pueblos) simplemente se hace, siempre en función de la conveniencia de los ricos. En este sentido ni Dios ni la naturaleza están por encima de los intereses económicos. Se trata de un tipo de política surgida del Pragmatismo, que es aquella corriente filosófica que justifica los medios con tal de llegar a un fin. Visto desde esta posición el mundo es hoy una fuente de recursos y la humanidad un mercado de consumo, por lo tanto, todo lo que la política contemporánea hace no es más que procurar que esto se perpetúe.

domingo, 24 de julio de 2011

Horror en Noruega ¿Quién será el siguiente?

Contrariamente a lo que se piensa (y al decir “se piensa” significa “los medios de comunicación dictan”) realizar un atentado en el mundo moderno es imposible desde la óptica de la “locura o el fanatismo”. Tanto la una como el otro están técnicamente incapacitados para lograr la tranquilidad y cabeza fría que todo acto terrorista requiere, además de la gran preparación previa necesaria tras una larga investigación y una debida acumulación de presupuesto.

De modo que creer que atentados de esa magnitud son “hechos aislados ejecutados por un loco asesino” es tan cierto como atribuirle a una tribu amazónica la capacidad de poner un hombre en la Luna. Lo único que un personaje de tales características síquicas podría hacer es coger una pistola o un cuchillo y salir a la calle desesperado a buscar al supuesto culpable de sus desgracias. En conclusión, la efectividad de un atentado es directamente proporcional a la razonabilidad y cálculo que el (los) autor(es) puedan tener. A mayor intelectualidad, mayor destrucción.

Pero ¿por qué esta vez en la “tranquila y amigable Noruega, siempre amante de la paz y protectora de las causas justas”? Todo parece indicar que por esa misma razón (y eso es lo tremendo de la noticia). Si se investiga la política reciente de dicho país éste ha tenido actitudes que muchas veces han ido en contra de las macropolíticas deseadas tanto por la OTAN como por Israel al manifestarse “complaciente” con causas mal vistas como la de los palestinos. Eso debe haber irritado a muchos que piensan extremistamente que el mundo debe girar solo en torno al discurso “políticamente correcto” que implica el sumarse sin chistar a lo que estas dos entidades consideran lo conveniente.

Preocupa entonces que ello haya ocurrido por cuanto esto sirve de precedente y de mensaje a todo el planeta en el sentido que, si bien no se puede castigar abiertamente a una nación o a una sociedad por pensar de determinado modo, sí es posible hacerlo indirectamente mediante atentados que apunten a “jalarles las orejas” sobre su “equivocada actitud”. En pocas palabras, la causa de Occidente o del sionismo podría verse incomodada si, por ejemplo, la sociedad peruana se manifestara públicamente en contra de diversas invasiones o actitudes injustas, pudiendo provocar ello que “un loco de derecha” nos “castigara” por no ser lo suficientemente aceptativos (en pocas palabras, que eso nos obligue a decir: “No te expreses sobre eso porque a los que lo han hecho les ha pasado tal cosa. Mejor es no opinar”).

Cuando hablamos de derecha extrema o ultraderecha no lo estamos haciendo de un partido o de una ideología desaparecida sino de aquella actualmente viva y en ascenso (como por ejemplo, el Tea Party), algo que la prensa internacional pretende ocultar atribuyendo a ésta algo que en realidad no defiende (como ser NAZI o comunista). La extrema derecha en todo el mundo no es otra cosa que el capitalismo puro, el esencial, el que cree que por encima de todo está la ley del dinero pero en manos de unos pocos quienes son los que deciden por la vida y muerte de la humanidad entera. Así es la derecha y nunca ha dejado de serlo.

Los lamentables sucesos de Noruega, repudiables y condenables, son un llamado de atención sobre esta tendencia que puede acentuarse cada vez más como una acción punitiva internacional dirigida, no a los Estados, sino a las sociedades, a las personas en general para que “orienten mejor” su forma de pensar (en base al miedo y el terror) y se “inclinen más a la derecha”, o sea, a los intereses norteamericanos y sionistas (y ojo: sionismo no es judaísmo; es una ideología nacida fuera de Israel con la que no comparten la mayoría de ellos por tener un gran componente cristiano).

Es por lo tanto urgente evaluar y desenmascarar a nivel conceptual nociones como “terrorismo” o “fundamentalismo” pues es obvio que están siendo usadas como nuevos demonios para manipular las conciencias de la gente común. Es un trabajo para intelectuales y filósofos quienes tienen el deber de desentrampar estas telarañas mentales con las cuales los grupos hegemónicos mundiales pretenden justificar todos sus horrorosos e inmundos actos de exterminio en pro de sus intereses particulares.

lunes, 11 de julio de 2011

Robespierre y los drones

Si alguna referencia tenía hace algún tiempo un individuo medianamente informado acerca del terrorismo era aquello que se aprendía en el desaparecido curso de Historia Universal cuando llegaba la etapa de la Era del Terror de la Revolución Francesa. Quien destacaba como “héroe” principal de ella era un personaje despiadado y cruel conocido como “el incorruptible”: Maximiliano Robespierre. Ante él todos eran sospechosos de atentar contra la República; nadie se libraba de su ojo avizor y selecto. El más simple gesto u oposición era interpretado como una rebeldía, y cualquiera podía ser llevado a la guillotina con la más pequeña excusa de haber “imaginado” o “pensado” algo malo contra el régimen.

Hoy vivimos en la resurrección de la Era del Terror, solo que esta vez no se trata de Robespierre (quien finalmente fue llevado al mismo cadalso al que a tantos llevó) sino de un país, un Estado que se considera a sí mismo como “incorruptible”: Estados Unidos. Aplicando una política tan paranoica como la del francés, ve en todo y por todos lados a los “terroristas” que seguramente, algún día, es posible que atenten contra su nación. Nadie se salva; ni siquiera sus mismos candidatos a la presidencia pues terminan sometidos a vejámenes por sus propios controles “de seguridad”. Es una obsesión mortal que solo puede terminar de la misma forma cómo acabó la de la Francia revolucionaria: con el fin de los incorruptibles.

Ese país ya ha vivido varias épocas de pánico generalizado. Previo a cada guerra al pobre ciudadano norteamericano lo han martirizado con supuestos ataques de parte de “enormes potencias enemigas” que querían “destruirlos porque les tenían envidia por sus éxitos”. De ese modo es cómo los han empujado a cuanto conflicto ha habido arrastrados por el terror a ser asesinados por tales contemporáneos “bárbaros que asechan al imperio” (como pasaba en la antigua Roma). Además también han conocido tiempos de sospecha total donde no se salvaban ni las madres ni los hijos durante el macartismo. ¿Cómo acabó ese Robespierre americano llamado Mac Carty? Pues en la cárcel y poco después muerto en ella.

¿Por qué hago estas reflexiones? Pues por el horror que produce ver cómo hoy Estados Unidos, mediante su ejército, aplica una suerte de asesinatos selectivos en todo el mundo a través de armas no tripuladas llamadas “drones” las cuales, según sus autores, “no comprometen la política internacional estadounidense ni significan una declaratoria de guerra”. Es decir, USA puede bombardear con misiles no tripulados cuanto le plazca con el argumento de que “puede tratarse de terroristas” sin que ello implique que está haciendo la guerra contra tal nación. De ese modo ya no necesitan ni la aprobación del Congreso ni una declaratoria de guerra por parte del presidente. O sea, han encontrado la manera de “bypasear” sus propias formalidades que les facultan o no matar seres humanos. Ahora ya no necesitan justificar, explicar o sustentar el por qué lo hacen; simplemente son acciones legítimas en defensa de su nación y para ello no se requiere de ningún mecanismo legal previo. Basta con suponer que puede haber algo que los perjudique.

¿Pero qué cosas perjudican a los Estados Unidos? Pues todo. Desde una empresa local que vende mejor que una de su bandera o un gobierno que impide la extraditación de alguien a quien quieren juzgar a su manera; en fin: cualquier cosa que los moleste o desagrade. Se ha instaurado así un nuevo código mundial de justicia donde todo está sujeto a los intereses de un solo Estado en desmedro de los del planeta entero. ¿A dónde va a parar toda esta locura?

Pues, en mi opinión, esta anormalidad desaforada y extralimitada imperial no puede durar mucho como tampoco duró el régimen del terror en Francia ni el del delirante de Savonarola en Florencia o el de Torquemada en España. Necesariamente tendrá que imponerse la cordura y el bien común entre las naciones y ser llevados a juicio y condenarlos por crímenes contra la humanidad a todos aquellos que, utilizando el terror como excusa, han convertido la vida, la propia y la ajena, en una existencia de miedo y persecución. Así como Mac Carty encontró la horma de su zapato en un juez honesto a quien no pudo amedrentar como “sospechoso de comunista” igualmente los hombres honestos de ese país tienen que poner fin a la locura a la que los ha llevado ese grupo facineroso y enfermo de poder que no se detiene ante nada con tal de imponer la lógica del terror y del abuso. Callar ante esto sería simplemente ser cómplices de una malignidad.

domingo, 23 de mayo de 2010

Eric Toussaint: “Considero absolutamente necesario una estrategia europea del movimiento obrero y de los movimientos sociales”

Por: Pepe Mejía, periodista miembro de ATTAC.

Presento a continuación otra colaboración de mi entrañable amigo Pepe Mejía quien, desde España, aborda temas que en este momento son coyunturales.

Eric Toussaint (Namur, 1954) es Presidente del Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM) -Bélgica. Politólogo por la Universidad de Lieja y París VIII, es Miembro del Consejo Científico de ATTAC Francia, de la red científica de ATTAC Bélgica, así como del Consejo Internacional del Foro Social Mundial. Miembro del Comité Internacional de la Cuarta Internacional es autor de numerosos libros entre los que destacan “La Bolsa o la Vida”, “60 preguntas 60 respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco Mundial”, “Banco Mundial. El golpe de Estado permanente”. Ha sido Asesor en la Auditoría Integral de la Deuda Externa del Ecuador, así como con el Gobierno de Fernando Lugo de Paraguay para la revisión del Tratado de la presa de Itaipú. También ha colaborado con el Gobierno de Hugo Chávez en Venezuela. Mientras participó en la Cumbre Alternativa de los Pueblos. Enlazando Alternativas -que se celebró del 14 al 17 de mayo- Eric Toussaint se alojó en el madrileño barrio de Latina.

Pepe Mejia: En América Latina estamos viviendo un cambio de las relaciones de fuerza con movimiento sociales ofensivos, radicales y transnacionales que han combinado reivindicaciones democráticas como las asambleas constituyentes, reconocimiento del Estado plurinacional y con orientación claramente antiimperialista, antineoliberal e internacionalista. ¿Se puede decir que los Gobiernos de Ecuador, Venezuela y Bolivia están realizando procesos de ruptura anticapitalista y de enfrentamiento global a las élites locales?

Eric Toussaint. La respuesta es claramente negativa. No hay, en el verdadero sentido de la palabra, un proceso de ruptura anticapitalista si hablamos de medidas estructurales que cambian las relaciones de propiedad de manera determinante, que cambia la naturaleza del poder. En estos tres países tenemos sociedades capitalistas. Los grandes sectores de la economía están todavía en manos del gran capital nacional o extranjero. Una excepción parcial es el sector del petróleo en Venezuela donde la mayor empresa es pública y produce dos tercios de petróleo pero el Estado sigue un Estado burgués. No se han constituido órganos de poder popular basado en la autoorganización de los trabajadores de las empresas o de los sectores campesinos o indígenas. Son sociedades capitalistas que viven procesos muy importantes debido a sublevaciones sociales populares en los últimos veinte años. El “caracazo” en febrero del 89 en Venezuela, la enorme movilización en Venezuela contra el golpe del 11 de abril de 2002 o grandes movilizaciones populares en Ecuador que tumbaron a cuatro presidentes de derecha. Las grandes movilizaciones en Bolivia que derrumbaron a un presidente y que lograron renacionalizar, por ejemplo, el agua en Cochabamba en abril del 2000. Si se trata de caracterizar a estos tres gobiernos se diría que son gobiernos nacionalistas y antiimperialistas. Por ejemplo, en el gobierno de Rafael Correa en el Ecuador hay representantes directos de los grandes sectores privados. Hay una izquierda del Gobierno y claramente un sector orgánico con la burguesía ecuatoriana. Mientras que en Venezuela y Bolivia no hay representantes tradicionales del capital. Pero nace, al interior del aparato político del chavismo, lo que se llama la boliburguesía. Es decir, un sector del gobierno y del partido del gobierno que se está enriqueciendo de una manera muy acelerada y puede transitar, hasta lo que hemos conocido, en otras experiencias históricas como fue la revolución mexicana -a partir del Estado mexicano- en el nacimiento de una nueva burguesía dentro de un capitalismo de Estado.

Entonces, ¿estamos asistiendo a la gestión del gobierno y no tanto a ejercer el poder?

Lo que falta para mi es que existe una debilidad en el nivel de autoorganización de los sectores que podrían realmente cambiar de manera definitiva la correlación de fuerzas. Es decir, los asalariados industriales, los campesinos, los pueblos indígenas. Hay una falta de autoorganización y politización. Aunque hay logros, por supuesto, los movimientos y las sublevaciones populares de los últimos años han permitido acumular experiencias. La CONAIE en Ecuador, las organizaciones sindicales e indígenas de Bolivia, la Central Obrera Boliviana, que ha sido muy debilitada por el modelo neoliberal, pero que sigue con una cierta fuerza y en Venezuela, la Unión Nacional de Trabajadores y las experiencias incluso de ocupación de empresas, algunas experiencias de control obrero. No quiero tampoco decir que estamos en países donde solamente en el nivel del discurso es su apuesta en el socialismo Está claro que hay grandes sectores populares que quieren cambios socialistas. Pero desde gobiernos no hay una clara voluntad para hacer cambios estructurales de fondo. Si la presión no viene de las bases estos cambios no se darán.

Los mismos mercados financieros que han sido salvados gracias a los planes de rescate están ahora en pie de guerra contra el aumento de la deuda pública que esos planes han provocado. ¿Cómo va a incidir, en nuestra vida diaria, el aumento de la deuda pública y a cuánto asciende?

Eric Toussaint. Ya estamos viviendo un viraje histórico dentro de un tren con una tendencia histórica que son las políticas neoliberales a partir de final de los setenta e inicios de los ochenta. Es decir, dentro del marco de una ofensiva del capital contra el trabajo tenemos una aceleración de esta ofensivo debido a la crisis del capitalismo que, como no encuentra una movilización social suficiente, decide profundizar la ofensiva. Vamos a tener en todos los países del norte una reducción del gasto social. Es decir, degradación de la situación en la enseñanza pública, en la salud pública, despidos masivos o no reemplazar a los funcionarios públicos que vayan a la jubilación, reducción de gastos en obras públicas, aumento de impuestos que pagan los asalariados y todos los sectores populares, aumento del IVA, aumento de la parte del presupuesto del Estado que va hacia el pago de la deuda pública que, a su vez, va a los tenedores de los bonos de la deuda pública que son los grandes bancos internacionales o fondos de pensiones privados, los grandes seguros. La población se verá afectada de manera muy directa. Lo vemos aquí en España con el ataque contra los jubilados, con la supresión del cheque bebé. Estas medidas son sólo el inicio porque este no será el último paquete con el que se saneará la economía.

¿Y esto provocará tensiones sociales graves en Europa como estamos viendo en Grecia?

Bueno, primero, esto se va a generalizar. No se va a limitar a Grecia, España o Portugal. El FMI ya impuso medidas a Rumania y Hungría en 2009. No habrá ningún país europeo exentos de estas medidas. Esto va a producir huelgas. La pregunta es si estas huelgas se producirán solamente en el marco nacional o si lograremos en los meses que viene o en el año que viene hacer converger huelgas a nivel europeo contra las políticas de la Comisión Europea y para conseguir otro modelo. Considero absolutamente necesario una estrategia europea del movimiento obrero y de los movimientos sociales. Pero la verdad es que la dirección sindical de la Confederación Europea de los Sindicatos no está dispuesta a lanzar un plan de movilización europeo. Estas direcciones sindicales siguen con la lógica de acompañar a los Gobiernos y tratar de aliviar un poco los aspectos más antisociales de los planes del Gobierno.

¿Cuál es su valoración de la Cumbre Alternativa de los Pueblos Enlazando Alternativas celebrado del 14 al 17 de mayo en Madrid, la cumbre/mitin Anticapitalista celebrado el pasado viernes 14 de mayo y la manifestación que recorrió las calles de Madrid el pasado domingo 16 de mayo?

A las mesas redondas y talleres de la Cumbre Alternativa acudieron unas dos mil quinientas personas y a eso hay que añadir los que hayan ido el lunes 17 de mayo a la reunión con los presidentes latinoamericanos. En la manifestación hubo seguramente más de seis mil personas y un excelente nivel de organización de los eventos. A nivel de contenidos pienso que una parte de las organizaciones que convocaron siguen con una orientación que evita pronunciarse sobre medidas anticapitalistas. Hay todo un sector que incluso consideran que los gobiernos de Lula o de Múgica en Uruguay o de Fernández en Argentina son gobiernos amigos, mientras que hay otro sector -que imagino que serán la otra mitad- consideran de manera muy crítica la orientación de estos gobiernos. Pienso esto porque en el Foro Social Mundial de Belem -celebrado en enero de 2009- hubo una apuesta más radical porque era evidente la amplitud de la crisis del capitalismo y había la esperanza de ver grandes movilizaciones sociales. Pero bueno, esas grandes movilizaciones tardan. No se vislumbra realmente una alternativa muy radical. En la manifestación del domingo 16/05/2010 en Madrid me impresionó el nivel de organización del grupo de Izquierda Anticapitalista, la presencia sindical de la CGT que se movilizó a favor de una huelga general. Se combinó el rechazo a la Cumbre Oficial con el rechazo al plan de Zapatero. Había una combinación de las dos cosas. El tema de la deuda pública y el tema de la política del FMI, que se está extendiendo tanto a todo el continente europeo y se mantiene en América Latina, ha hecho que se constituya una base de lucha común de todos estos movimientos populares para rechazar al FMI y abogar por una salida anticapitalista a la crisis capitalista internacional.

sábado, 10 de abril de 2010

¿Está la moral de Washington por encima de la de la Iglesia Católica?


Veo extrañado cómo últimamente los medios de comunicación internacionales han orquestado una campaña para desprestigiar a como dé lugar a la Iglesia Católica. Yo particularmente desde hace muchos años me he alejado de la práctica religiosa, en especial, de la católica. Sin embargo ello no implica que reniegue de ella o que la considere "una estafa". Las acciones de los hombres no tienen por qué empañar los principios, aunque éstos los pisoteen.

En cuanto a las denuncias de corrupción, con igual criterio podríamos hablar también de la policía y decir que, porque hay muchos policías que son ladrones y corruptos, la institución policial es esencialmente corrupta. Lo mismo para las otras actividades como la política, el deporte, las finanzas y un largo etc.

Sin ir muy lejos, hace poco hemos visto cómo los grandes financistas y banqueros de Wall Street han sido responsables de una crisis que casi hace quebrar a los Estados Unidos y con ello al mundo. ¿Alguien por ello está acaso esmerado en desprestigiar y sacar a la luz sus villanías y tropelías y así desprestigiar el oficio de empresario? Y eso que se sabe por la historia que las guerras y conflictos mundiales que causan millones de muertos son originadas por las pugnas económicas de estos señores y no por caudillos locos como dice la prensa y el cine.

De modo que acusar a unos de corruptos, por muy justificado que esto sea, cuando no se mira antes el tronco en el ojo propio es, por decir lo menos, totalmente injusto. ¿Cuál es el criterio de las agencias de información de desempolvar juicios o casos que tienen, algunos, más de 30 años? ¿Qué fin se persigue? ¿Por qué no se dijeron a tiempo y se sacaron en determinado momento? Todo ello resulta muy sospechoso.

En mi caso tengo una teoría (ya que, por más que lo he buscado en el fecundo Internet, no he encontrado la respuesta todavía). Ésta tiene que ver con lo ocurrido días antes de la ilegal (según la ONU) invasión a Afganistán. Sospechosamente la prensa norteamericana empezó a sacar acusaciones de pederastia de obispos de ese país, con lo cual era obvio que se trataba de una maniobra para "acallar" la condena moral de la única institución que, en el mundo, puede hacerle frente a la hoy potencia única y universal del planeta. Como consecuencia de ello, no hubo condena por parte del Vaticano, con lo cual se dejaron las manos libres para no tomar en consideración las millones de muertes causadas, tanto allí como en Irak. Fue esto un claro chantaje.

Lo mismo pienso que ocurre ahora. Tal parece que se avecina una fuerte, muy fuerte acción militar, de alguna envergadura moral cuestionable (tal vez, armas atómicas en Irán o Corea del Norte, no descartado por Obama en la cumbre de Washington sobre limitación de armas nucleares) lo que requiere de la eliminación de posibles críticas o cuestionamientos de las organizaciones mundiales, entre ellas, la Iglesia Católica.

Es obvio que la fe Islam no es tomada en cuenta en Occidente para efectos éticos y axiológicos (por puro prejuicio racial y cultural) con lo que solo quedan tres confesiones con autoridad moral para acusar a quienes pretenden eliminar seres humanos, animales y la Tierra en general: la judía, la budista y la cristiana.

En cuanto a la primera, lamentablemente está dominada por los sionistas de New York (la AIPAC) para quienes la fe significa solamente poder, sin importarles los millones de judíos militantes para quienes ésta significa valor y respeto a la vida. Con respecto a la segunda, la budista, los prejuicios alimentados durante años por Hollywood —dando la imagen de que todo oriental es malo y enemigo de lo occidental— han creado en los ciudadanos de occidente la idea de que "a estos hay que eliminarlos porque nos quieren matar, pues son asesinos por naturaleza". Estamos hablando de los millones de habitantes de la China (comunista) de la India y de los malayos, coreanos, y un largo etcétera, quienes, para nuestro criterio, tienen poco derecho a la vida.

Y en cuanto al cristianismo, ésta está dividida entre la Iglesia Católica y las confesiones evangélicas. Mientras que la prensa mundial se ensaña en ver todo lo malo de la primera, a las segundas (que, curiosamente, son las que prevalecen en Estados Unidos) no son tocadas ni con el pétalo de una rosa sencillamente porque son las religiones del Estado, las cuales acompañan a sus ejércitos en cuanta campaña mundial emprenda, dándoles toda la razón en sus acciones.

Resulta extraño que en las iglesias evangélicas (protestantes, anglicanas, presbiterianas, etc.) no existan casos de pederastia ni corrupción: todas ellas están inmunes y limpias y la prensa jamás las cuestiona (a pesar que su expresión moral es tanto o más cuestionable que la Católica, en vista que se fundaron con el fin expreso de hacer del hombre el dueño del mundo y de Dios su avalador y acompañante en la tarea de ser el Superhombre de Nietzsche, aquel que declaró la muerte de Dios y la entronización del humano como ser autosuficiente).

Esta es mi opinión y, por supuesto, puedo estar equivocado. Es más, quisiera estar equivocado y no tener que ver cómo el Imperio del Norte emprende una nueva guerra en nombre de "los intereses de Estados Unidos" con la consiguiente matanza que ello significa.

Lamento que no se juzgue a todos por igual, que se les perdonen a los evangélicos y todos los demás todas sus corruptelas y atrocidades para que puedan acompañar a sus ejércitos y "adoctrinar" a los invadidos, como pasa en Irak, y lamento esta nueva manifestación del ser humano de echar al tacho la ética, los principios y a Dios con el fin de ser el amo del mundo, de la galaxia y del Universo (recordemos cómo la ideosincracia norteamericana insiste siempre en "la Conquista del Espacio", recordándonos la moraleja de la Torre de Babel, cuando el hombre quiso alcanzar a Dios). La idea de Obama de llegar a Marte reafirma ese afán de considerar la existencia como un acto de dominio, muy propio de las tesis darwinistas de la supervivencia del más fuerte,

La ciencia y la tecnología le están dando al hombre moderno (representado por Occidente) una nueva razón para sentirse impune e inmune a cualquier argumento que quiera poner freno a sus desmanes. Se siente poderoso, capaz de destruir y de dar la vida (gracias a sus experimentos secretos con genomas) y con la pretensión de dominar incluso la intra-materia (como se busca mediante el Colisionador de Hadrones). ¿No es esto un nuevo intento de ser él un Dios, que sustituya a ese antiguo que le impide sus conquistas y sus planes de eugenesia (seleccionar a los mejores) para que la Tierra sea habitada solo por "los elegidos"?

Como dije en un comienzo, sé que la Iglesia Católica ha cometido actos horrendos en su historia y los sigue cometiendo (no creo en la autoridad moral de Ratzinger; y pienso que fue un error elegir a un consejero como Papa en vez de a un Pastor) pero aun así tiene, en sus bodegas, en su contenido, las suficientes herramientas éticas para que buenas manos las usen y sigan siendo una luz o un faro moral para la humanidad.

La Iglesia es probable que pierda mucho si se enfrenta al Imperio; puede que la condenen y le saquen todas sus miserias del pasado; pero el mensaje cristiano prevalecerá, pues su fuerza interna sobrepasa el poder de la prensa. Creo que el Vaticano tendrá que sopesar qué es lo más importante en estos duros momentos: o tratar de conservar su poder callando (y muriendo al mismo tiempo) o arriesgarse a perderlo todo para no abandonar lo único que le da la razón de su existencia: la fe en el mensaje. Ya lo hizo antes y le costó caro (la Reforma europea).

Espero que algunos al interior de la curia lo vean así y sean capaces de mirar más allá del dinero y de la conveniencia mundana. La Iglesia ha visto más de un imperio entrar en etapas de locura y de dominio y los ha superado sacando a relucir los fundamentos morales de su fe, no los de sus dirigentes. Espero que esta vez sea capaz de reiterar esta visión.

martes, 2 de febrero de 2010

III Foro Social Mundial de Madrid: un satisfactorio avance

Por: Pepe Mejía (Desde España) mejia.pepe@gmail.com

Presento una nueva colaboración de mi entrañable amigo Pepe Mejía quien escribe diversos artículos para la prensa. Le recomiendo este porque ilustra los avances en materia de desarrollo social y legislativo que hay por allá.


La reciente celebración del III Foro Social Mundial de Madrid (III FSMM)[1] ha sido un avance en la articulación de las organizaciones sociales con el objetivo de encarar las políticas neoliberales y proponer alternativas al sistema capitalista. Desde el punto de vista político, las más de cuarenta organizaciones sociales y políticas han realizado un esfuerzo permanente para debatir, consensuar y llegar acuerdos en la organización de los temas, talleres y espacios. Por otro lado, se ha constatado que el espacio de encuentro, reflexión y debate que es el Foro se ha consolidado en el tejido social anticapitalista madrileño.

Con la realización de este III Foro también se ha constatado el alto nivel propositivo que tienen los colectivos ante esta crisis. Todas las necesidades sociales han sido tratadas. Todas han sido analizadas y debatidas desde el interés social[2]. Siempre con un denominador común: el anticapitalismo, las políticas del Gobierno que avalan las prácticas gansteriles de empresarios[3], las Empresas Transnacionales y la banca. Además, este Foro ha facilitado la horizontalidad y la práctica de esa participación directa. La necesidad de desarrollar, apoyar y animar la “red de redes” que dice Rafael Díaz Salazar. El Foro no ha sido solo el evento, también ha sido y es el proceso dinamizador de la articulación de las organizaciones sociales, del movimiento social con referencia política y de enfrentamiento al sistema.

Y en este sentido, hemos avanzado mucho. La relación entre los colectivos ha mejorado aunque todavía queda mucho camino por andar. Desde el punto de vista organizativo, el Foro ha funcionado y ha sido fiel reflejo de la articulación social[4]. Una buena organización responde a una buena articulación de los colectivos implicados. Una mención aparte es el engarce –cada vez más firme, más solidario y más duradero- entre las organizaciones políticas, las organizaciones sociales y el proyecto socio-político del Patio de Maravillas[5]. El Foro ha servido para visibilizar esta importante experiencia en la que todos y todas nos sentimos reflejados. De ahí que no pase por desapercibido que la rueda de prensa inicial del Foro se celebrara en el Patio de Maravillas de la calle Pez.

Quiero destacar una frase que la portavoz del Patio, Meri, dijo en la citada rueda de prensa. “El Patio como espacio necesario y creador de debate, confrontando y luchando en lugar de pedir y esperar”. Esta es la esencia de la Asamblea de movimientos.

Los “espacios de encuentro” han sido los dinamizadores del Foro[6]. En estos espacios se han volcado las experiencias y las propuestas que han emanado de los talleres. Y la creación de estos espacios ha sido un avance en relación con ediciones anteriores. Sin embargo hay tareas pendientes. Después del Foro ¿qué? Tal como se dijo en la asamblea del domingo, tendremos otra asamblea para concretar el cronograma de actividades y acciones[7]. El domingo se recogió las muchas propuestas de movilización y ahora toca debatirlas en nuestras organizaciones para después debatirlas en asamblea y decidir nuestro calendario de lucha.

También está la decisión de organizar el siguiente Foro o no. Pero algunas de nuestras debilidades fueron enunciadas en la asamblea. En el informe inicial se dijo que este año se había participado poco en las movilizaciones y acciones. Ha habido poca implicación de los colectivos y de los y las militantes. Es una tarea pendiente para avanzar en esa articulación del movimiento. Sin activistas y sin participación no hay acción que valga. Podemos diseñar la mejor campaña contra el capital pero, si no somos capaces de movilizar a nuestros propios activistas y no logramos transmitir -al conjunto de la sociedad- la necesidad de movilizarse contra las políticas neoliberales, seguiremos sin dar el salto cualititativo para articular un amplio movimiento antisistema.

En este sentido, muchas fueron las voces de seguir trabajando desde las bases. Y una forma de trabajar desde abajo y a la izquierda es volcarse en los barrios, territorios, pueblos y sectores para explicar lo que fue el III Foro y la necesidad de articular una respuesta colectiva, horizontal, social y política a las políticas neoliberales. Urge pues, regresar a nuestros barrios y explicar la necesidad de movilizarnos ante el capital. Urge pues, explicar en nuestros ámbitos más cercanos el calendario de acciones y movilizaciones, las razones y los por qués. En definitiva, tejer red para enfrentar con mayores garantías al capitalismo.



[1] wwwfsmmadrid.org http://twitter.com/fsmm

[2] Durante el Foro se celebraron 78 talleres sobre crisis y alternativas globales, medio ambiente, energía, clima, Europa, América latina, Asia y África, Economía social y comercio justo, Educación, Sanidad, Movimientos ciudadanos y sociales, feminismos, debates en torno a los géneros, migraciones, Estado, luchas políticas, lucha sindical, memoria histórica, militarismo, paz y desarme, medios de comunicación.

[3] Air Comet -su dueño y presidente de la patronal es Gerardo Díaz Ferrán- es uno de los ejemplos. Trabajadores de esta empresa estuvieron en la sesión inaugural del III FSMM. S. Ángel S. Moro, trabajador de Air Comet y representante de los 650 denunció que viven en un “limbo legal”, aseguró estar viviendo en propia carne desde 2006 los peores momentos de su vida, “la peor versión del capitalismo de andar por casa”. No se explica cómo el “Sr Diez Ferrán puede seguir dirigiendo la CEOE”, pues, a su juicio, “está aplicando en su empresa el espíritu del capitalismo más despiadado e inmisericorde: socializa las pérdidas y privatiza los beneficios”. Concluyó llamando a hacer frente a esta injusticia desde la “mayor articulación de la izquierda”.

[4] Mientras la Presidencia española de la UE cuesta medio millón de euros al día y no sirve para nada, porque no se interesará por los problemas de la ciudadanía, el III Foro ha gastado no más de 4.500 euros y sí se ha interesado por las necesidades sociales. Es una vergüenza que el Gobierno vaya a dedicar más de cien mil euros en regalos (corbatas para los hombres y pañuelos para las mujeres) a los mandatarios y delegados, mientras hay muchos hogares que no llegan a fin de mes y el paro afecta a más de cuatro millones de personas.

[5]En la sesión inaugural, Meri, en representación del Patio Maravillas, después de presentar el sobresalto continuo de la ocupación del Patio, afirmó que “el patio es hijo de la crisis y de los gritos sociales que se escuchan en la ciudad”. “Estamos en una crisis de modelo de sistema. De las dos formas de afrontar la crisis, defendiéndonos de ella o empoderándonos, nosotros hemos apostado por la segunda, considerando la crisis como una oportunidad, situándonos en la ofensiva, creando espacios propios, denunciando, confrontando, luchando; creando herramientas de autogestión. Es mejor tomar y hacer que impedir y esperar, porque ocupar en esta ciudad es hoy un acto político; tomar lo que es de todos, que es también nuestro”. Y continuó presentando las herramientas autogestionadas que se están llevando a cabo en el patio para concluir: “porque son las luchas locales los mejores antídotos contra la crisis”.

[6] El escritor y periodista, Isaac Rosa, dijo en la sesión inaugural que “los FSM son la gran fábrica de ideas, desde donde se crean alternativas”. “Los foros siguen vivos y los talleres del FSMM se llenarán estos días de alternativas frente a quienes intentan enmascarar e invisibilizar la realidad”.

[7] Una de ellas –aunque no la única- la campaña contra presidencia española de la UE. El día que se cerraba el III FSMM, el pasado domingo 31 de enero, el diario El País, del grupo Prisa, distribuía un díptico de propaganda del Gobierno bajo el título “España preside el Consejo de la UE”. Y mientras en el folleto se decía: “vigilaremos el cumplimiento de la Carta de Derechos” se expulsaba a Marruecos a Mohamed Haddad mientras cumplía 39 días de huelga de hambre porque el Gobierno español le denegaba el asilo. Familiares de Haddad realizaron la denuncia en el III FSMM.