La hipótesis de El impulso filosofante surge a raíz de la observación de la propia condición humana vista en toda su magnitud donde, después de descartar todo aquello que es inherente a lo animal, queda solamente su esencia más significativa y singular que es la angustia vivencial, ese hallarse permanentemente consciente de estar en una situación trágica padeciéndola sin remedio. Esta es la principal característica de lo humano: el constante sufrir debido a no vivir de acuerdo con las leyes de la naturaleza sin poder regresar a ella.
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