viernes, 29 de mayo de 2009

De gritos y de música: los Jona’s Brothers en Lima

Este acontecimiento de los Jona’s Brothers me suscita una reflexión. Recuerdo que de niño me obligaron a acompañar a mi hermana a un cine. Renegando estaba yo rodeado de cientos de chiquillas adolescentes sin saber a qué se debía ese alboroto cuando de pronto, en la pantalla de aquel local hoy desaparecido, aparecieron las figuras de cuatro muchachos ingleses melenudos cantando extrañas canciones.

Los gritos eran tan estrepitosos que apenas sí se escuchaban las melodías, pero no puedo negar que, a partir de ese día, ese sonido se convirtió para mí en algo estremecedor, que podía oír incesantemente durante todo el día sin agotarme. Eran los Beatles.

Como comprenderán, en ese momento lejos estaba de mí el verme atraído por sus caritas o por sus gestos, pero no podía evitar sentir algo emocionante por su música. Aún ahora, tantos años después, cuando las escucho, siento la misma emoción por la belleza que todavía producen en el alma de quien las oye.

Los años 60 fueron una época de gloria cultural y de creatividad, donde se cambiaron los patrones y las costumbres; donde la juventud irrumpió con una actitud antes nunca vista: con su propia voz, su propio pensamiento. El pináculo de todo eso fue Woodstock, cuando miles de jóvenes se reunieron para cantarle al amor, a la vida, a la libertad y a la paz, sin ningún otro fin que ello mismo. Visto con los ojos del tiempo, aquello fue un ritual, una ceremonia donde los sumos sacerdotes eran los músicos, iluminados por una fuerza especial que daba el sentimiento de esa época.

Pero estamos en el siglo XXI y hoy domina el mercado. Todo funciona alrededor de él y para él. Nada de lo que ahora se hace puede dejar de ignorarlo, bajo el riesgo de simplemente no existir. Estamos en el imperio de los mass media, donde todo lo que sus dueños dicen se hace y se consume. Los artistas auténticos, esos seres libres imposibles de domesticar para el servicio de las ventas, están expulsados de esa maquinaria por rebeldes e indomables. Son reemplazados por productores y managers conocedores de las reacciones sicológicas de las masas quienes elaboran los productos indicados como quien crea un nuevo tipo de chocolate. Ellos controlan todos los espacios, todo el sonido que se escucha sobre la Tierra; y no hay posibilidad para que alguien que no pertenece al sistema se pueda dejar oír.

Es cierto que, ayer como hoy, las jóvenes adolescentes siempre gritarán y correrán donde hay muchachos guapos cantando; pero no todos podrán ser como los Beatles, los Stones, los Who y hasta los Monkees, quienes, a pesar de haber sido creados por la maquinaria norteamericana, nos dejaron un legado musical que, pasado el tiempo, increíblemente ha sobrevivido. Sí pues, era música; tenían calidad.

 

 

4 comentarios:

  1. Guau... los peinados, los acentos, los Beatles, eso era música...

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  2. Me preguntaba si podrias dar una lista de tus canciones o de tus discos, para poder escucharlos, ya que solo he escuchado algunas canciones y me gustaron todas...

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  3. Sobre mis discos:

    Hasta el momento tengo publicado 6 y sus nombres son:

    1. Vallejo en mi cantar.
    2. Si yo fuera el diablo.
    3. No te la tomes en serio.
    4. En este mi país.
    5. Rema.
    6. Confesión de fe.

    Los puedes encontrar en el Boulevard de la Cultura, Jr. Quilca cuadra 2, a media cuadra de la plaza San Martín.

    Muchas gracias.

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  4. Estimado Ronald:
    Te paso el siguiente link que espero que te guste. Un abrazo.
    http://www.myspace.com/luisenriquealvizuri/music/songs?filter=popular

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