lunes, 28 de abril de 2014

Pepe Mejía: "Hay que rescatar a los ciudadanos y no a la banca"

Adela G. Zamudio

El único candidato inmigrante en la lista de Podemos a las próximas elecciones europeas.

Reconocido luchador por los derechos humanos -durante el régimen de Fujimori fue condenado por un tribunal militar sin rostro a 20 años de cárcel- tuvo un papel destacado como portavoz de la Plataforma 0'7 para destinar el 0'7 del PIB a programas de cooperación y lucha contra el hambre y la pobreza.
Nacido en Perú hace 56 años se organizó desde muy joven en los grupos de base cristianos de su provincia en Callao. Posteriormente militó y participó en diversos movimientos sociales de solidaridad con El Salvador, Nicaragua, contra la OTAN, contra la Constitución Europea, la celebración del Quinto Centenario y la Red Ciudadana de Abolición de la Deuda Externa (RECADE). Ha protagonizado diversas acciones como encierros en embajadas, por los inmigrantes, huelgas de hambre, ocupación del banco Santander en Madrid, acampadas y hasta se encadenó a los leones de las Cortes para exigir una ley de cooperación justa y solidaria. Junto con 20 activistas se encerró durante quince días en la Catedral de la Almudena. Y hasta dió un pregón en quechua en las fiestas de Mota del Cuervo en Castilla La Mancha.
Recibió el premio derechos humanos de la Asociación de Defensa de la Vida (ADEVI) de Perú, premio a la cooperación por la Fundación Independiente y Libertad de Expresión de la Unión de Periodistas de España cuando asesinaron a ocho periodistas peruanos en Uchuraccay.
Miembro de Attac desde su fundación, Pepe Mejía ha participado en la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Latina en Madrid y en la Coordinadora Vecinal de Latina (COVELA). El Círculo Podemos de Carabanchel-Latina lo eligió, junto con Fani y Enrique, candidatos a las primarias. Entró en la lista a las europeas con la intención de "explicar el valor de Podemos como un proyecto nacido desde abajo y que es necesario articular para quitar de enmedio a tanto mangante que nos estafan y nos quitan la vida".
Pregunta.- ¿Qué es Podemos?
Respuesta.- Podemos es un proyecto que pretende recoger todo el cabreo que han ocasionado la banca, los botines y sus cómplices, los políticos corruptos del PSOE y el PP principalmente, y articular una fuerza política que gane mayoría social para echar a los responsables de este fraude que se nos quiere vender como crisis. Por otro lado, Podemos es un espacio para experimentar el germen de poder popular a través de los Círculos. Somos más de 300 y esa es la mayor fuerza de este proyecto que tantas ilusiones ha despertado.
P.- Diversos Círculos han manifestado públicamente sus críticas a la toma de decisiones al interior de Podemos, acusándolas de verticalismo y autoritarismo. ¿Cuál es su opinión sobre la decisión de cambiar el logo de Podemos en la papeleta de voto por la fotografía de Pablo Iglesias?
R.- Los Círculos cada vez ganan más autonomía porque son el motor del proyecto. Todo el poder a los Círculos. Ellos son los que mandan. Pero también es verdad que se han tomado decisiones al margen de los Círculos y esto se hizo muy tangible en el caso Verstrynge. Fueron miembros de los Círculos quienes pidieron explicaciones a Pablo Iglesias y este las tuvo que dar. Con respecto al cambio del logo por la foto de Pablo. Yo no estoy de acuerdo con esta decisión que se ha tomado sin consultar con los Círculos ni informar previamente. A mí personalmente no me gustan los hiperliderazgos y personalismos. Podemos o es un proyecto colectivo o no lo es. Ahora bien, no cabe duda que Pablo tiene buena entrada mediática y esa percha mediática es la que nos permite colocar, meter y explicar nuestro discurso. Desde mi punto de vista tiene que haber un cierto equilibrio entre la figura mediática y el consultar, informar y rendir cuentas a los Círculos. Se alega las prisas y la campaña electoral pero no existe ningún justificante para desarrollar la democracia participativa y horizontal. Se puede y se debe desarrollar democracia interna y otra forma de hacer política junto con las tareas de coyuntura.
DEROGAR LOS DECRETOS LEYES DE LA REFORMA LABORAL
P.- ¿Cuáles son las ideas fuerza o propuestas de Podemos de cara a las elecciones europeas?
R.- Bueno, en primer lugar, rescatar a los ciudadanos y no a la banca. Derogar los decretos leyes de la reforma laboral que nos ha llevado al hambre y a la miseria. Salarios y pensiones dignas, auditoría ciudadana de la deuda pública y privada. Apostamos por la implantación de la Tasa Tobin a las transacciones financieras y endurecer los delitos fiscales y sus penas. Proponemos controlar y limitar las actividades de los lobbies y defender la libertad de expresión, reunión, manifestación y participación popular, garantizar los derechos de gays, lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales...
P.- ¿Cuál es su posición con respecto al aborto?
R.- Yo estoy a favor del derecho a decidir sobre nuestros propios cuerpos, proteger los derechos sexuales y reproductivos y garantizar la conciliación de la vida laboral y personal/familiar tanto para mujeres como para hombres.
P.- En inmigración ¿cuáles son vuestras propuestas?
R.- Bueno, siempre nos han tratado como mano de obra barata y sin derechos. Queremos que se nos reconozcan nuestros derechos y eso pasa por derogar las leyes de extranjería, el cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros (CIEs) la eliminación de los programas contra la emigración Frontex y eurosur y eliminar la directiva de la vergüenza. Retirar las concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla. Luchar contra las empresas que se aprovechan de nuestra situación y nos explotan hasta la esclavitud. Que la residencia no dependa de tener rentas. La ciudadanía, nuestra ciudadanía, no está en venta, libre circulación y poder votar donde vivo y trabajo y que no dependa de convenios de reciprocidad.
P.- ¿Considera, a pesar de todos los juicios que está habiendo, que se está haciendo todo lo que se debe hacer para combatir la corrupción?
R.- En relación al combate a la corrupción creo que no se está haciendo lo suficiente. La corrupción corroe todas las entrañas del Estado, incluida la monarquía. El descrédito y la desconfianza en este régimen se acelera cada día. La gente cree cada vez menos en las instituciones nacidas de la mal llamada modélica transición. Existen 1.700 causas, 500 imputados y sólo 20 están en prisión. ¡Esto no puede ser! ¡No podemos seguir así!
RECONOCER EL DERECHO A DECIDIR DE LOS PUEBLOS
P.- Y en el marco internacional ¿que defiende Podemos?
R.- Hay que conquistar la soberanía para construir democracia. Y esto pasa por la derogación del Tratado de Lisboa para que los servicios públicos no estén sometidos al principio de competencia ni puedan ser mercantilizados, modificación de los tratados de libre comercio que sólo benefician a las empresas transnacionales y no respetan los derechos humanos y el reconocimiento al derecho a decidir de los pueblos de europa.
P.- ¿Y en cuanto al medioambiente y el ecosistema?
R.- Es necesario desarrollar el mundo rural para reequilibrar la sociedad, proteger, de manera integral, el medio natural, impulsar políticas orientadas al logro de la soberanía alimentaria, la sustentabilidad agropecuaria, la protección de la agro-biodiversidad y el cooperativismo agrícola. Garantizar el derecho al agua como un derecho humano básico.
P.- ¿Algo más que pueda añadir en relación a vuestras propuestas?
R.- Sí. La protección de los animales estableciendo penalizaciones para los actos de maltrato y abandono de los mismos y erradicando cualquier uso de fondos públicos para actividades nocivas contra los animales. Prohibición de la tauromaquia y del tráfico de especies exóticas o en peligro de extinción. Podemos presenta una candidatura con compromiso de transparencia, recursos financieros propios y no condicionados a la banca, nosotras no hemos pedido préstamos a la banca para financiar nuestra campaña, hemos firmado un compromiso de rotatividad de cargos e ingresos equivalentes al salario medio, con una lista paritaria y apoyada por activistas sociales.
P.- ¿Cómo estáis organizados?
R.- Nos organizamos en Círculos territoriales y sectoriales. Existen Círculos de Sanidad, Inmigración y por distritos, barrios, pueblos. Estamos en fase de organizar coordinaciones a nivel regional. En Madrid nos reunimos todas las portavoces de los Círculos cada semana y nuestros Círculos de base, verdaderos embriones de poder popular, cada semana en unos casos o como cada Círculo decida. También se crean comisiones de trabajo en función de las necesidades. Seguimos el criterio de horizontalidad y participación. Existe mucha autonomía y poco a poco queremos hacer realidad eso de "todo el poder a los círculos".


viernes, 12 de abril de 2013

Científicos versus creyentes. Más allá de los mitos


Creo que siempre se confunden las cosas y no se comprenden las funciones que cada actividad humana representa. La modernidad, sin darse cuenta ni admitirlo, ha sustituido, a pesar suyo, al fundamentalismo religioso de la Edad Media europea, cayendo en un cientificismo que pone como referente absoluto a la ciencia otorgándole a ésta un papel y una función que ella misma afirma que no tiene pero que sus seguidores sí se lo atribuyen. 

Tanto la religión como la ciencia, así como las distintas manifestaciones culturales existentes, son parte constitutiva de lo que es lo humano, mas ninguna de ellas puede ni debe prevalecer sobre las otras porque se produciría una deformidad (el sobredimensionamiento que lleva a la anomalía) ni menos invadir mutuamente sus espacios y ocupaciones. Intentar explicar la materia a través del deporte o el arte mediante la física nuclear resulta un contrasentido que, desgraciadamente, muchos cometen.

Solo quienes no conocen el verdadero significado tanto de religión como de ciencia se atreven a indicar que la una puede sustituir a la otra (como si el fanatismo por un equipo llevara a sus hinchas a negarle participación a los demás, de modo que éste se quedaría solo, sin que pueda efectuarse campeonato alguno). Mientras cada cosa esté en su lugar habrá equilibrio y armonía. Hacer de la ciencia un ídolo o un totem, un juez de todo, tanto para lo interior como para lo exterior (como, por ejemplo, buscando el gen de la poesía, que es lo que pretenden hacer hoy las neurociencias) es caer en el mismo error que convirtió a la religión europea en una cuestionable fuente de verdad sobre la naturaleza.

La ciencia tiene un campo específico que nadie le niega (investigar la materia y sus manifestaciones); todo lo demás le corresponde a las otras especialidades que nada tienen que ver con la micro física ni con el Big Bang. Entrometerse en un campo muy complicado como el teológico siendo solamente un físico es tan riesgoso como estudiar teología para lanzarse a elaborar, con los libros de Santo Tomás en la mano, teorías sobre la intramateria. En ese sentido, tal como lo dije hace tiempo, las tesis de Hawking, si bien son respetables como el punto de vista de una persona libre de opinar, carecen por completo de validez para hablar sobre Dios tanto como sobre algo de lo cual él no posee conocimiento. Esto es igual a que si el cardenal Cipriani escribiera mañana un libro de religión para refutar la física cuántica. Zapatero a tus zapatos.

Por eso creo que no hay necesidad de cruzar la barrera de la lógica y la cordura ni sublimizando a la ciencia por un lado —como referente de cualquier verdad— ni apelando a la religión o a un libro sagrado por el otro para abordar asuntos que son meramente prácticos. En el pasado, en las diferentes culturas habidas, ningún sacerdote ejercía de astrónomo ni ningún constructor de pirámides se dedicaba a hacer los sacrificios. Solo en la modernidad es que tal contraposición se ha presentado producto más del conflicto particular entre la Iglesia Católica y la burguesía europea en su lucha por el poder que por el afán de conocimiento.

La religión no es ni ha sido nunca una pre-ciencia, una manera primitiva de "explicar" al mundo como muchos quieren ver. El estudio de los pueblos más aislados revelan que, hasta en los más sencillos, el curandero tiene bien en claro la delimitación de sus funciones y no confunde jamás lo material con lo espiritual (como sí lo hacen, ridiculizándolo, las infantiles películas de Hollywood). Para lo uno es un gran experto en biología y zoología, y para lo otro un buen conocedor de los mitos y creencias de su sociedad. Ambas cosas en el mismo individuo pero ocupando correctamente sus respectivas dimensiones. El mezclar la religión con la ciencia es solo propio de la gente común para quienes las dos les resultan extrañas, misteriosas y complejas, razón por lo cual las meten en el mismo saco de lo “mágico”. El emblemático caso de Galileo está hoy lo suficientemente aclarado como para darnos cuenta que jamás existió tal ceguera religiosa versus la oposición de la ciencia. Todo se trató de un conflicto por el poder. Pero lamentablemente ha quedado como un mito urbano al cual se aferran los enemigos de la religión del mismo modo que apelan a la Inquisición como argumento —a pesar de que está comprobado que la acción de ésta fue también política, no religiosa, y que sus víctimas no pasaron del millar (se trató de un intento fallido por controlar el avance de la Reforma).

Ahora bien, si las religiones (no los teólogos) utilizan simbologías o analogías para explicarse a sí mismas eso no es un delito ni menos una intromisión en el campo científico. Analizadas con calma y sin apasionamientos interesados observamos que jamás pretenden referirse a lo científico del asunto (o sea, ni investigan ni exponen los principios fundamentales del comportamiento de la naturaleza) sino que apuntan únicamente a dar un mensaje que va por un camino diferente al del campo científico: a sostener la noción de Dios en el hombre, que no es lo mismo que demostrar fácticamente su existencia. Hay millares de cosas en nuestra humanidad que las damos por ciertas aunque de ellas no tenemos (ni pedimos) ninguna comprobación física (por ejemplo: los sentimientos humanos, nuestras leyes y reglas de convivencia, los números, la imaginación, el arte, etc.), sin embargo sabemos que sin estas no nos podemos llamar humanos. Entre esas está la idea de Dios, y hablar de la historia del hombre sin mencionar el papel que éste juega en ella sería absurdo. Aún hoy en día todas las sociedades actuales, sin excepción, conviven con ese Dios en sus conformaciones orgánicas; es más, la mayoría de los miembros de la llamada comunidad científica son creyentes (muchos judíos) y no encuentran ninguna contradicción en ello, lo cual deja a solo unos cuantos no-creyentes en solitario luchando férreamente contra la corriente, sin lograr hasta el momento algún buen resultado para su causa pues el número de creyentes aumenta cada vez más en el mundo mientras que el de los escépticos se mantiene en la misma proporción de siempre: mínima.

Por otro lado habría que preguntarse si es que Dios, o la idea que tenemos de Él, necesitará defensores. Si Dios existe al margen de la opinión del ser humano indudablemente que no requerirá de especialistas que lo protejan del “ataque” de sus detractores. Eso está bien claro. Por lo tanto recurrir a toda la batería teológica para "defenderlo" de alguien que lo niega resulta una pérdida de tiempo. Sin embargo lo que sí es defendible es nuestra idea particular de Dios, que es otra cosa. "Nuestro" Dios personal sí puede ser cuestionado y ofendido, y eso es lo que en verdad defiende cada creyente: su propia idea de Dios. A la mayor parte de la humanidad, por ejemplo, lo dicho por Hawking o quien sea le tiene sin cuidado pues nada de lo que este señor mencione puede afectar en lo más mínimo a la idea de Dios (para empezar, ni es ni sacerdote, ni es teólogo ni es un santón como para darle crédito en esta materia). Pero hay un pequeño grupo a quien sí le remueve estas opiniones y tal vez sea porque, o bien son de aquellos que intentan "conciliar" la ciencia con la religión (a la manera del padre Chardin) aunque nadie sabe para qué, o bien son los clásicos fundamentalistas que van por el mundo cual quijotes poniendo el oído en todas las puertas para ver quién se expresa distinto a lo que ellos piensan y así “desfacer estos entuertos”.

Me parece que es agradable e interesante conocer un poco de todo (y es tarea del filósofo conocer aún más) pero también hay que hacer notar que puede resultar enfermizo entreverar las áreas del conocimiento produciéndose así una penosa confusión. En una novela de Vargas Llosa le ocurría eso a un escribidor de radioteatro y al final nadie sabía qué pasaba con las historias. Hacer un potaje conformado por creencias, neurociencias, física atómica, teología y demás yerbas, si no se sabe adecuar con maestría (como lo haría un Gastón) lo único que se va a producir es un estado de delusión y de locura en donde se acaba con una borrachera de ideas que no llevan a ninguna parte. Yo, como muchos, amo a mi madre, pero de ahí a descuartizarla para ver de qué está hecha y, recién ahí, comprobar que mi amor tiene fundamento es demasiado. Ni la ciencia lo abarca todo ni todo tiene que someterse al ritmo de mis creencias, sean religiosas o no.  


viernes, 6 de julio de 2012

A propósito del "bosón Higgs": ¿qué nos espera con esta algarabía científica?


Al margen de la poca claridad de los datos del CERN (quien oficialmente dice sobre la partícula descubierta que ella está "... vinculada al bosón de Higgs..." y no que lo sea), fuera de lo sospechoso de toda esta secuencia casi de libreto —donde se gastan miles de millones para encontrar lo que se dijo que se iba a buscar (o sea, desde un principio se veía que "algo exitoso se iba a lograr" puesto que nadie invierte tanto dinero por nada)— lo que realmente nos resulta preocupante "al resto de la humanidad" es toda la parafernalia mediática de exaltación hacia la física de la cual la ciencia se cuelga porque dicha rama es la única que tiene la fuerza para "demostrar sus aciertos" mientras que las otras navegan aún en la incertidumbre.

¿Qué van a hacer las grandes potencias occidentales con todas estas fuerzas internas de la naturaleza que supuestamente patentarán y controlarán? Aquí el asunto sale del campo del laboratorio para pasar al filosófico y, por supuesto, al político. La demostración más palpable de que el problema de Frankestein no era un simple terror pueblerino producto de la ignorancia ha sido el proyecto Alamogordo, en Estados Unidos. Este consistió en una investigación y desarrollo científico que involucró a más de cinco mil personas manteniéndose esto en total secreto (cosa que, de paso, demostró que las llamadas "Teorías de la conspiración" no son tan desquiciadas como algunos piensan). En él participaron un centenar de científicos de los más prestigiados del planeta con el único fin de producir el arma más fantástica jamás conocida: la bomba atómica.

El poder mundial arrastró a las mentes más brillantes a ponerse al servicio de una potencia (al margen de quiénes eran "los buenos" y "los malos" pues eso depende de quién gane la guerra) entregando estos todos sus conocimientos en pro de la destrucción descontrolada e indiscriminada (pues esta bomba no solo mata humanos sino también a la vida). Por más que uno de sus responsables, el casi santo Albert Einstein, haya escrito cartas conmovedoras lamentando sus propios aportes a dicha “obra” eso no elimina su responsabilidad en el asunto (aunque la prensa sionista intente construirle una imagen casi inhumana, de semidios). Lo mismo para los otros señores Fermi y Oppenheimer, quienes no pudieron argumentar que "no sabían para qué la querían ni lo que estaban haciendo". Esto recuerda la anécdota de aquel rey a quien le enseñaron un invento, la ametralladora, la cual rechazó entre insultos por considerarla inmoral, lo que le acarreó a la larga la pérdida de su señorío. 

¿Qué piensa hacer entonces Occidente con sus "descubrimientos" sobre el comportamiento de las partículas: eliminar el hambre del mundo, suprimir las desigualdades, respetar al planeta, a la naturaleza y a la vida, incluyendo a las mismas partículas que hace explotar en su acelerador? Creer que hará esto sería caer en una inocencia supina. Todos conocemos bien el historial completo, no solo del actual imperio, sino de la misma humanidad, y sabemos perfectamente cuál es la primera utilización de todo "descubrimiento" humano: la muerte del prójimo. Y conocemos también que los científicos pueden saber mucho de ciencia pero que son incapaces de resistirse a las tentaciones y amenazas del poder para entregar (o "devolver") el conocimiento recibido a través de las fundaciones y becas.     

De modo que la alegría de saltaperico que demuestran algunos por este caso es similar a la que sintieron los otros en el desierto de Arizona cuando vieron la enorme nube que se formaba en el horizonte. ¿Eran conscientes estos señores de lo que estaban haciendo? Los defensores de la ciencia dicen que no, que ellos estaban siendo "manipulados" (los pobres) por perversas mentes políticas, algo que es francamente muy cuestionable. Es comprensible que ante esto salgan muchos con la espada desenvainada a justificar que "la ciencia no tiene la culpa de lo que el hombre haga con ella", como si dicho constructo etéreo ("ciencia") fuera un ser independiente del ser humano y que surgiera de la diestra de Dios Padre para el bien del Universo. La ciencia es más bien un esfuerzo con una finalidad específica: dominar (que en la modernidad se traduce como "negocio") y no se le conoce otro usufructo. Nadie hace ciencia solo para ver "qué pasa" o decir "qué lindo vuela el avión". Afirmar eso es apelar a los libros de secundaria contemporánea donde la evaluación sensata ha sido expulsada para dejar únicamente el dogma, o sea, la absoluta e incuestionable verdad de la ciencia (cualquier parecido con la religión durante el Medioevo europeo es pura coincidencia).

Ya una vez escribí enfáticamente que en ningún lado (ni en Internet) existía algún tipo de información que explicara realmente cuál era la verdadera finalidad del CERN (claro, ni que fueran tan torpes para ponerlo). Lo único que se lee es una retahíla de eufemismos más apropiados para un grupo de ingenuos que para gente adulta ("el conocimiento de la naturaleza", "el avance de la ciencia", "para el bien de la humanidad" y todo lo que suena a discurso de candidato). Particularmente desconozco porqué han invertido nueve mil millones en esa máquina (¿solo para ver llorar a Higgs?)  pero dudo que haya sido para tan emocionada expresión de un anglosajón. Que lo que allí estén descubriendo (que no es lo mismo que lo que dicen a la prensa) tenga alguna finalidad altruista (como cuando los norteamericanos llegaron a la Luna "solo por amor al conocimiento") me parece risible. ¿Resistirán las autoridades del acelerador la tentación de emplear los descubrimientos para lo que ya sabemos que usan siempre (como es el caso de los drones, tan efectivos hoy en día)? Dado el expertís y la línea de carrera de los que han puesto el dinero lo más probable es que no (salvo que haya habido algún milagro desconocido y que Occidente hoy sea una institución de beneficencia). Que ellos repitan como aquel rey "esto es inmoral" lo veo totalmente improbable.

¿Y qué parte les compete a los científicos que se prestan al juego de "no soy responsable del uso que hagan con lo que descubro, aunque lo que descubro significa tener todo el poder"? No estoy en capacidad de juzgarlo, pero sí me es posible opinar filosóficamente sobre ello e intentar llamar la atención a todos los que se olvidan que la razón también produce monstruos, más terribles y mortíferos que todas las religiones juntas (esto producto de un recuento de las víctimas de la fe versus las de las máquinas creadas por los científicos, donde éstas últimas ganan por goleada —y basta solo con citar las más recientes: las de Viet Nam y su naplam y las de Irak y sus cabezas con uranio enriquecido, unos cinco millones de seres humanos aproximadamente, cifra inalcanzable para los fanáticos de los libros sagrados de todos los tiempos).

De modo que vayamos tranquilos. No sabemos aún en qué va a terminar esta novela llamada "bosón de Dios" pero no hay que ser muy inteligentes para especular sobre su futura finalidad (aunque lo que seguramente dirán sus seguidores es "la salud, la tecnología en las comunicaciones y los otros grandes beneficios"). Claro, nunca van a mencionar que todas esas maravillas se han probado en los campos militares (por ejemplo, las medicinas para curar a los ejércitos invasores, la Internet para proteger a Estados Unidos de una posible falla del cerebro central de defensa).

Y una reflexión final: conseguir un poder, un conocimiento, puede ser un éxito de la curiosidad humana, pero desligar esto de su aplicación es distorsionar el juicio y culpar a la piedra del golpe; el causante siempre es la mano que la arrojó. La intramateria no puede ser la autora de los efectos devastadores que tiene entre los hombres. Es el doctor Frankestein quien está obligado a evaluar previamente qué va a pasar cuando su invento llegue a las manos de los poderosos y cuando los afectados (los más pobres, débiles, niños y enfermos) sufran las terribles consecuencias de ello.


Muchas gracias.

sábado, 23 de junio de 2012

Medicina Tradicional, filosofía andina y el enfoque sistémico


NOTA: Esta es una breve reseña sobre la labor que desempeña el Subcomité de Medicina Tradicional del Colegio Médico del Perú y debe ser considerada solo como la opinión de uno de sus integrantes, no así una versión autorizada por el mismo.

Resumen
La Medicina Tradicional es un saber milenario que aún no ha podido ser abordado científicamente por lo que se desconocen los principios activos que la hacen tan aceptada por la mayor parte de la población mundial. La causa parece estar, por un lado, en el método, y, por el otro, en la propia noción de conocimiento que actualmente se maneja pues, para que éste se dé en Occidente, se necesitan ciertos requisitos que todavía no se han podido alcanzar con respecto a la Medicina Tradicional. Como consecuencia de ello dicha medicina está relegada a la zona marginal de las cosas que no pueden ingresar plenamente en el espacio mental considerado por Occidente como “lo conocido” y hasta el momento permanece allí, junto a una serie de fenómenos que la ciencia moderna, o no le interesa, o no está en capacidad de identificar y a los que se les denomina con diversos nombres como mitos, errores de percepción, estafas, ignorancia, misterios o parasicología. Esto puede ser superado si se toma como referencia lo actualmente desarrollado en filosofía andina o quizá si se siguieran las sugerencias que aporta el enfoque sistémico o las ciencias de la complejidad.

1.  Acerca del Subcomité de Medicina Tradicional del Colegio Médico del Perú
El Subcomité de Medicina Tradicional del Colegio Médico del Perú (SCMT) ha sido creado en vista de la necesidad de adaptar las instituciones y los saberes actuales a los tiempos contemporáneos en los que día a día se rompen numerosos paradigmas, especialmente por causa del propio avance de la ciencia que, al investigar ciertos fenómenos, concluye en que se hace necesario asumir una actitud crítica y abierta ante las implicancias que éstos traen en materia de conocimiento. El Subcomité está conformado por una agrupación multidisciplinaria de destacados profesionales vinculados con dicha actividad quienes, por su experiencia, están en capacidad de dar valiosos aportes a las investigaciones realizadas. A continuación se va a intentar dar una mirada resumida de la labor que dicho Subcomité efectúa.
Para empezar, la primera instancia necesaria es definir la materia de estudio a la cual se la denomina como Medicina Tradicional. Se entiende por Medicina Tradicional a un conjunto de saberes milenarios orientados a la recuperación de la salud del ser humano estructurados de manera diferente a como lo ha venido haciendo la medicina científica o biomédica. Ésta última tiene un historial particular relacionado directamente con el método científico el cual llega hasta el día de hoy, mientras que la Medicina Tradicional se ha mantenido fiel a sus principios remotos sin sufrir mayores transformaciones en el transcurso del tiempo.

Razones que sostienen la actividad del Subcomité
El SCMT tiene justificada su existencia en la medida que la Medicina Tradicional es actualmente motivo de estudio debido a que:
  1. Se trata de un fenómeno vigente en todas las poblaciones del mundo y es empleada por todos los estratos sociales, en especial por los más pobres.
  2. Revela ser un mecanismo con cierto grado de efectividad, lo que le da vigencia y credibilidad.
  3. Su práctica no está normada y ello se presta a engaños y excesos que pueden poner en riesgo la salud de las sociedades, asunto que le compete a instituciones tutelares como el Colegio Médico del Perú.

Objetivos del Subcomité
Entre los varios objetivos específicos del Subcomité se pueden destacar los siguientes:
  1. Investigar el ejercicio de la Medicina Tradicional para poder obtener algún tipo de conocimiento sobre ella y así elaborar una opinión autorizada sobre su eficacia o peligros.
  2. Ayudar a orientar los procesos de investigación y descubrimiento de sus probables propiedades y beneficios que puedan ser aplicables a la biomedicina y, a través de ella, a toda la humanidad.

Logros y avances del SCMT
En sus casi dos años de ejercicio el SCMT ha logrado realizar un acercamiento al conocimiento de la Medicina Tradicional obteniendo ciertos resultados positivos.
  1. Ha identificado y convocado a la mayor cantidad de expertos sobre la materia, tanto a nivel nacional como internacional, lo cual conforma un importante banco de datos sobre dichos especialistas.
  2. Ha mantenido una actividad interna constante y abierta al público tanto mediante sus sesiones ordinarias como a través de las extraordinarias y los congresos, charlas y conversatorios organizados en coordinación con el Colegio Médico del Perú.
  3. Esta acción se ha traducido en el acopio de una apreciable información la cual viene siendo rigurosamente procesada y filtrada para evitar la subjetividad y el falseamiento.

Retos del SCMT
El tiempo de ejercicio del SCMT es aún muy corto como para pensar que se está cerca de alcanzar la meta deseada. Hay por delante muchas tareas las cuales se vienen desarrollando con verdadero espíritu científico y pasión particular, algo esencial para su buen desempeño pues se debe considerar que se trata de un trabajo efectuado ad honorem por sus integrantes. Entre los muchos retos a futuro se puede destacar el que quizá sea el más importante:
  1. Incentivar y estimular la creación y desarrollo de métodos más eficaces para conseguir el conocimiento de los principios activos que permitan la comprensión de la Medicina Tradicional por parte de los sectores científicos occidentalizados.
Se debe considerar que la principal limitación que se tiene es que mucha de la fenomenología que aportan los practicantes de esta actividad no es compatible con la noción de conocimiento que se ha desarrollado mediante el método científico. Ante esta incomunicación lo más común que se ha venido haciendo es asumir una actitud de desprecio y desdén hacia lo tradicional, lo cual ha traído como consecuencia una serie de obstáculos que, a la larga, no han llevado al entendimiento mutuo.
En vista que no se puede persistir en esta incomprensión por la falta de un lenguaje común es que ahora los esfuerzos apuntan hacia ello. Más se gana con el intercambio que dándole le espalda a hechos que son reales aunque no se los pueda clasificar ni comprender por el momento.

Metodología que el SCMT
La metodología que el SCMT sigue hasta el momento está basada en:
  1. Los estudios antropológicos.
  2. Los aportes de diversos investigadores de otras tantas disciplinas presentados en congresos y conversatorios.
  3. La investigación de campo, particularmente el diálogo directo que se realiza con los principales actores de la Medicina Tradicional (los curanderos).
Es necesario hacer notar que este esfuerzo resulta incompleto debido a por la falta de presupuestos que permitirían dirigir mejor las investigaciones y por lo ya mencionado antes con respecto a la metodología en la medida que lo obtenido hasta ahora, con todos los méritos que ella tiene, no logra responder con satisfacción aquello que al investigador y científico occidental le interesa saber: qué hace que realmente funcione la Medicina Tradicional.  
Hipótesis hay muchas y dadas desde diferentes perspectivas y materias, pero se requeriría de un estudio más integrado y con una mirada más holística que implique aspectos que con una sola ciencia no se pueden abarcar. De ahí la necesidad de plantear una revisión de las herramientas teóricas más que el seguir acumulando casos que, sin una adecuada y original interpretación, solo llevan a más de lo mismo.

2.  Acerca de la filosofía andina como un punto de partida para la obtención del método adecuado
Muchas veces se dice que, cuando una intriga se hace insoluble, es recomendable revisar el método. Sucede que se puede intentar durante mucho tiempo horadar una piedra con un palo y llegar a la conclusión que ésta es imposible de perforar. Pero basta con replantear el método para descubrir que ello sí es posible y con facilidad. Muchos de los llamados enigmas de las construcciones egipcias, mayas e incas tienen esa misma problemática: fueron hechas con métodos que al occidental contemporáneo le es difícil concebir y por eso le parecen misteriosas o hasta fuera de este mundo.
Ante ello la concepción de una filosofía que no se centre solo en Occidente resulta de mucha utilidad, tanta como cuando un matemático descubre un sistema para realizar operaciones que hasta antes de ello parecían imposibles. Aferrarse al método que uno conoce y negarse a entender las cosas de un modo más conveniente no es ni inteligente ni científico, pero es algo que suele ser muy común. Occidente se resiste a abandonar sus dogmas y principios heredados de su inicial filosofía y salirse de dichos parámetros para captar la realidad de otra manera le resulta casi un parto. Varias veces en su historia ha atravesado por tal trance y le ha costado adaptarse. Y cuando cree haber llegado a la cúspide del saber pensando que de ahí en adelante será todo cuesta abajo o una simple acumulación de datos viene el trauma del cuestionamiento y la crisis de verdades.
Hasta hace poco Occidente vivía feliz con la idea de estar en un Universo hecho como un reloj, donde todas las piezas eran del mismo material y funcionaban igual unas con otras. “Dios no juega a los dados” decía Einstein y concluyó que nada había más rápido que la velocidad de la luz. El Mundo le parecía al hombre moderno occidentalizado algo con sentido, con lógica. Todo estaba en su lugar y ya podía entenderse lo inexplicable. El ser humano nuevamente era dueño del conocimiento y era Dios.
Sin embargo esta seguridad y alegría ha durado poco pues día a día se descubren fenómenos y propiedades que derriban esta moderna Torre de Babel y, lejos de alcanzar a Dios o ser como Él, el hombre moderno ve que todo vuelve a fojas cero, que no hay ni reloj ni relojero, y que las sagradas e intocables leyes fijas y eternas de la física simplemente no existen. Y es en esta crisis, una crisis de referencia, de verdad, de seguridad en los valores firmes y tradicionales, en donde residen todas las demás de orden social y cultural. Se ha derribado a un dios, el hombre del Humanismo, pero no se ha entronizado nada en su reemplazo. De ahí al todo vale, a la ausencia de referentes y a la confusión de rumbos solo hay un paso.
Pero si la filosofía occidental ha entrado en crisis y no logra dar con las respuestas se hace necesario entonces revisar los principios y creencias que aún se mantienen para ver si existen sustitutos. Y ahí se encuentra la filosofía andina, un tipo de pensamiento similar al occidental en sus objetivos pero diferente en sus métodos. La filosofía andina es filosofía, solo que interpreta al mundo de otra manera y otorga al hombre finalidades distintas a las propuestas por Occidente. Entre ellas está el sentido de la vida, el destino del ser humano en la Tierra. A diferencia de Occidente, cuya filosofía le indica al hombre que él es un ser en estado de evolución cuyo objetivo es la búsqueda del conocimiento, la filosofía andina le dice más bien que él transita por el mundo con el deber de adaptarse y hacer a éste mejor de lo que está y con ello cumple su misión. En pocas palabras, su deber es crear belleza.
De modo que la filosofía andina no se plantea como meta el conocimiento, que es característica de la occidental, sino la comprensión, la cual consiste en un darse cuenta cómo se desarrolla y manifiesta la realidad, la naturaleza, y aprender de ella el buen comportamiento. Quiere decir que para la filosofía andina el hombre no es un ser que busca la causa de las cosas, del cómo se constituye internamente la materia, sino que anhela saber de qué manera se comportan para ser ellas lo que son. Se puede saber qué es un caballo anatómicamente, pero también etológicamente. Ambas interpretaciones son sabidurías y ambas ayudan al ser humano a vivir, pero lo hacen de modos paralelos y distintos.
Hay todo un complejo filosófico por abordar desde la óptica andina y no es motivo de este texto el hacerlo; solo se mencionará que mucho de lo que se conoce como Medicina Tradicional podría ser captado y entendido mejor si es que se emplearan como sustento teórico los postulados de la filosofía andina. Pero ello implica amar más a la verdad que a Platón, lo cual significa que si con un cambio de filosofía se pueden obtener las respuestas deseadas entonces no hay que temerle al cambio.

3.  Acerca del enfoque sistémico para obtener un mayor conocimiento de la esencia de la Medicina Tradicional
Como ya se mencionó líneas antes, el método científico tradicional moderno tiene sus limitaciones, siendo la consecuencia de ello la elaboración de un estrecho modo de conocimiento donde se acomoda solo aquello que ha logrado ingresar al Parnaso de la verdad. El problema con dicho método es que los fenómenos que hay que investigar son infinitamente superiores a la capacidad de investigación existente y peor aún: el propio método científico ha sido puesto en cuestión por su mismo creador, el hombre occidental, de tal modo que lo poco que él creía saber ahora resulta que puede que no sea cierto.
A esta forma de pensar totalitaria, a esta sensación de seguridad en la posesión del saber es a lo que se refiere el enfoque sistémico como lo lineal, en el sentido que solo contempla una vía única para obtener una explicación de las cosas, dejando de lado otras que interactúan con ellas y que las modifican constantemente. Esto significa que lo que cuestiona Morin con las ciencias de la complejidad es al propio método usado por la ciencia clásica que indica que las cosas se conocen mediante su clasificación y ordenamiento, transformando eso luego en una ley. De este modo el biólogo solo estudia y se especializa en aquello que él considera que tiene vida; aquello que se dice que no lo tiene no es materia de su interés. Lo mismo para las otras ciencias.
Con ello lo que se tiene, siguiendo la línea del cuestionamiento complejo, es un cúmulo de pequeñas verdades para cada segmento de la realidad pero que, al no estar conectadas entre sí, dejan grandes espacios indeterminados y oscuros. ¿Qué relación hay entre el arte y la ingeniería? Aparentemente ninguna, según los expertos, pero resulta que en la vida real ambas cosas conviven de la mano y son inseparables (como pasa con la ingeniería para hacer un piano). El pensamiento lineal hace que el que fabrica pianos no tenga mayor interés en el arte musical; solo le basta con poner bien las piezas en su lugar. Menos todavía le interesará saber qué hacen los sapos para atraer a sus hembras.
El pensamiento lineal supuestamente imita a las colmenas o a los hormigueros en la creencia que lo que las define es la división y especialización del trabajo, pero ello se debe a que se sabe poco sobre cómo viven y piensan las abejas y las hormigas. Una mala observación o una mirada tergiversada lleva siempre a hacer conjeturas que no necesariamente se ajustan a la realidad.
El hombre occidental ha afirmado durante miles de años que solo el ser humano hace uso de la razón y que los animales actúan por instinto. Ello le ha permitido toda una serie de crímenes y atropellos a estos creyendo que hacía lo correcto. Hoy se sabe que eso no es así, que el estudio de los animales arroja que tanto ellos como nosotros somos copartícipes auténticos de este mundo y que no tienen sustento real las ideas de “los reyes de la creación” pues es solo un concepto proveniente de una religión. Esto y mucho más es lo que el pensamiento de Morin dice que es la forma lineal de ver al mundo y que provoca todas las estrecheces mentales que conducen al error y a la confusión.
¿Puede entonces el enfoque sistémico dar respuesta al problema de saber porqué funciona y es aceptada la Medicina Tradicional y porqué el occidental no logra captar lo que es? Sí podría en la medida que eso signifique una apertura más allá de los límites de lo que se considera el saber establecido y dado, raíz de todo aquello que pone trabas al cambio de pensamiento y de visión. La Medicina Tradicional, desde este ángulo, viene a ser un sistema complejo y como tal tendría que ser estudiado, no solo como una simple medicina o como un fenómeno antropológico sino como una experiencia integral del ser humano en el mundo. Solo así tal vez se obtendrían las respuestas que se han estado buscando desde siempre. 

jueves, 16 de febrero de 2012

¿Qué es preferible: la amistad o el amor?


El otro día me comentaron que una mujer se lamentaba de que su supuesta buena amiga no le había comunicado el fallecimiento de su madre. La razón, según decía, era que no quería hacer saber su dolor a los demás, que prefería que fuera un asunto meramente personal y familiar. Pero ¿puede la verdadera amistad reservarse cosas tan profundas y fundamentales sin compartirlas? A todas luces no, puesto que eso demostraría que tal amistad nunca estuvo en el fondo de los sentimientos de la otra persona y que no deseaba que allí ingresaran otros, ni siquiera las supuestas amigas. Eso la convierte en una falsa amistad, superficial, no auténtica, solo social o circunstancial. No es posible decir que se tiene un amigo solo para los momentos triviales pero no para los realmente importantes.

Esto da motivo a una reflexión filosófica que ya tiene antigua data: ¿qué es realmente la amistad, qué implica? ¿Hasta dónde se puede ser amigo? ¿Se puede decir que se es amigo de alguien aunque se le oculten cosas trascendentes? Quien más trató sobre ello fue Platón, afirmando algo que los antiguos griegos planteaban: que el más alto sentimiento o relación entre las personas era el de amistad (en el diálogo Lisis o de la amistad dice por boca de Sócrates: “Por lo tanto, mis queridos jóvenes, si alguno desea o ama a otro, jamás podría ni desearle, ni amarle, ni buscarle si no encontrase entre él y el objeto de su amor alguna conveniencia o afinidad de alma, de carácter o de exterioridad.”).
Según este análisis, lo que quiere decirnos el filósofo es que no se puede desarrollar una relación de tipo personal o íntima si antes no existe lo que modernamente llamamos “compatibilidad de caracteres”. Si no hay coincidencias básicas es imposible que nazca algún tipo de afinidad o simpatía entre dos seres, sean humanos o no. Ello nos lleva a pensar que muchas veces la palabra “amigo” la usamos para todo, incluso hasta para dirigirnos a un extraño o a un enemigo. Tan común es esta costumbre que finalmente terminamos por creer que así es la amistad y pensamos que basta una simple relación o contacto con otro para que ésta se produzca. Pero lo real es que ello no pasa de ser solo un formulismo vano que no se sustenta en lo que la amistad verdaderamente es.

¿Cómo nace una amistad?
Para que se dé una auténtica amistad tienen que producirse primero las condiciones naturales, biológicas y sociales sobre las cuales pueda surgir un entendimiento espontáneo. Además de esto tiene que aflorar un sentimiento de simpatía, de agrado, de gusto por el otro; algo que nos dice inconscientemente que estar cerca de tal persona nos produce una sensación de placer, diferente a los casos opuestos donde la cercanía de alguien nos provoca desagrado. Pero eso tampoco es suficiente: tiene que haber además una historia en común, algo que se comparta y que se considere profundo, más allá de los simples sucesos de la vida cotidiana. Mientras más trascendentales hayan sido esos acontecimientos la amistad será más sólida. Y todo ello tiene que estar impregnado de una afirmación de que tal amistad es definitivamente para un bien, no para realizar algún tipo de mal (entre delincuentes no puede haber amistad por cuanto lo que los convoca es la realización de un mal y eso desvirtúa la autenticidad).
Solo cuando se han dado estas condiciones previas se puede pensar que existe algún tipo de amistad. Tampoco basta el pasado común para que ésta perdure. Muchas amistades, por no vivirse en el presente o ser meramente “virtuales” (a distancia) terminan por desactualizarse y desvanecerse. La experiencia comprueba que no hay sentimientos de lejos; que si no se da el contacto directo y físico las cosas no son iguales. La amistad, como muchas cosas humanas, no puede darse solo a través de la razón; es algo tangible, al igual que nadie puede alimentarse mediante fotografías de comidas. Es por eso que los refranes expresan que la amistad es como una planta que se debe regar siempre.

¿Realmente tenemos amigos?
Ahora bien ¿cuántos “amigos” realmente tenemos que se ajustan a esta descripción? Bien se ha dicho que tener siquiera uno solo es ya una suerte y una bendición. Pero ¿por qué? Porque muchas veces basamos nuestras relaciones humanas en el mero interés; priorizamos siempre aquello que creemos nos conviene para nuestros fines y relegamos a la categoría de “inútil” lo que no nos produce beneficios. En este sentido preferimos muchas veces acercarnos o rodearnos de aquellos que satisfacen nuestras ambiciones o necesidades inmediatas a estar cerca de quienes solo nos agradan pero de los que no obtenemos nada en concreto. Como consecuencia de ello siempre acabamos distanciándonos de los que alguna vez hubimos considerado como amigos para vivir únicamente entre individuos que van al ritmo que nosotros queremos. Demás está decir que a la hora de los infortunios estos últimos desaparecen mientras que los primeros ya se extinguieron por falta de alimento. Cercano ya el fin de nuestra existencia nos damos cuenta que ello fue una mala inversión y resulta triste ver que, entre los pocos que se nos acercan, no falta algún “viejo amigo” que nunca se olvidó de nosotros a pesar que alguna vez lo consideramos como “no conveniente”.
Claro que las excusas son muchas: la practicidad de la vida, la necesidad del éxito, la prudencia de alejarse de quienes no van a nuestro compás, etc. Cierto que también influyen otros factores, el principal, la familia, a la que se supone uno debe darle toda la prioridad en desmedro de otros a quienes también estimamos. Pero esto desata otra discusión: ¿puede el amor compararse con la amistad?

¿Amistad antes que amor?
Para los griegos la respuesta era no, puesto que el amor, tal como lo conocemos, no es más que una exaltación pasajera y alterada de los sentidos y de la percepción, algo que suele engañarnos sobre la realidad de las cosas. Más aún, este fenómeno muchas veces no se da en la dirección correcta —hacia un prójimo— sino hacia otro tipo de cosas o situaciones. De este modo la gente suele sentir amor por una animal, un objeto, una situación, por algo imaginario y un largo etcétera. Muchos estados de locura tienen su origen en estas desviaciones del amor humano hacia diversas obsesiones. Sin ir muy lejos, la sociedad de mercado actual se basa en el principio de “amor al dinero”, al margen de lo que éste pueda dar en sí (un millonario no es una persona con muchas necesidades y que tenga que satisfacerlas a través de una gran cantidad de dinero: es alguien que necesariamente gusta apasionadamente de acumularlo, aunque nunca pueda llegar a gastarlo todo así él lo quiera).
Ante esto habría que preguntarse entonces si sería posible que se diera una “amistad” al dinero o a otra cosa. Imposible. Ello demuestra que se puede sentir amor por algo irreal, material o infame pero no amistad, puesto que ésta no sufre de los males que suele padecer el estado de amor. De ello se deriva también que las relaciones humanas que se sustentan en el amor suelen ser por naturaleza inestables, pasajeras y casi siempre anómalas. Esa es la causa de porqué la mayoría de matrimonios que se basan en el amor fracasan: porque han carecido del sentimiento firme y duradero que es la amistad. Al juntarse solo por amor, sin verificar la empatía o coincidencia natural más una historia en común, solo se ven los aspectos fantasiosos o los deseos personales más no las realidades. Cuando el efecto pasa, como con la droga o con el alcohol, el despertar suele ser muy triste puesto que todo no era más que una ilusión y se tomaron decisiones importantes sin antes constatar la factibilidad de llevarlas a una vida en común.

Conclusión
Por todo esto se podría decir que la amistad sigue siendo una manifestación muy rara de encontrar, en verdad poco buscada o anhelada, y muy mal entendida y más aún desprestigiada (siempre se piensa que “el amigo” sirve solo para la diversión y el ocio, algo cuestionable en una sociedad que valora principalmente el trabajo y la ocupación efectiva del tiempo). También significa que lo más probable es que las relaciones de pareja que se “llevan bien” lo sean porque, sin que ellos lo sepan, lograron desarrollar o tener, más que amor, una verdadera amistad que los unió. Mientras tanto, en la mayor parte de las relaciones formadas por el amor de los primeros días, lo que existe es la fuerza de la rutina y de las circunstancias alimentadas por la necesidad, situación en la que ya la vida en pareja no representa algo grato sino solo un compromiso u obligación. Son convivencias donde nunca se pensó que, para sobrellevarse, debía haber algo más que una pasión momentánea; y siempre bajo la creencia común de que “el amor lo puede todo”.
Entre el estado de amor y el de amistad el segundo siempre será real y confiable pues no se corrompe ni se altera y es lo que realmente une sinceramente a las personas. En cambio el primero siempre será una explosión imposible de controlar y cuyas consecuencias suelen ser desagradables cuando pasa. Por lo tanto fácil es sentir amor espontáneo por cualquier cosa, pero difícil tener una amistad auténtica. 

sábado, 17 de diciembre de 2011

¿Muppets cajamarquinos? Veálos en el cine.


Gran revuelo va a causar en la platea peruana (y en general, de todos los países primario-exportadores) el estreno de la película Los Muppets debido principalmente al tema en el que resulta que, durante sus vacaciones en Los Ángeles, algunos de sus personajes descubren que el empresario Tex Richman planea arrasar con el teatro de los Muppets para perforar y extraer el petróleo hallado debajo del viejo solar. Aunque los protagonistas se encuentran separados deciden reunirse para juntar el dinero necesario para que no destruyan el lugar. ¿Algunas coincidencias con situaciones comunes en nuestros países?

Un conductor de tv, Eric Bolling, del programa Follow the money de Fox Business Network, manifiesta que la película promueve una campaña contra la industria petrolera pues considera que la cinta busca desprestigiar a dicho negocio. "Demuestra lo lejos que la izquierda va a llegar para manipular a sus hijos y convencerlos con el mensaje anti corporativo", aseguró. "De todas estas películas que atacan a la industria del petróleo ninguna discute sobre los aspectos positivos del mismo: es el combustible para iluminar un hospital o calentar sus hogares", señaló Bolling. Debido a esto la Rana René, Miss Piggy, Ruffo y todos los personajes que conforman Los Muppets han sido acusados de “comunistas”.

La pregunta que nos hacemos es ¿cuándo es noble esta actitud, como en el caso de la película de Disney, y cuándo producto “del atraso y la ignorancia de la chusma”, como en el de los cajamarquinos? De todos modos será divertido ver cómo los  niños limeños, hijos de los dueños de las minas, gozarán a rabiar cuando sus héroes derroten al “malvado” explotador de recursos naturales (aquí le llamamos “inversionista”). ¿Cómo se sentirán cuando griten sus criaturas de emoción al ver que las intenciones del “inversionista” se van al agua producto de dicha “rebelión popular”?

Fuera de bromas, esto demuestra una vez más que no existe en el mundo, ni siquiera en Estados Unidos, un consenso sobre qué es lo correcto y lo incorrecto, y que tanto allá como acá hay los que toman conciencia de los abusos y peligros de la explotación del planeta y los que, ante cualquier estorbo a sus negocios, levantan la voz para acusar de terrorista a todo aquel que los cuestiona. Es un debate que aún no ha concluido y donde ambas posiciones tienen sus propios argumentos. Esperamos los peruanos no tener que ser testigos de una censura a la película o quizá ver que declaren en “estado de emergencia” a la Disney debido a la infiltración de “subversivos” que azuzan a su ignorante directorio a hacer estos engendros debido a que "no entienden lo que es el desarrollo y el progreso". Habrá que explicárselos bien.

domingo, 23 de octubre de 2011

Las lecciones que dejan los asesinatos de Estado

Después de ver el espantoso drama de la muerte de Gadafi no queda sino sentir una honda preocupación por la manera cómo se resuelven las cosas en el mundo contemporáneo. Ver por un lado cómo la tecnología, que es tan amada e idolatrada por todos, sirve, principalmente, para el dominio y el control de la humanidad. No es un secreto que hoy existen grandes mecanismos como ECHELON —que es un sistema que filtra todas las comunicaciones del mundo, sean telefónicas o vía Internet— como también que los satélites que nos observan día a día son utilizados para saber dónde estamos y qué hacemos.

Claro, para muchos esas son tonterías o “teorías de la conspiración”, pero para la mayoría sin embargo se trata de algo bueno y justificable en vista que estamos amenazados por el “terrorismo”, y eso justifica que nos revisen hasta en nuestra intimidad en pro de nuestra seguridad. Más importante que nuestras libertades y derechos es la seguridad, pues sin ella no estaríamos vivos para reclamar todo lo demás.

Esta es la política actualmente seguida por Estados Unidos: hacer lo que le parece con el argumento que ello es por nuestro bien, por el bien de los países “libres”, que son aquellos que siguen puntualmente su política de Estado. Todos los principios que antes conocíamos como fundamentales tanto por las religiones como por la Doctrina de los Derechos Humanos han quedado de lado puesto que lo prioritario es combatir al enemigo que amenaza nuestra vida, nuestra forma de vivir y que nos odia y nos envidia. Ellos son todos esos líderes hollywoodenses transformados en satánicos dictadores de países pobres a quienes se les culpa de todos los males del planeta.

Pero ¿qué consecuencias puede traer todo esto? Pues que tarde o temprano se abrirá paso a una reacción similar a la que está ocurriendo ahora con respecto al capitalismo o a la sociedad de mercado: se lo negará. En algún momento el mundo reaccionará indignado ante la estrategia del miedo que justifica cualquier cosa —incluyendo el asesinato de Estado— puesto que así como el ser humano puede ser miserable y cruel igualmente tiene su contraparte que es la noción del principio de la tolerancia y el buen vivir. No olvidemos que siempre que una civilización entra en su etapa de corrupción final, como es el caso de USA, aparecen los movimientos opuestos que intentan reivindicar los valores perdidos o negados. Solo por poner un ejemplo recordemos el éxito que tuvo el Cristianismo en pleno auge del Imperio Romano y cómo sus “antivalores”, en vez de ser rechazados, fueron vistos como liberadores, como aquellos que podían enfrentarse a la maquinaria de poder que todo lo validaba por la seguridad del Imperio; incluyendo genocidios de pueblos “terroristas”.

Hoy vemos cómo la tecnología militar norteamericana es capaz de asesinar a sangre fría con sus drones (aviones sin tripulante teledirigidos) y cómo son capaces de distinguir una mosca en todos los puntos de la Tierra, de modo que nadie puede transitar por ningún lado sin ser detectado al detalle (que fue lo que ocasionó la muerte de Gadafi al ser reconocida su caravana al huir). De continuar esto mañana veremos a líderes y a personas comunes siendo amenazadas desde el aire sin que lo sepan si es que no acatan la voluntad del todopoderoso país. Los niveles de precisión son tales que pueden acertar a un automóvil sin afectar al que está a su costado (como se ha comprobado numerosas veces con las muertes de líderes palestinos en plenas pistas).

Por ahora la mayoría de la población, temerosa por los supuestos “terroristas” que nadie ve y que pueden estar bajo nuestra cama, acepta resignada porque piensa que es por su bien (como se piensa en todos los aeropuertos), pero eso lo que anuncia es la aparición de nuevos cristianismos anti imperiales que desarrollarán nuevas filosofías donde el vivir no sea convivir con el miedo y el guardián sino un nuevo acto de libertad plena y de convicción que la existencia no tiene que darse dentro de una selva misteriosa y maligna donde la consigna es matar para que no te maten. Así ha pasado antes y así pasará.

jueves, 20 de octubre de 2011

Ratas de laboratorio, esterilizaciones y Casas de espera



El siguiente es un comentario al documento Tan cerca… tan lejos. Una mirada a las experiencias exitosas que incrementan el parto institucional en el Perú elaborado por el Ministerio de Salud en su edición 2007 y sistematizado por Raquel Hurtado La Rosa y Margarita Díaz Picasso. En su presentación dice: “…la salud sexual y reproductiva se convierte en una estrategia nacional cuyo objetivo principal es reducir las tasas de mortalidad materna y perinatal, ayudando a las personas a lograr sus ideales reproductivos.” (p 11) cosa que revela diáfanamente un criterio de salud sumamente estrecho (reducir tasas de mortalidad) que desde ya no anuncia nada bueno con respecto a lo que se va a leer más adelante. De entrada estamos ante una concepción eminentemente occidental y propia de organizaciones que actúan impunemente bajo consignas que la mayor parte de la humanidad desconoce pero cuyos objetivos son fáciles de suponer en la medida que se mueven dentro de una sociedad de mercado dominada por las grandes potencias, en especial, Estados Unidos.


Una vez más los organismos internacionales creados, financiados y monitoreados por los países desarrollados occidentales aplican en los países menos desarrollados ideas que jamás llevarían a cabo en sus casas y con sus familiares. Del mismo modo cómo trabajan en sus laboratorios con las ratas experimentales imponen métodos similares y “efectivos” donde el ser humano no occidental sirve de experimento para diferentes propósitos.


El caso más conocido y común es el de “orientar” a las “culturas no desarrolladas” para hacerlas “más viables”, entendiendo todo esto como “hacer de ellas lo más amigables posible” a sus intereses (que casi en todos los casos consisten en apropiarse de las riquezas naturales que existen en donde residen dichas culturas). Esta mentalidad prepotente y, sobre todo, racista llega a su plenitud cuando obliga, muy políticamente, a los funcionarios de los diferentes países subdesarrollados a implementar programas de control de natalidad y esterilización bajo el supuesto que “es lo mejor que se puede hacer por esa pobre gente”. La perversión occidental rebasa incluso los límites de la imaginación pues está comprobado que llegan a difundir cepas de enfermedades previamente trabajadas, algunas mortales, con la finalidad de “moderar” el crecimiento descontrolado de dichos “pobres”.

Regalo de los dioses
Las llamadas Casa de Espera parecen ser otro esperpento salido de esta mentalidad desquiciada. Cuando se revisa el documento los datos más importantes que deberían estar al comienzo (como son las causas que originan el problema, quiénes han trabajado en su solución y partiendo de qué premisas) son soslayados en ítems colocados al interior pero sin ahondar en la información. El lector tiene que deducir que se trata de una propuesta elaborada en un centro del extranjero y pensada por algunas brillantes personas con cierto nivel de conocimiento (en ninguna parte se especifica esto). Lo único que se encuentra son las siglas UNICEF y USAID, nombradas como entidades de las cuales no debe caber ninguna duda sobre su probidad y asertividad (casi como mencionar el nombre de Dios). Eso, obviamente, no es ni científico ni cierto. En todo estudio serio lo primero que se exige es un análisis de la situación previa de manera objetiva e imparcial; aquí no se hace.

La muerte no es la culpable
Entre líneas uno debe descubrir que se trata de un problema grave. “La Casa de Espera es una estrategia que ha sido diseñada para enfrentar la barrera de inaccesibilidad geográfica de las gestantes a los servicios de salud.” (p 27). «Surgen como una necesidad al hacer el análisis de por qué las mujeres no asisten a los servicios de salud en el momento del parto;…” (p 33). Si este es el origen del mal entonces la conclusión más simple que se puede hacer es que hay un tema puntual de política de salud estatal que no se está llevando a cabo por alguna razón. De modo que el responsable del problema son los gobiernos que, en vez de hacer su trabajo, se dedican a otras cosas que no son atender a los más necesitados. Entonces ¿cuál sería la solución? La que debe ser: incrementar los servicios básicos de salud en los lugares más alejados, algo que se hace en todos los países desarrollados con éxito y sin altísimos costos. El caso es que en los países subdesarrollados no se hace; y como no se hace (o no se quiere hacer) la salida más fácil es culpar a la geografía (“es que están muy lejos”) o a la falta de recursos (“no tenemos dinero”) cosa completamente falaz pues basta ver lo que se invierte en obras absolutamente intrascendentes y electoreras sin ninguna vergüenza (en el caso del Perú abundan, desde un “espectáculo de aguas” en el Parque de la Exposición hasta remodelaciones como la del Estadio Nacional en las que se gasta lo mismo que costaría hacer dos nuevos).

Terapéutica occidental
Ante esa indiferencia y racismo las respuestas son parecidas a las que se ponen en práctica para el tratamiento de animales de consumo. Y en el colmo del desprecio se les quiere hacer pagar a las propias comunidades algo en lo que a ellos jamás han sido consultados ni lo han pedido. “En estos lugares, la adecuación cultural sigue siendo entendida como una estrategia para «aculturar» a las mujeres, es decir para coseguir (sic) que ellas se sometan a las prácticas biomédicas en la atención del parto.” (p 22). A confesión de parte relevo de pruebas. De este párrafo se desprende a todas luces que para los supuestos “beneficiarios” dicha atención es solo una manera de obtener alguna ventaja de parte del Estado y de sus innumerables “experimentos” de corte occidental y moderno. No es una acción que ellos harían por sí mismos ni que está dentro de su forma de vida y costumbres. Queda claro que a todos los impositores les consta que es algo ajeno a la cultura de origen.

Cifras en azul, éxito total
Con respecto a la mecánica estamos ante una acción coercitiva que por supuesto no contempla para nada la voluntad de los interesados sino solo el gran objetivo final: la cifra, la única manera cómo en Occidente se entiende que se hacen las cosas. “La mortalidad materna es un buen indicador del estado de salud y de la situación de inequidad en el derecho a la maternidad segura por razones de género, etnia, poder social y económico de las mujeres.” (p 11). Como se ve el “éxito” está contemplado con datos, con cantidades, como el ganado. No interesa cuál haya sido el costo ni el cómo se haya hecho. Los organismos internacionales exigen a sus funcionarios resultados y estos solo se traducen en numerales. La presión es extrema. Imposible no recordar las épocas de esterilización forzosa y el envío “exitoso” de logros en cuanto a cantidad de mujeres “pobres” a las cuales se les eliminó, sin que lo sepan, su capacidad de procrear.

¿Va a dar a luz? ¡Enciérrenla!
Sorprende saber que a una mujer se la pueda “internar” tan fácilmente varios días o semanas en una “cárcel de nacimiento” donde se supone que no puede salir a voluntad (el informe no detalla lo más importante: cómo hacen para retenerlas, cómo resuelven su problema de sostenimiento, de abandono de hogar, del marido, de los otros hijos pequeños, etc.). Por otro lado en dicha casa se crea un ambiente artificial y artificioso supuestamente “más simpático” puesto que se eliminan las losetas por considerarlas frías e impersonales. “Las paredes de mayólica que fueron reemplazadas por madera o por pieles de origen animal para hacer el ambiente más cálido y familiar,… “ (p 22). Pero ¿esto es serio y científico? Cuando se miran las fotos no se percibe que se esté intentando darle al más pobre lo más avanzado de la ciencia actual (algo que el teórico inventor de esto no aceptaría para su esposa) sino más bien inventando un híbrido cultural al estilo hollywoodense bajo el supuesto que “eso es lo que les gusta a estas indias”. Como ya se dijo, si los más necesitados aceptan estas grandes ideas del Estado es porque ello les brinda la posibilidad de obtener una medicina occidental a la cual ellos no pueden tener acceso y que la necesitan. Flaco favor les hacen al imponerles ideas y figuras seudo tradicionales que no parten de su ideosincracia e interés.

Solo partos y yerbas
Y con respecto a esto último, sobre el concepto tradicional, el documento en cuestión ni define ni explica qué entiende por “tradicional” o por “cultural”, aunque habla mucho de ello. Se deduce entre líneas que por el simple hecho de involucrar a las parteras (tampoco explica el cómo, la logística de ello, el costo, etc.) se está actuando “interculturalmente”. Si es así entonces se parte de un clásico concepto en el que la Medicina Tradicional es solo técnicas de parto y uso de yerbas nativas (cosa que al final se confirma gracias a los largos cuadros donde se listan éstas). Fuera de dicho ámbito (que es de origen netamente positivista) Occidente no le da ninguna validez a la práctica médica no occidental en la medida en que ésta no se ajusta a lo que considera “científico”. Pensar de ese modo sigue siendo prejuicioso, desinformado y nuevamente racista, pues es fácil concluir que, el día que estas plantas sean sistematizadas por los grandes laboratorios (cosa que están haciendo) y que las técnicas rescatables de las parteras sean asimiladas por los “técnicos de salud” pues dicha Medicina Tradicional ya no será necesaria y, por lo tanto, será descartada, si no prohibida. Este futuro está cantado.

Casas de la ignorancia
Sin embargo dicha meta todavía parece estar distante por causa de los mismos técnicos de salud quienes ven en tal estrategia una obligación que va en contra de sus principios, creencias y conocimientos adquiridos en los centros de enseñanza. “En cuanto al diálogo intercultural, es preciso señalar que esta comunicación es aún asimétrica: el personal de salud, fundamentalmente el personal médico mantiene una posición jerárquica y de superioridad respecto de la medicina occidental sobre la medicina y las prácticas tradicionales para la atención del parto, y en muchos lugares se dan muestras evidentes de resistencia para la aceptación del enfoque intercultural en salud…” (p 21). Por lo tanto es obvio que no hay ninguna articulación integral, que esto se hace por hacerse sin ninguna preparación ni coordinación con el organismo educativo estatal (Ministerio de Educación) ni con las universidades para adaptar sus programas de enseñanza. Simplemente USAID pone el dinero y ello resulta una orden inmediata para las autoridades de los países subdesarrollados.

Ellos, los extraños
Con respecto a la técnica de dar a luz se propone como gran idea el empleo de la técnica vertical no occidental. «Es que ellos dan a luz en su casa en cuclillas o semisentadas y eso nosotros acá lo hacemos.” (p 35). ¿Ellos? ¿Quiénes son “ellos”? ¿Seres de otro mundo, anómalos, raros, extraños, ajenos, amenazantes? Si el lenguaje oficial mira así las cosas todo se comprende con mucha claridad. “Ellos” no son las madres o mujeres de “nuestra” comunidad civilizada, urbana y occidental; “ellos” son criaturas menores con una natural incapacidad para pensar y vivir por sí mismos. De momento que se establecen estas diferencias manifiestas es que se abren las puertas a todo tipo de “trucos” o salidas para paliar los problemas y obtener cifras. Si fuera como se dice en el texto que dicha técnica es la mejor manera de dar a luz entonces ¿por qué no se aplica primero en las grandes ciudades? “7. La mayoría de las mujeres aceptan el parto horizontal porque no conocen otra forma de dar a luz, pues el modelo biomédico del parto en posición ginecológica es sinónimo de avance científico, …” (p 77). Si es así entonces ¿por qué UNICEF no financia programas en las clínicas privadas de Lima para que esto se popularice? No puede resultar más que sospechosa tal situación. Pero al ver las fotos se nota la precariedad y el poco rigor “científico” en la aplicación de tal técnica. Se utiliza, sí, pero para solo para los “ellos”, no para los “nosotros”. Esto no puede generar más que desconfianza, algo muy similar a lo que se percibe con aquellos que pretenden ser expertos en Medicina Tradicional pero que jamás acuden a un curandero cuando se enferman, en especial los “gurús” occidentales.

Es el Estado
Más adelante, a manera de mea culpa pero solapada, el documento escondidamente reconoce quién es el responsable de las muertes de las madres y criaturas: el Estado, quien abandona a los más pobres a su suerte por considerarlos no una solución sino “un problema”. “El incremento del parto institucional debe guardar concordancia con el mejoramiento de la capacidad resolutiva de los establecimientos de salud para la atención del parto y de las complicaciones obstétricas inevitables e imprevisibles.” (p 75). Otra confesión de parte. La cosa es que a mayor abandono del Estado más muertes neonatales. De allí se comprende el porqué los países desarrollados suelen pensar que “si la pobreza es un problema ¿por qué no eliminarla?” Y la solución más fácil es botar el agua sucia de la bañera junto con el niño. De modo que tal “recomendación” es algo lírico, una frase cliché que solo sirve para rellenar y justificar lo que se sabe que jamás se va a hacer. Ello tiene que ver con una costumbre enraizada en nuestra sociedad de creer que los grandes problemas nuestros siempre serán resueltos por los organismos extranjeros pues son los únicos que se preocupan por nuestros males, de modo que nuestra ocupación debe limitarse solo a vivir y pasarla lo mejor posible. La estructura de la dependencia siempre implica una dejadez y un abandono del propio destino en manos del “benefactor”.

Parto vertical, imposición vertical
Finalmente una de las palabras más reiterativas es “horizontal”, intentando dar la impresión, por su repetición, que todo esto partiera de un supuesto diálogo y consenso entre los interesados. “El diálogo y la comunicación horizontal son factores determinantes para promover el empoderamiento de las mujeres y la revaloración de su derecho a la salud, …” (p 71). Pero nada más lejos de la verdad puesto que desde un principio es tácito que el documento establece que esta es una medida impuesta desde arriba, algo traído no se sabe de dónde pero que se supone que es “exitosa” y que el poblador, ignorante él, debe aceptar sin chistar. Es un maná que cae del cielo y el cual hay que agradecer de rodillas por haber sido arrojado aquí; gracias a él las mujeres y los niños sobrevivirán y eso es lo único que cuenta. Esto es algo muy similar a lo que se ve cuando se visitan las granjas de pollos y cerdos donde, por su bien, se les encierra y alimenta balanceadamente dando a luz hermosas crías que, sin tal asistencia, morirían. Lo cierto es que si realmente se quisiera revalorar su derecho a la salud, como se dice, pues lo primero que habría que hacer es ir y preguntarles porqué ocurren esas muertes (cosa que no se menciona en absoluto), qué condiciones están dándose para ocurra ello, cuáles a criterio de ellas serían las medidas a tomarse y un largo etcétera que pasa, cómo no, por una regulación del mercado y de las grandes transnacionales que, debido a su presencia, son las principales responsables de la incapacidad del campo y del ganado para sostener dignamente la forma de vida ancestral de dichos pueblos, asunto que incluye su medicina y una forma segura de parir con baja mortalidad y no más alta que la que se da en todas partes. Sin embargo eso no se quiere tocar; solo se busca paliar, aminorar un poco el drama pero sin mencionar nunca que la deficitaria alimentación y falta de organización, producto de una sociedad dominada e injusta, es la principal y primera causante de la cantidad de muertes neonatales, no así la incapacidad de las parteras para atender las emergencias ni la “lejanía” de los hospitales.

Conclusión
Las Casas de Espera son un mecanismo inconsulto y carente de rigor científico impuesto por Estados Unidos a través de UNICEF y USAID para disminuir, en países poco desarrollados, las cifras de muertes neonatales beneficiando con ello a gobiernos aliados al proporcionarles resultados positivos a cambio de ventajas en intereses geoestratégicos.

sábado, 24 de septiembre de 2011

La felicidad. ¿Eso es todo?



¿Es acaso la felicidad el auténtico fin de la existencia humana? ¿Siempre fue así o alguna vez se pensó de otro modo? ¿La felicidad, una vez alcanzada, lo comprende todo y nos da la tranquilidad o es una fiera devoradora que exige constante alimento? ¿Qué pasó con las otras creencias en las que el hombre no tenía como razón de ser su felicidad personal sino alcanzar el Cielo, el Nirvana o muchas cosas por el estilo? El siguiente es un acercamiento a este complejo tema que hoy se debate precisamente porque se empieza a dudar de él y a considerarse que tal vez no sea lo que la humanidad siempre soñó como respuesta a su esencia humana.

Desde que los intereses de la burguesía europea entraron en conflicto con el poder de la Iglesia Católica surgieron una serie de ideas que iban en contra del discurso oficial impuesto por la curia. Se anunciaba un cambio de poderes, donde los reyes y sacerdotes cederían su puesto a los ricos, por lo que hacía falta un cuerpo teórico que sustentara ante los pueblos la legitimidad de la nueva clase dominante. Dichos argumentos fueron hallados en viejos y olvidados textos provenientes de una cultura desaparecida casi dos mil años atrás (los griegos del antiguo Peloponeso) y fue así cómo se “innovaron” las creencias. Reaparecieron conceptos aparentemente superados como democracia, república, libertad, igualdad y, en especial, felicidad (eudaimonia en griego, felicitas, en latín), una “nueva” forma de plantear cuál era el objetivo real de la vida del ser humano.

Hasta antes de esto la única manera de vivir, legitimada por el mismísimo Dios, era tal como lo indicaba la Biblia, documento sagrado y eterno que no podía ser modificado por el hombre. Allí se especificaban claramente tanto los orígenes de éste como su deber sobre la tierra y su destino final, cerrando así el círculo de la existencia correcta. El hombre surgió por el amor de Dios quien quería compartirlo con sus criaturas; pero para que ese plan se haga efectivo el ser creado debía acceder a dicha gloria mediante una serie de pruebas pues solo de ese modo es cómo tal don se justifica. La vida terrena no era otra cosa que una etapa de preparación para ese más allá prometido al cual todos teníamos derecho a acceder. Mientras más se hiciera por alcanzar ese estado más se acercaba uno a la meta, por lo que la piadosidad y el respeto a las normas eran el mayor logro que alguien pudiese obtener.

Esto obviamente exigía una actitud y un determinado comportamiento que, en lo fundamental, minusvaloraba lo material frente a la vivencia interna y la virtud. Pero la falta de aprecio a las cosas no era algo bien visto por aquellas personas para quienes su manipulación significaba una forma de vida (los comerciantes) razón por la cual la espiritualidad, llevada a un grado extremo, significaba para ellos una ostensible baja en las ventas. Es comprensible entonces que, para modificar esta situación, se hiciera necesaria una inversión de valores, una revolución, que pusiera los mercantiles por encima de todos los demás. Es con ello que aparece otra forma de entender la religión; ya no se trataba de despreciar lo terrenal sino, todo lo contrario, emplearlo como vehículo para alcanzar el Cielo. El protestantismo, apoyado intensamente por los comerciantes alemanes primero y luego por los ingleses, contribuyó entonces a “rediseñar” el pensamiento y los mandatos de Dios “interpretándolos”, de modo tal que la posesión de riquezas, en vez de alejar al hombre de la divinidad, más bien lo acercaba puesto que era deseo del Creador proveer a su creatura de todo lo necesario para que no sufra mientras transcurre su preparación para el más allá dichoso (de “valle de lágrimas” se pasó a “tierra prometida”).

De modo que ya no era bueno sacrificarse y renunciar a nada sino, por el contrario, adquirir lo más posible aquello que diera satisfacción, idea que pasó a llamarse “felicidad” y que se comprende hasta el día de hoy como “la satisfacción plena de las necesidades”. Para ello no es necesario llevar una vida de santidad y recogimiento sino acudir al mercado a comprar los dones que la naturaleza le brinda generosamente al hombre. Cuando éste los tuviera, decía la nueva versión sagrada, entonces se sentiría feliz y realizado, sin importar si con ello se hacía merecedor o no a un premio “después de muerto”. La muerte misma pasó a ser vista como el peor de los males —que antes lo era pero con el consuelo de ser el ingreso a una etapa superior— y comenzó a entenderse como “la desaparición de la razón de ser humano”. Muerto el cuerpo, todo acaba. El mercado no tiene injerencia en otra dimensión que no sea la material. Después de la muerte, lo que ocurra ya no pertenece al campo de lo humanamente comprensible y admisible. En pocas palabras, con el advenimiento de la Modernidad el hombre empezó a verse a sí mismo solo en su magnitud corporal dejando de lado las preocupaciones extramundanas.

Cierto que hay quienes, a pesar de este pensamiento, aún se apoyan en alguna fe para darle un sentido a sus vidas, pero el detalle es que ninguna de ellas atenta o violenta las normas del mercado; simplemente se adecúan a éste. Existen casos aislados de creencias que van en su contra (como cierto sector del Islamismo) pero esto es combatido en todos los frentes, tanto ideológicos como militares (las “repúblicas fundamentalistas teocráticas”) siendo ello un ejemplo de que a lo que se ataca es a las ideas que no priorizan el comercio como ley básica para la organización de toda sociedad, no así a las instituciones per se. Incluso el tan vituperado Comunismo no era otra cosa que una acentuación de la propuesta que no hay otro fin en la vida que no sea el sostener al organismo hasta su desaparición de la mejor manera posible. La felicidad, en este caso, seguía siendo la idea primordial, solo que dirigida por un ente regulador que era el Estado.
Pero ¿será acaso la felicidad realmente el único norte al cual el ser humano puede y debe aspirar? Ya vimos que es un concepto retrotraído del pasado con la exclusiva finalidad de desbancar las ideologías religiosas e imponer otras más afines a los negocios, por lo que se puede decir que no estamos ante una noción universal ni mucho menos eterna. Al contrario, se trata de algo solamente vinculado a la etapa moderna occidental, mas no un criterio surgido en distintos lugares e instancias de la historia de nuestra especie. Nuestra vivencia teológica no puede ser reemplazada tan fácilmente pues nació con el mismo hombre cuando dejó de ser animal, y ello significa no solo una tradición de casi cuatro millones de años sino también una parte constitutiva de nuestro cerebro —si es que les creemos a las últimas investigaciones de las neurociencias que aseguran que llevamos un “gen” religioso.

¿Significa esto que se debería volver al oscurantismo medieval o a la idolatría de las casas reales? No necesariamente; existen muchas otras opciones. Pero lo que parece ser cierto es que la actual, la comercializada y adorada “felicidad”, ya no satisface las expectativas de la humanidad puesto que se ha podido comprobar, en la práctica, que tal cosa no solo es imposible de alcanzar (pues, como los alimentos, una vez consumida se desvanece) sino que no se percibe que ella sea realmente el objetivo del ser seres humanos. En este sentido la filosofía nos recuerda que nada hay dicho en materia de humanidad, que no existe una norma o ley que lo especifique y que el hombre sigue aún preguntándose quién es él y por qué es lo que es. Se han dado hasta el momento muchas versiones, pero ninguna ha pasado la prueba definitiva y ha perdurado como verdadera.

En conclusión, es muy probable que dentro de poco nos veamos envueltos en otra loca carrera por intentar reemplazar al mercado y a la felicidad por otros elementos que nos proporcionen la paz y el entendimiento que desde siempre hemos estado buscando. La satisfacción de necesidades, tanto materiales como espirituales, por más que sea plena, abundante y abarque todos los sentidos, no soluciona nuestro principal drama, por lo que inevitablemente volveremos una vez más a asumir otra forma de mirarnos, con las respectivas transformaciones violentas que ello significa.