lunes, 6 de mayo de 2024



A través de esta caricatura Zapatón y Zapatilla Luis Enrique Alvizuri nos plantea una serie de interrogantes e ironías propias de nuestras época. Sus dos personajes dialogan desde sus propios puntos de vista y, mediante ello, podemos comprobar las diferentes maneras que tenemos de ver y recibir una misma idea o supuesta verdad. 




Con La cometa de Luchín y otros cuentos Luis Enrique Alvizuri nos presenta una selección de cuentos que tuvieron su origen durante la etapa de padre que le tocó vivir, procurando transmitir en los relatos un poco de humor y de enseñanza también. 




La rebelión de la creación y otros cuentos recopila algunos relatos escritos por Luis Enrique Alvizuri a lo largo de muchos años. Más allá de intentar sorprender con las historias, todas ellas intentan de algún modo dejarnos algún tipo de mensaje o pensamiento que vaya más allá de la simple distracción. 









El cancionero del presbítero fue publicado por el autor en 1997 y se trata de una recopilación de poemas de varios años. Un primer conjunto se encuentra bajo el título de Límites, en donde se desarrollan diferentes temas de primera juventud que van desde la incertidumbre del futuro, el desengaño sobre la sociedad y las dudas existenciales. Un segundo se denomina Dulcemiel, y reúne una serie de poemas de amor. El tercero lleva el nombre del mismo libro: El cancionero del presbítero, y se origina en un recital poético-musical dado por el autor, en el que, con una máscara puesta, alternaba ininterrumpidamente poemas y canciones acompañándose con su guitarra, lo cual impersonalizaba al artista y centralizaba el espectáculo fundamentalmente en el mensaje. Un cuarto grupo se denomina Principio y son textos que buscan un lenguaje que pueda expresar la preocupación sobre el origen y el interior de la naturaleza y el tiempo. Finalmente, el quinto segmento A ti, César es un poemario dedicado al gran poeta peruano César Vallejo.



Desde La Barrera reúne un conjunto de poemas surgidos a raíz de un viaje de casi dos años en los cuales el autor experimentó una vida de trotamundos de la que no pensaba regresar. Son este tipo de vivencias las que muchas veces motivan e inspiran, y en esta obra lo que se refleja es una honda reflexión sobre distintos aspectos del hombre actual, principalmente su lado más oscuro y doloroso. Entre estos cuestionamientos a la vida contemporánea están también los que hace a los lugares que visita, notándose una visión un tanto dura pero que no deja de ser sincera. Sin embargo, la expresión final es de deseo de cambio y de esperanza por lograr una existencia mejor.



En pleno proceso de globalización, y cuando el objetivo común es la modernización de la humanidad, los pueblos andinos se levantan alzando las banderas de una civilización supuestamente desaparecida hace más de 500 años y solo conservada como folclor. ¿Qué está ocurriendo? ¿Son movimientos con fines circunstancialmente políticos o tienen raíces en alguna realidad que todavía no es comprensible? ¿Qué representan para el futuro de América Latina: un retroceso o una era de cambios insospechados? ¿Está acaso en peligro la democracia y el modelo liberal o nos hallamos a las puertas de una alternativa proveniente de las propias canteras de los sectores relegados por la sociedad? Andinia, la resurgencia de las naciones andinas expone las razones por las cuales el autor cree que la civilización andina, a la cual propone llamar Andinia, no ha desaparecido, sino que sigue viva bajo formas que el pensamiento oficial no consigue entender debido a que su visión es netamente occidental.




(Pachacuti) El Modelo de desarrollo andino se encuentra en estado de expansión, pero no solamente porque tenga la virtud de generar una mejor CALIDAD DE RIQUEZA y bienestar que el modelo occidental-capitalista (que solo busca CANTIDAD DE RIQUEZA), sino porque le da a la vida, al trabajo y a la convivencia, un nuevo sentido más armónico y bello. Es un modelo que no produce las deformidades del Capitalismo, y es un paso trascendente que la humanidad podría dar en su devenir por el mundo. Mediante este el hombre se amista con la naturaleza y empieza a verla como su aliada, como su hermana en la vida. Apunta a un solo objetivo: la armonía como finalidad última. Esta armonía se alcanza solo cuando se busca, por sobre todas las cosas, la belleza: belleza para trabajar, para alimentarse, para comunicarse y reproducirse.




La promesa de la vida humana es una obra que intenta demostrar que el objetivo de la filosofía es calmar la angustia existencial del hombre, tanto ante su abandono en un mundo que hasta ahora no comprende, como ante su propia existencia que tampoco entiende. De allí que toda filosofía no es más que un consuelo, y sus productos no son verdades sino solo creencias (que pueden ser consideradas todas, algunas o muy pocas, ciertas, según la medida de valor que cada sociedad emplee). Estas creencias, a su vez, son ordenadas por los filósofos para elaborar discursos, pero en forma de promesas. Estas promesas aseguran tener la respuesta correcta al misterio del porqué de la vida humana. Ellas poseen una estructura cerrada en la que todo tiene una explicación y todo está resuelto de principio a fin. La promesa conlleva una acción hacia el futuro, es una mirada hacia adelante, a donde se espera obtener un determinado fin grato a quien la sigue. Es una idea que arrastra al ser humano a actuar de determinada manera con la esperanza que conseguirá la paz buscada (a diferencia del mito, que es una explicación de lo pasado y que da a conocer algún origen, pero que no necesariamente tiene la fuerza de atracción que sí tiene la promesa).

Leer en:  https://drive.google.com/drive/folders/1Gysr4dsgGZUeO7qGoxsGWZYyuzTPfAUJ




El libro Cultura y modelo de desarrollo andino expresa que actualmente se define al hombre en relación a su posición socio-económica, a partir de lo cual se desprende todo lo demás. Esa es la visión que ha elaborado la Sociedad de Mercado, donde el ser humano es solamente un consumidor. Pero este esquema olvida que el hombre no es un objeto vacío que se puede llenar con diversos elementos adquiridos en una tienda. Un ser humano es lo que es según su cultura, y sus necesidades dependen de cómo esta configure el mundo. No existen los pobres y ricos sin cultura: todos poseen una, y eso es lo que los define, no sus posesiones. Las ideas contemporáneas han caído en la trampa economicista de creer que el hombre es un ser lleno de necesidades por satisfacer. Y eso no es así.




En este libro ¿Qué te pasa, Perú? Luis Enrique Alvizuri intenta abordar de manera directa y cruda los problemas que son característicos del Perú contemporáneo, los cuales aún están lejos de poder resolverse precisamente debido a que el calor de la política impide ejercer una mirada crítica e imparcial (algo sumamente difícil, por supuesto, ya que todos, mal que bien, tenemos siempre una posición al respecto). Se trata de textos que fueron publicados en las redes como comentarios libres en respuesta a situaciones concretas que han ido pasando durante el primer y convulsionado año del presidente Pedro Castillo, cosa que suscitó un derroche de pasiones sin límites como pocas veces se había vivido en el país (y que se pueden remontar a los tiempos de la revolución del APRA o al velascato).




Este libro Pensar desde mi país Alvizuri es una recopilación una serie de artículos redactados muchos de ellos como colaboración dentro de diversos espacios virtuales (como los correos electrónicos) creados con dicha finalidad. En otros casos son parte de exposiciones en diversos coloquios como también colaboraciones para diversas revistas, principalmente de filosofía, donde se debatían determinados asuntos de la especialidad. El autor no es filósofo académico por decisión personal por cuanto piensa que la filosofía es más una “capacidad” personal que una materia de estudio, y que muchas veces, el abordarla de manera universitaria, “corta” lo mejor que esta tiene que es la inspiración.



Lo dije en Facebook es, como su título lo dice, una expresión personal y crítica de Luis Enrique Alvizuri hecha en dicha red social acerca de temas que van desde la realidad política contemporánea del Perú hasta ideas y pensamientos de carácter filosófico y geopolítico. La importancia de este tipo de escritos es que, desde su inicio, han sido creados para la lectura pública y no necesariamente para un grupo selecto de especialistas, por lo que están elaborados con un lenguaje claro y sencillo, sin expresiones técnicas que impidan captar la esencia de los mensajes. Hay que tener presente que Alvizuri ha preferido emplear el mecanismo de las redes a los acostumbrados libros físicos que, si bien dan renombre e importancia a los autores, no siempre son leídos por las personas a quienes van dirigidos.



"Kiko es mi nombre hipocorístico, y ´Estimado Kiko´ es como Luis Enrique Alviuzri siempre se dirigía a mí en los debates virtuales del foro filosófico La Serpiente de Oro, un espacio que se sostuvo a lo largo de varios años a través del correo Yahoo. En este libro Estimado Kiko Alvizuri recopila los textos con los que él intervino y donde se tocan los más diversos temas científicos, sociales, políticos y varios otros. El autor es un iconoclasta, contestatario, un rebelde que no tiene reparos en señalar los errores donde él considera que estos existen y poner el dedo en la llaga donde más duele. Esto le valió varias censuras por parte de Facebook. El hecho de no ser un filósofo académico, pero sí ilustrado, le confiere precisamente esa libertad e independencia para expresar sus ideas sin ningún tipo de ataduras. Por su contribución a la filosofía peruana, fue incorporado a la Sociedad Peruana de Filosofía. En este libro tendremos el privilegio de apreciar el nivel de un pensador único que, con el tiempo, será sin lugar a dudas reconocido como un baluarte de la intelectualidad peruana y latinoamericana."
Enrique Álvarez Vita.




Este libro Estafeta virtual es una selección de comentarios hechos por Luis Enrique Alvizuri en diversos blogs de varios analistas, periodistas y comentaristas políticos en el período que va desde el 2008 al 2012, tales como Marco Sifuentes, Alejandro Godoy, Martín Tanaka, Juan Sheput, Fernando Villarán, Pedro Salinas, Heduardo, Fernando Tuesta Soldevilla, Carlos Basombrío, Raúl Wiener, Roberto Lerner, entre otros. Se trata de una respuesta a determinadas posturas asumidas por dichos personajes y que, en muchos casos, son observaciones críticas o bien posiciones decididamente contrarias.



Hoy los espacios para expresar lo “políticamente incorrecto” se han visto cada vez más reducidos debido principalmente a la lógica de cómo funciona actualmente la difusión de las ideas. A pesar de haber muchos medios de comunicación aparentemente “libres”, aquellos que realmente llegan a impactar en las mayorías son solamente los que “el sistema” controla y manipula de acuerdo con sus intereses. En una época donde el capitalismo funge de ser la única opción posible para el género humano es natural que no se dé cabida a pensamientos que puedan mellar esta creencia. Alvizuri, con El mundo desde mi pantalla, se encuentra justamente en ese grupo de autores independientes que no asumen las verdades del momento y que, por ello, evitan sumarse al coro de los llamados “políticamente correctos”.





La hipótesis de El impulso filosofante surge a raíz de la observación de la propia condición humana vista en toda su magnitud donde, después de descartar todo aquello que es inherente a lo animal, queda solamente su esencia más significativa y singular que es la angustia vivencial, ese hallarse permanentemente consciente de estar en una situación trágica padeciéndola sin remedio. Esta es la principal característica de lo humano: el constante sufrir debido a no vivir de acuerdo con las leyes de la naturaleza sin poder regresar a ella.




El año del odio reúne en sus páginas una serie de artículos, escritos y comentarios publicados por Alvizuri en su página Facebook durante el año 2022. Este resultó sumamente significativo para el Perú ya que fue donde creció una ola de rechazo de la manera más abierta y descarada hacia un gobierno, el de Castillo, producto de la decisión democrática de un pueblo, considerada fraudulenta e incompetente por un sector de la derecha que dejó su acostumbrada pasividad (pues antes eran otros quienes defendían sus intereses) para pasar a dar la cara por sí misma. Esto lo que ocasionó fue el despertar muchas de las taras y defectos propios de un país fundado de manera defectuosa y que, a pesar de la independencia, mantuvo la misma estructura colonial, tanto productiva (exportación de materia prima) como social (racismo y clasismo).






El libro Desde mi celda nace como consecuencia de la pandemia que obligó a la población mundial a encerrarse en sus casas ante el tremendo pánico que la epidemia del COVID ocasionó. Esta tragedia, aún no aclarada en cuando a su verdadero origen y circunstancias, tuvo un saldo sumamente trágico que, hasta que no se crearon las vacunas, consternó y enlutó a miles de hogares, especialmente en el Perú, que ostentó el triste récord de ser el primer lugar en muertos por millón en todo el planeta. Fue en estas circunstancias que muchas personas tuvieron que recurrir a medios alternativos mediante los cuales poder comunicarse y dar a conocer sus ideas, siendo las redes las principalmente elegidas.


Este libro Atrapado por las redes compila una selección de comentarios, análisis, observaciones y puntos de vista que fueron publicados en la página Facebook del autor durante la primera parte de la pandemia, desde marzo hasta fines del 2020. Como es sabido, el confinamiento obligatorio convirtió a las redes en la forma principal de comunicación, por lo que motivó a que se incrementaran las publicaciones de este tipo en todo el orbe. En el caso concreto de esta publicación, encontramos toda una gama de temas que versan sobre reflexiones de índole filosófica hasta asuntos propios de la política local del Perú, de América y el mundo, intercalados con otros de tipo geopolítico y social.































sábado, 4 de mayo de 2024



Este ensayo Hacia un nuevo mundo expone una reflexión filosófica con fe y entusiasmo por creer en el buen rumbo de los seres humanos. Se inclina rotundamente hacia el lado optimista de la vida y sostiene que el amor es el elemento principal de la existencia, por lo que todos los actos deben encaminarse bajo sus leyes y con sus impulsos. El autor evita ubicarse en un tiempo especial, intenta ser universal y propone una etapa feliz en la cual el hombre habrá alcanzado el control de sí mismo gracias a su propia evolución. Es, en suma, una mezcla de observaciones sobre la vida humana, así como un deseo ardoroso de ver un futuro mejor para todos.

jueves, 10 de enero de 2019

El cristianismo, ese imposible


El cristianismo en realidad nunca fue una religión; era un esfuerzo espiritual que intentaba ir más allá de lo que las leyes y normas convencionales de toda sociedad exigen. Fue convertido en religión como una manera de aplacarlo, de quitarle su fuego revolucionario y subversivo. El Maestro mostraba con el ejemplo qué cosa era el cristianismo, cuál era su mensaje: pasar por el calvario, por el vía crucis y morir en nombre de la verdad y el amor. Demasiado reto para que sea fácil aceptarlo.

No basta con ser buenos
Si el objetivo del Cristo hubiera sido decirnos que “teníamos que ser buenos” no necesitaba hacer lo que hizo: todas las religiones, las autoridades, las sabidurías y disposiciones legales y populares dicen lo mismo: tenemos que respetar al vecino, ayudar al prójimo, cumplir con nuestros deberes y ser personas probas y de bien para nuestra sociedad. Tanto el judaísmo como las leyes romanas lo especificaban claramente y era algo que cualquiera, pobre o rico, sabio o necio, podía cumplir sin ser crucificado.

Una propuesta atrevida
Pero el cristianismo en realidad está más allá de ser solo buenos ciudadanos, buenas personas o de hacer el bien; todos lo hacen, hasta los que se dedican al delito (como lo demuestran las mafias y hasta los más connotados narcotraficantes). El cristianismo trae una propuesta atrevida, conspiradora, que rasga por completo el orden de toda sociedad. Nos propone que no es suficiente con ser solo buenos, con cumplir bien nuestros deberes, con hacer caridad con los pobres o acudir a los templos a rezar y hacer los sacrificios. Para eso no se requiere saber qué es el cristianismo. Éste trasciende lo que pensamos que es lo correcto.

Su objetivo
El Cristo dijo que el objetivo era otro al que cualquier sociedad nos obliga; se trataba de eliminar de nuestra alma, de nuestro espíritu y de nuestro ser, el egoísmo, la soberbia, la ambición y volvernos simples y humildes como el que menos. Despreciar las cosas que nos rodean como valor y verlas solo como parcialmente útiles y nada más. Apartarnos lo más posible de la riqueza y de los placeres de la vida mundana para vivir con la mayor sencillez posible. Y todo ello hacerlo en nombre de Dios, que es bueno incluso con los malos.

El prójimo antes que nada
Pero no solo eso: además decía que a Dios no se le adoraba en el templo puesto que él no lo necesita como tampoco necesita los rezos ni sacrificios: Él lo tiene todo. Lo único que Dios le pide al hombre es que trate a su prójimo como si Él lo fuera, que en vez de dar limosna al templo y al sacerdote se le dé a quien más le urge; que en vez de apoyar y beneficiar a los más poderosos se haga eso mismo pero con los más débiles y necesitados. Todo esto ninguna sociedad lo pide; al contrario, el ser “buenas personas” no implica que abandonemos nuestros beneficios, privilegios, derechos y glorias.

Casos aislados
Hubo algunos que, arrebatados por el entusiasmo, se dejaron llevar íntegramente por dicho mensaje (como San Francisco de Asís, hijo de un rico comerciante) y se lanzaron a la aventura de ser cristianos auténticos, al margen de lo que la religión oficial dice que es. A quienes como San Francisco tuvieron la suerte de sobrevivir a ello (debido más a su origen aristocrático) los convirtieron en “santos” como una manera de excluirlos y alejarlos lo más posible de la gente común para nadie siguiera su ejemplo. Fueron calificados de “iluminados”, de seres excepcionales que existieron “porque Dios lo quiso”; pero el resto debe dedicarse a su vida rutinaria. Ser santo, ser cristiano, es solo una excepción, no la regla.

El cristianismo hoy
Hoy en día el mensaje cristiano, después de tanta manipulación, tergiversación y utilización, está desdibujado, deformado y trastocado, adaptado a una vida moderna que es, por el contrario, todo lo opuesto a lo que significaría ser cristiano. Los “mercaderes del Templo” que fueron azotados y echados por el Maestro con ira, son, por el contrario, quienes se han impuesto en el mundo creando la llamada “Sociedad de mercado”, por encima de la sangre real y la disposición militar de los emperadores. “Éste mundo”, el mundo moderno, no es el del cristianismo ni mucho menos: es el del dinero, el del hombre, el del demonio aquel que le propuso al Mesías tener poder a cambio de que lo adorase. Actualmente ser cristiano es solo un título desgastado, que ya no sirve para nada útil.

¿Es aún posible ser cristiano?
Pero ¿puede el mensaje todavía tener sentido? Si lo vemos estrictamente sí, puesto que las condiciones que se describen en el Evangelio son casi las mismas en lo esencial. Salvo en la tecnología, que es como un cuchillo que puede ser bueno o malo según se lo use, el resto es exactamente igual: la envidia, el odio, la soberbia, la ambición, el desprecio, la vanagloria, la hipocresía, la mentira, el crimen, el abuso y todo lo demás siguen siendo hoy tal como eran durante aquellos tiempos evangélicos. La llamada “evolución” es solo una quimera inventada por los poderosos para hacer creer que “la humanidad ha cambiado” cuando lo único que ha cambiado realmente son los conocimientos científicos y técnicos que en nada afectan ni la mente ni el corazón del hombre.

El mismo reto
De modo que ser cristiano, tal como se planteó en su origen, sigue siendo tan válido y a la vez tan “imposible” como lo fuera desde un comienzo. Imposible puesto que el tratar de serlo implica una serie de renuncias y de denuncias que así no más nadie está dispuesto a realizar. Es difícil que alguien quiera abandonar lo que tanto le ha costado: la seguridad, la tranquilidad, el prestigio y honor de ser “un buen ciudadano”, solo para seguir unas normas morales extremas que, a fin de cuentas, no son necesarias para vivir. Y si por alguna razón lo intentáramos, inmediatamente nos daríamos cuenta de el por qué el Redentor fue tratado como lo hicieron y terminó como lo hizo. No tiene mucho sentido que alguien se haga cristiano y no sufra al menos una parte de lo que el modelo, el guía, sufrió. Ni antes ni ahora el mundo está dispuesto a admitir esas “creencias” o “recomendaciones” que hoy podemos leer en el Evangelio.

Quién sabe
Pero quién sabe; viendo las posibilidades que este mundo humano le ofrece a la gente (mundo planteado como una lucha por la sobrevivencia donde no existe espacio para la piedad hacia los débiles) no es improbable que quizá alguno lo intente de nuevo. ¿Por qué razón? Tal vez porque, a pesar de lo que se asegura con firmeza, la existencia de un Dios no sea algo tan descabellado como ahora parece. Que pueda ser que el destino de la humanidad no se reduzca a cómo se alimenta, se reproduce y muere como hoy en día nos afirman que es. Que es probable que haya un plan divino tan misterioso que de algún modo nos esté esperando para que sea la única vía que tengamos para liberarnos de la vida común, corriente y rutinaria que hasta ahora vivimos como si fuera la única posible. Quién sabe si esta verdad no haga libres.


domingo, 10 de junio de 2018

Extraterrestres y ángeles: problemas de comunicación

Escribo para los que les gusta el tema OVNI y los mensajes "del más allá". No deja de extrañar la enorme cantidad de "contactados" a quienes "los extraterrestres" o "los ángeles" se dirigen para pedirles "que haya paz en el mundo". Recordemos si no a los tres pastorcillos de Fátima si creen más en la religión que en lo paranormal. No niego que eso pueda suceder puesto que no tengo pruebas de lo contrario (a diferencia de los escépticos profesionales que niegan sin haber siquiera investigado y se basan en sus libros). Pero sí puedo expresar mi extrañeza por la manera cómo estos "seres superiores" se comunican con nosotros.
Porque definitivamente ni los pastores ni las personas comunes y corrientes deberían ser los receptores de estos "mensajes" tan importantes. Pues si fuera cierto que "estamos a punto de destruir el mundo" creo que dicha preocupación ameritaría no perder el tiempo en conctactarse con un cualquiera que no tiene capacidad para hablar sino con alguien que sí tenga influencia y capacidad para impedir dicha destrucción. En pocas palabras, los contactos y comunicaciones de otras dimensiones deberían hacerse a los más apropiados, a aquellos que sí pueden hacer algo por cumplir con el "mensaje de paz" que dichos seres suelen transmitir siempre de manera insistente.
¿Por qué no escogen bien a sus contactos?
¿Son estas entidades tan hábiles para venir de otras galaxias o del mismo cielo y no se dan cuenta que están hablando con un pobre diablo o con un don nadie? ¿No pueden elegir un poco mejor con toda la enorme tecnología o sabiduría que dicen tener? Y esto no lo digo por algo que haya sucedido hace poco o hace algunos años: lo digo porque es una tónica que se repite desde hace siglos, desde hace miles de años según se puede leer en la Biblia.
Pero ¿cuándo viene por fin el "fin del mundo"?
En dicho libro se predice un cataclismo debido a que el ser humano "desconoce a Dios" (Apocalipsis) y promete que "muy pronto vendrá el castigo divino como consecuencia de sus actos malvados". Pero ya ha pasado mucho tiempo, el suficiente como para preguntarnos ¿acaso no ha sido ya bastante la demostración de maldad del hombre como para que ya se produzca de una vez el Armagedón o algo parecido? Sin embargo todo sigue igual, los extraterrestres continúan enviando "mensajes de advertencia" de que "si no cambiamos nuestro comportamiento van a venir grandes desgracias" pero nada pasa.
Un consejo sano
Yo les recomendaría a dichos seres extraordinarios que, si realmente quieren evitar algo, se dirijan directamente a los grupos de personas que son los que toman todas las decisiones buenas o malas del planeta. No son muchas: no pasarán de 20 los que realmente deciden hacer las guerras o matanzas. La gran mayoría de la humanidad solo vivimos nuestras vidas y nada más. No sabemos de nada y nada decidimos sobre el conjunto de la sociedad. De modo que les pediría que no se desgasten en comunicarse con pastorcillos o con "contactados" porque ellos nada van a hacer más que causar algo de risa o, en el mejor de los casos, que la gente construya una ermita donde dicen que les hablaron. 

sábado, 9 de junio de 2018

La música popular del Perú


Desde que cerraron las casas editoriales de música en el Perú el país se convirtió en un "mercado de consumo" de lo que se produce afuera. Al peruano no le quedó más remedio que canalizar sus sentimientos, alegrías y tristezas, por no decir su visión del mundo, a través de las canciones venidas principalmente de EEUU, el mayor centro de producción de sonido del mundo.
Pero no todo lo que se hace allá es lo que los peruanos "consumimos": solo nos envían lo que consideran que es lo más apropiado, lo que "nos va a gustar", o sea, la "latin music", la música norteamericana hecha por latinos, por la sección latina de las disqueras. Eso fue la salsa, un producto de Nueva York para migrantes latinoamericanos que se sentían identificados con lo que dicho género representaba para ellos. Y si funcionó para los migrantes también tenía que funcionar para los demás.
En Latinoamérica no todos somos "afrolatinos"
El problema con ello es que no todos somos "afrolatinos" ni vibramos con las congas y los movimientos frenéticos negros. La gran mayoría de latinoamericanos no tenemos raíces africanas y carecemos del biotipo o conformación para gozar de ellas. Pero eso no es lo importante sino la dependencia que se ha generado con respecto a la "moda" dictada por Norteamérica.
La moda del hip hop
Su principal producto de exportación ahora es, una vez más, los ritmos negros de Nueva York, esos que crean los más pobres y con los cuales tratan de liberarse de la discriminación y el racismo. El hip hop o reggaetón, una especie de rítmica para hablar muy típica de las tribus africanas desde hace miles de años. Y en nuestro andino y raleado Perú surgen, como antes sucedió con los grupos rockeros, miles de jóvenes que encuentran en ello "su expresión" sin saber que eso tiene un origen específico y que sirve para manifestar un tipo de sentimiento que aquí no tiene sentido ni razón de ser.
La gente los ve en los micros haciendo malabares con la rima pero se hace notoria la enorme distancia que hay entre los que lo hacen y lo que el peruano común y corriente piensa y siente. Prueba de ello es que para los cantos patrioteros futbolísticos se prefiere una criollada o seudo canción criolla para cantarle al Perú que un rap afronorteamericano.
El resurgimiento
Pero para no ver solo lo malo de lo que ocurre la alternativa que ha surgido ha sido, a mi entender, excelente. Se trata de la cumbia andina o la chicha, como se prefiera. Analizando bien el fenómeno lo que se observa es que son producciones propias que están acopiando lo mejor que tiene la música nacional. Están ahí los mejores cantantes, los mejores bailarines, los mejores músicos y, en especial, los mejores arreglistas.
A muchos "clasemedieros" esta música les parecerá "inferior" al jazz (el género de los "inteligentes que sí saben de música") pero es solo porque no tienen amplitud de criterio y solo aprecian lo que les gusta, que no es lo mismo que valorar lo bueno. Las grabaciones, los discos locales son cada vez mejores y no tienen que envidiarle nada a los chilenos o a los estudios de California. Se nota que cada día se perfeccionan y encuentran nuevos caminos. Incluso hasta los videos han evolucionado, como podemos comprobar con el de Corazón Serrano "Hasta la raíz", un cover de Lafourcade pero una creación magistral de Ángel Films, a mi entender el mejor video musical hecho hasta ahora en la historia de la música peruana.
Lo que necesita
Sin embargo ¿qué falta aún? En mi opinión letra, contenido, profundidad en su expresión. Eso que tuvo el tango cuando buscaban poetas para ponerles los textos a la música, eso que tenían Pinglo y Chabuca Granda: conocimiento, observación, sensibilidad para expresarse, grandeza en la palabra. Esa es la principal razón por la que la canción criolla ha muerto: por la ausencia de inteligencia, por la vulgaridad y simplismo de su decir que no se condice con esta época. La cumbia peruana tiene que dar un paso más y es hacia su vinculación directa con la vivencia de la gente (algo de lo que sí tuvo Chacalón). Y en segundo lugar también tiene que recuperar la belleza de la melodía; no todo es "mover el cucú". La música es algo más que bailar frenéticamente; también es oír, gustar, paladear, soñar, navegar en el inconsciente. Dos elementos, letra y melodía, que avizoro muy pronto veremos presente en este género auténticamente peruano. 


lunes, 4 de junio de 2018

¿Criollismo o criollada? Sobre la actual situación de este género



La pasión futbolística ha desatado una ola de nacionalismo que hace mucho no vivíamos los peruanos. Eso no es invento nuestro: lo viven todos los países del mundo, y es algo fomentado por todos los Estados sin excepción. No digo que no sea natural: el amor a la tierra, a lo propio, lo es. Lo que es exaltado es el nacionalismo, una vinculación extrema hacia una idea de identidad llamada patria o nación.

Para el anarquismo esa idea de nación o de patria es perniciosa, y argumentan que el ser humano está preparado para vivir sin una macro organización puesto que le basta ponerse de acuerdo de manera inteligente para que todos sean libres de vivir como quieran sin que existan leyes que lo dispongan y normen. Los filósofos griegos estoicos se llamaban a sí mismos "kosmou polites" o ciudadanos del mundo porque decían que no tenían que sujetarse al hecho de haber nacido en determinado lugar y tiempo y que por ello se sentían más libres que los demás.

Más fuerte que nuestros deseos
Pero a pesar que esa idea siempre ha rondado la cabeza de mucha gente, y no sin razón, lo cierto es que nos guste o no nacemos humanos e hijos de una madre determinada a quien no se puede dejar de amar por lo que es y por lo que nos dio. Si somos lo que somos es porque ella (o él) así lo quisieron, y actuamos de acuerdo con eso sin poder evitarlo. Nacer no es un acto voluntario y nadie nace donde quiere ni como quiere. Por lo tanto el amor, el afecto hacia lo que nos dio la vida, es natural, tal como lo demuestran todos los animales.

Primero somos masa, después individuos
Pero tampoco somos solo hijos de nuestra madre natural sino también ella forma parte de un contexto llamado sociedad en la cual vive y a la cual nos inserta casi siempre con éxito. Mucho antes que tomemos conciencia de nuestra individualidad lo que somos es parte de un todo, de una masa no diferenciada y nuestro mayor esfuerzo lo dedicamos a "hacer como hacen los demás", a imitar, a aprender de otros cómo tenemos que vivir. Sin esa actitud natural no aprenderíamos ni a caminar ni a hablar ni nada; nuestra primera noción no es individual sino colectiva.

Solo después, en nuestro proceso filogenético, es que nos hacemos individuos, cuando tomamos conciencia que además de ser parte de un todo somos también seres autónomos, con capacidad de pensar y actuar al margen de lo que indiquen las mayorías. Muchos animales también tienen esa facultad, en especial los mamíferos, de modo que eso es exclusivo del ser humano. Pero esa individualidad no nos hace ajenos a nuestro medio puesto que es muy difícil, si no imposible, llegar a vivir completamente solos; un ser absolutamente solitario es un ente destinado a su desaparición, es el expatriado o expulsado condenado a la muerte en vida. Por lo que necesariamente nuestra realización como seres vivos tendrá que ser siempre en sociedad.

¿Y qué hay de la música criolla?
Pero ¿qué tiene que ver esto con el criollismo? En que la expresión de una sociedad se manifiesta muchas veces en sus manifestaciones culturales, una de las cuales es la música. En el caso concreto actual, la música criolla se ha convertido en un símbolo patrio dejando de ser lo que fue en sus comienzos: una expresión popular de fiesta, de amor y de pasatiempo. Esto por un lado puede significar que dicho género se ha realzado obteniendo una categoría superior a la que tenía, pero por otro lado ha sufrido también una transformación que, quiérase o no, la ha deformado.

Porque las expresiones musicales populares suelen caracterizarse por ser espontáneas y un reflejo del momento en que se vive; son un termómetro o una manifestación que demuestra el sentir de aquellos que no encuentran otra forma de dar a conocer lo que sienten y piensan. Y si estas empiezan a ser constreñidas por un Estado que requiere de mecanismos de unión o de uniformización el resultado es que adquieren un carácter o "cliché" que las aleja de lo que originalmente fueron. Ha pasado siempre en distintas ocasiones en la historia en que el Estado se apropió de una determinada música y la convirtió en un símbolo nacional.

Cuándo nació la criollada
Con la música criolla peruana ha ocurrido esto. Durante la época de Velasco se buscaron distintos elementos que contribuyeran con su ideario nacionalista y uno de ellos fue la música. Ello recayó en la creatividad de un compositor, Polo Campos, quien contribuyó con el pedido de crear canciones criollas de exaltación patriótica que fueran con la línea aquella. Polo Campos no era un cualquiera. A pesar de su origen ayacuchano alcanzó un éxito extraordinario surtiendo de melodías a la industria fonográfica peruana que estaba necesitada de temas que, por su llegada, fueran vendibles y así resultara un buen negocio invertir en ellas.

Esa resultó ser la era de oro de la música criolla pero también su fin. Se la transformó de ser una manifestación de una forma de vida (criolla) a ser únicamente una "canción", un valse, festejo o polca, desligándola de sus raíces y causales. Ya no era el criollo quien la creaba y entregaba a la sociedad sino el "especialista en crear música criolla para las ventas" el que instalaba el género en el imaginario colectivo nacional. ¿El resultado? Mientras que la industria del disco desapareció hasta el día de hoy la idea de música criolla vinculada a la fiesta, diversión, jarana o juerga quedó entre la gente, así como la idea de que "es patriótica".

Cómo se ve a la música criolla
Por supuesto que toda canción puede ser patriótica (como lo demuestran muchos valses hechos durante la Segunda Guerra con Chile así como la denominación de "marinera" creada por Gamarra) pero eso no la vuelve "patriotera", y hoy por hoy, si hay alguna música "patriotera" esa es la criolla, aquella que utilizando letras elementales y pegajosas demuestra una "peruanidad" que casi solo sirve para los eventos deportivos, nada más. Los "criollos" son ahora personajes pintorescos dedicados, como si fueran "personal trainers", a levantar el entusiasmo por los símbolos patrios apoyando, quieran o no, a todos los gobiernos de turno.

¿Qué se ganó y qué se perdió? 
Se ganó en popularidad masiva, porque tanto en las barras bravas como en las reuniones familiares se opta por esta expresión salpicada de licor, bulla, gritos y fanfarria entendiendo que el criollismo es para destapar nuestros instintos más primitivos envueltos en una bandera. Pero se perdió todo lo demás: el afecto, la pasión, la poesía, el retrato popular, la sensibilidad, el cariño, la sutiliza y sobre todo: la inteligencia. Una letra más o menos bien escrita resulta ser "demasiado complicada" para saltar y gritar en un partido de fútbol. Canciones como las de Chabuca Granda, la máxima expresión de cultura en dicho género, son detestadas por muchos músicos por ser "muy tristes y aburridas", solo para pituquitas delicadas.

En conclusión
Si hay alguna explicación a la decadencia de la música criolla peruana actual es por causa de su vulgarización patriotera y por la idea comúnmente aceptada que "es para la juerga" y no para el cerebro, para el alma ni para cualquier otra cosa. La juventud prefiere el género rap o hip hop (que nada tienen que ver con nuestra realidad) para expresarse, aunque esto dista mucho de llamarse música y aún está a años luz de ser poesía. No opta por lo criollo porque no lo ve "serio", y muchos artistas no se dan cuenta de ello y prefieren dejarlo así. Los pocos cultores "privados" de los llamados centros music
ales se dedican más a una labor de investigación histórica (canciones "del pasado") como si el solo rescatar lo antiguo fuera suficiente. Conocer el pasado es fundamental siempre y cuando se mire hacia el futuro. Quedarse en él es condenarlo a la muerte.

viernes, 30 de marzo de 2018

El cristianismo, ese imposible



El cristianismo en realidad nunca fue una religión; era un esfuerzo espiritual que intentaba ir más allá de lo que las leyes y normas convencionales de toda sociedad exigen. Fue convertido en religión como una manera de aplacarlo, de quitarle su fuego revolucionario y subversivo. El Maestro mostraba con el ejemplo qué cosa era el cristianismo, cuál era su mensaje: pasar por el calvario, por el vía crucis y morir en nombre de la verdad y el amor. Demasiado reto para que sea fácil aceptarlo.

No basta con ser buenos
Si el objetivo del Cristo hubiera sido decirnos que “teníamos que ser buenos” no necesitaba hacer lo que hizo: todas las religiones, las autoridades, las sabidurías y disposiciones legales y populares dicen lo mismo: tenemos que respetar al vecino, ayudar al prójimo, cumplir con nuestros deberes y ser personas probas y de bien para nuestra sociedad. Tanto el judaísmo como las leyes romanas lo especificaban claramente y era algo que cualquiera, pobre o rico, sabio o necio, podía cumplir sin ser crucificado.

Una propuesta atrevida
Pero el cristianismo en realidad está más allá de ser solo buenos ciudadanos, buenas personas o de hacer el bien; todos lo hacen, hasta los que se dedican al delito (como lo demuestran las mafias y hasta los más connotados narcotraficantes). El cristianismo trae una propuesta atrevida, conspiradora, que rasga por completo el orden de toda sociedad. Nos propone que no es suficiente con ser solo buenos, con cumplir bien nuestros deberes, con hacer caridad con los pobres o acudir a los templos a rezar y hacer los sacrificios. Para eso no se requiere saber qué es el cristianismo. Éste trasciende lo que pensamos que es lo correcto.

Su objetivo
El Cristo dijo que el objetivo era otro al que cualquier sociedad nos obliga; se trataba de eliminar de nuestra alma, de nuestro espíritu y de nuestro ser, el egoísmo, la soberbia, la ambición y volvernos simples y humildes como el que menos. Despreciar las cosas que nos rodean como valor y verlas solo como parcialmente útiles y nada más. Apartarnos lo más posible de la riqueza y de los placeres de la vida mundana para vivir con la mayor sencillez posible. Y todo ello hacerlo en nombre de Dios, que es bueno incluso con los malos.

El prójimo antes que nada
Pero no solo eso: además decía que a Dios no se le adoraba en el templo puesto que él no lo necesita como tampoco necesita los rezos ni sacrificios: Él lo tiene todo. Lo único que Dios le pide al hombre es que trate a su prójimo como si Él lo fuera, que en vez de dar limosna al templo y al sacerdote se le dé a quien más le urge; que en vez de apoyar y beneficiar a los más poderosos se haga eso mismo pero con los más débiles y necesitados. Todo esto ninguna sociedad lo pide; al contrario, el ser “buenas personas” no implica que abandonemos nuestros beneficios, privilegios, derechos y glorias.

Casos aislados
Hubo algunos que, arrebatados por el entusiasmo, se dejaron llevar íntegramente por dicho mensaje (como San Francisco de Asís, hijo de un rico comerciante) y se lanzaron a la aventura de ser cristianos auténticos, al margen de lo que la religión oficial dice que es. A quienes como San Francisco tuvieron la suerte de sobrevivir a ello (debido más a su origen aristocrático) los convirtieron en “santos” como una manera de excluirlos y alejarlos lo más posible de la gente común para nadie siguiera su ejemplo. Fueron calificados de “iluminados”, de seres excepcionales que existieron “porque Dios lo quiso”; pero el resto debe dedicarse a su vida rutinaria. Ser santo, ser cristiano, es solo una excepción, no la regla.

El cristianismo hoy
Hoy en día el mensaje cristiano, después de tanta manipulación, tergiversación y utilización, está desdibujado, deformado y trastocado, adaptado a una vida moderna que es, por el contrario, todo lo opuesto a lo que significaría ser cristiano. Los “mercaderes del Templo” que fueron azotados y echados por el Maestro con ira, son, por el contrario, quienes se han impuesto en el mundo creando la llamada “Sociedad de mercado”, por encima de la sangre real y la disposición militar de los emperadores. “Éste mundo”, el mundo moderno, no es el del cristianismo ni mucho menos: es el del dinero, el del hombre, el del demonio aquel que le propuso al Mesías tener poder a cambio de que lo adorase. Actualmente ser cristiano es solo un título desgastado, que ya no sirve para nada útil.

¿Es aún posible ser cristiano?
Pero ¿puede el mensaje todavía tener sentido? Si lo vemos estrictamente sí, puesto que las condiciones que se describen en el Evangelio son casi las mismas en lo esencial. Salvo en la tecnología, que es como un cuchillo que puede ser bueno o malo según se lo use, el resto es exactamente igual: la envidia, el odio, la soberbia, la ambición, el desprecio, la vanagloria, la hipocresía, la mentira, el crimen, el abuso y todo lo demás siguen siendo hoy tal como eran durante aquellos tiempos evangélicos. La llamada “evolución” es solo una quimera inventada por los poderosos para hacer creer que “la humanidad ha cambiado” cuando lo único que ha cambiado realmente son los conocimientos científicos y técnicos que en nada afectan ni la mente ni el corazón del hombre.

El mismo reto
De modo que ser cristiano, tal como se planteó en su origen, sigue siendo tan válido y a la vez tan “imposible” como lo fuera desde un comienzo. Imposible puesto que el tratar de serlo implica una serie de renuncias y de denuncias que así no más nadie está dispuesto a realizar. Es difícil que alguien quiera abandonar lo que tanto le ha costado: la seguridad, la tranquilidad, el prestigio y honor de ser “un buen ciudadano”, solo para seguir unas normas morales extremas que, a fin de cuentas, no son necesarias para vivir. Y si por alguna razón lo intentáramos, inmediatamente nos daríamos cuenta de el por qué el Redentor fue tratado como lo hicieron y terminó como lo hizo. No tiene mucho sentido que alguien se haga cristiano y no sufra al menos una parte de lo que el modelo, el guía, sufrió. Ni antes ni ahora el mundo está dispuesto a admitir esas “creencias” o “recomendaciones” que hoy podemos leer en el Evangelio.

Quién sabe
Pero quién sabe; viendo las posibilidades que este mundo humano le ofrece a la gente (mundo planteado como una lucha por la sobrevivencia donde no existe espacio para la piedad hacia los débiles) no es improbable que quizá alguno lo intente de nuevo. ¿Por qué razón? Tal vez porque, a pesar de lo que se asegura con firmeza, la existencia de un Dios no sea algo tan descabellado como ahora parece. Que pueda ser que el destino de la humanidad no se reduzca a cómo se alimenta, se reproduce y muere como hoy en día nos afirman que es. Que es probable que haya un plan divino tan misterioso que de algún modo nos esté esperando para que sea la única vía que tengamos para liberarnos de la vida común, corriente y rutinaria que hasta ahora vivimos como si fuera la única posible. Quién sabe si esta verdad no haga libres.