lunes, 6 de mayo de 2024



El año del odio reúne en sus páginas una serie de artículos, escritos y comentarios publicados por Alvizuri en su página Facebook durante el año 2022. Este resultó sumamente significativo para el Perú ya que fue donde creció una ola de rechazo de la manera más abierta y descarada hacia un gobierno, el de Castillo, producto de la decisión democrática de un pueblo, considerada fraudulenta e incompetente por un sector de la derecha que dejó su acostumbrada pasividad (pues antes eran otros quienes defendían sus intereses) para pasar a dar la cara por sí misma. Esto lo que ocasionó fue el despertar muchas de las taras y defectos propios de un país fundado de manera defectuosa y que, a pesar de la independencia, mantuvo la misma estructura colonial, tanto productiva (exportación de materia prima) como social (racismo y clasismo).






El libro Desde mi celda nace como consecuencia de la pandemia que obligó a la población mundial a encerrarse en sus casas ante el tremendo pánico que la epidemia del COVID ocasionó. Esta tragedia, aún no aclarada en cuando a su verdadero origen y circunstancias, tuvo un saldo sumamente trágico que, hasta que no se crearon las vacunas, consternó y enlutó a miles de hogares, especialmente en el Perú, que ostentó el triste récord de ser el primer lugar en muertos por millón en todo el planeta. Fue en estas circunstancias que muchas personas tuvieron que recurrir a medios alternativos mediante los cuales poder comunicarse y dar a conocer sus ideas, siendo las redes las principalmente elegidas.


Este libro Atrapado por las redes compila una selección de comentarios, análisis, observaciones y puntos de vista que fueron publicados en la página Facebook del autor durante la primera parte de la pandemia, desde marzo hasta fines del 2020. Como es sabido, el confinamiento obligatorio convirtió a las redes en la forma principal de comunicación, por lo que motivó a que se incrementaran las publicaciones de este tipo en todo el orbe. En el caso concreto de esta publicación, encontramos toda una gama de temas que versan sobre reflexiones de índole filosófica hasta asuntos propios de la política local del Perú, de América y el mundo, intercalados con otros de tipo geopolítico y social.































sábado, 4 de mayo de 2024



Este ensayo Hacia un nuevo mundo expone una reflexión filosófica con fe y entusiasmo por creer en el buen rumbo de los seres humanos. Se inclina rotundamente hacia el lado optimista de la vida y sostiene que el amor es el elemento principal de la existencia, por lo que todos los actos deben encaminarse bajo sus leyes y con sus impulsos. El autor evita ubicarse en un tiempo especial, intenta ser universal y propone una etapa feliz en la cual el hombre habrá alcanzado el control de sí mismo gracias a su propia evolución. Es, en suma, una mezcla de observaciones sobre la vida humana, así como un deseo ardoroso de ver un futuro mejor para todos.

jueves, 10 de enero de 2019

El cristianismo, ese imposible


El cristianismo en realidad nunca fue una religión; era un esfuerzo espiritual que intentaba ir más allá de lo que las leyes y normas convencionales de toda sociedad exigen. Fue convertido en religión como una manera de aplacarlo, de quitarle su fuego revolucionario y subversivo. El Maestro mostraba con el ejemplo qué cosa era el cristianismo, cuál era su mensaje: pasar por el calvario, por el vía crucis y morir en nombre de la verdad y el amor. Demasiado reto para que sea fácil aceptarlo.

No basta con ser buenos
Si el objetivo del Cristo hubiera sido decirnos que “teníamos que ser buenos” no necesitaba hacer lo que hizo: todas las religiones, las autoridades, las sabidurías y disposiciones legales y populares dicen lo mismo: tenemos que respetar al vecino, ayudar al prójimo, cumplir con nuestros deberes y ser personas probas y de bien para nuestra sociedad. Tanto el judaísmo como las leyes romanas lo especificaban claramente y era algo que cualquiera, pobre o rico, sabio o necio, podía cumplir sin ser crucificado.

Una propuesta atrevida
Pero el cristianismo en realidad está más allá de ser solo buenos ciudadanos, buenas personas o de hacer el bien; todos lo hacen, hasta los que se dedican al delito (como lo demuestran las mafias y hasta los más connotados narcotraficantes). El cristianismo trae una propuesta atrevida, conspiradora, que rasga por completo el orden de toda sociedad. Nos propone que no es suficiente con ser solo buenos, con cumplir bien nuestros deberes, con hacer caridad con los pobres o acudir a los templos a rezar y hacer los sacrificios. Para eso no se requiere saber qué es el cristianismo. Éste trasciende lo que pensamos que es lo correcto.

Su objetivo
El Cristo dijo que el objetivo era otro al que cualquier sociedad nos obliga; se trataba de eliminar de nuestra alma, de nuestro espíritu y de nuestro ser, el egoísmo, la soberbia, la ambición y volvernos simples y humildes como el que menos. Despreciar las cosas que nos rodean como valor y verlas solo como parcialmente útiles y nada más. Apartarnos lo más posible de la riqueza y de los placeres de la vida mundana para vivir con la mayor sencillez posible. Y todo ello hacerlo en nombre de Dios, que es bueno incluso con los malos.

El prójimo antes que nada
Pero no solo eso: además decía que a Dios no se le adoraba en el templo puesto que él no lo necesita como tampoco necesita los rezos ni sacrificios: Él lo tiene todo. Lo único que Dios le pide al hombre es que trate a su prójimo como si Él lo fuera, que en vez de dar limosna al templo y al sacerdote se le dé a quien más le urge; que en vez de apoyar y beneficiar a los más poderosos se haga eso mismo pero con los más débiles y necesitados. Todo esto ninguna sociedad lo pide; al contrario, el ser “buenas personas” no implica que abandonemos nuestros beneficios, privilegios, derechos y glorias.

Casos aislados
Hubo algunos que, arrebatados por el entusiasmo, se dejaron llevar íntegramente por dicho mensaje (como San Francisco de Asís, hijo de un rico comerciante) y se lanzaron a la aventura de ser cristianos auténticos, al margen de lo que la religión oficial dice que es. A quienes como San Francisco tuvieron la suerte de sobrevivir a ello (debido más a su origen aristocrático) los convirtieron en “santos” como una manera de excluirlos y alejarlos lo más posible de la gente común para nadie siguiera su ejemplo. Fueron calificados de “iluminados”, de seres excepcionales que existieron “porque Dios lo quiso”; pero el resto debe dedicarse a su vida rutinaria. Ser santo, ser cristiano, es solo una excepción, no la regla.

El cristianismo hoy
Hoy en día el mensaje cristiano, después de tanta manipulación, tergiversación y utilización, está desdibujado, deformado y trastocado, adaptado a una vida moderna que es, por el contrario, todo lo opuesto a lo que significaría ser cristiano. Los “mercaderes del Templo” que fueron azotados y echados por el Maestro con ira, son, por el contrario, quienes se han impuesto en el mundo creando la llamada “Sociedad de mercado”, por encima de la sangre real y la disposición militar de los emperadores. “Éste mundo”, el mundo moderno, no es el del cristianismo ni mucho menos: es el del dinero, el del hombre, el del demonio aquel que le propuso al Mesías tener poder a cambio de que lo adorase. Actualmente ser cristiano es solo un título desgastado, que ya no sirve para nada útil.

¿Es aún posible ser cristiano?
Pero ¿puede el mensaje todavía tener sentido? Si lo vemos estrictamente sí, puesto que las condiciones que se describen en el Evangelio son casi las mismas en lo esencial. Salvo en la tecnología, que es como un cuchillo que puede ser bueno o malo según se lo use, el resto es exactamente igual: la envidia, el odio, la soberbia, la ambición, el desprecio, la vanagloria, la hipocresía, la mentira, el crimen, el abuso y todo lo demás siguen siendo hoy tal como eran durante aquellos tiempos evangélicos. La llamada “evolución” es solo una quimera inventada por los poderosos para hacer creer que “la humanidad ha cambiado” cuando lo único que ha cambiado realmente son los conocimientos científicos y técnicos que en nada afectan ni la mente ni el corazón del hombre.

El mismo reto
De modo que ser cristiano, tal como se planteó en su origen, sigue siendo tan válido y a la vez tan “imposible” como lo fuera desde un comienzo. Imposible puesto que el tratar de serlo implica una serie de renuncias y de denuncias que así no más nadie está dispuesto a realizar. Es difícil que alguien quiera abandonar lo que tanto le ha costado: la seguridad, la tranquilidad, el prestigio y honor de ser “un buen ciudadano”, solo para seguir unas normas morales extremas que, a fin de cuentas, no son necesarias para vivir. Y si por alguna razón lo intentáramos, inmediatamente nos daríamos cuenta de el por qué el Redentor fue tratado como lo hicieron y terminó como lo hizo. No tiene mucho sentido que alguien se haga cristiano y no sufra al menos una parte de lo que el modelo, el guía, sufrió. Ni antes ni ahora el mundo está dispuesto a admitir esas “creencias” o “recomendaciones” que hoy podemos leer en el Evangelio.

Quién sabe
Pero quién sabe; viendo las posibilidades que este mundo humano le ofrece a la gente (mundo planteado como una lucha por la sobrevivencia donde no existe espacio para la piedad hacia los débiles) no es improbable que quizá alguno lo intente de nuevo. ¿Por qué razón? Tal vez porque, a pesar de lo que se asegura con firmeza, la existencia de un Dios no sea algo tan descabellado como ahora parece. Que pueda ser que el destino de la humanidad no se reduzca a cómo se alimenta, se reproduce y muere como hoy en día nos afirman que es. Que es probable que haya un plan divino tan misterioso que de algún modo nos esté esperando para que sea la única vía que tengamos para liberarnos de la vida común, corriente y rutinaria que hasta ahora vivimos como si fuera la única posible. Quién sabe si esta verdad no haga libres.


domingo, 10 de junio de 2018

Extraterrestres y ángeles: problemas de comunicación

Escribo para los que les gusta el tema OVNI y los mensajes "del más allá". No deja de extrañar la enorme cantidad de "contactados" a quienes "los extraterrestres" o "los ángeles" se dirigen para pedirles "que haya paz en el mundo". Recordemos si no a los tres pastorcillos de Fátima si creen más en la religión que en lo paranormal. No niego que eso pueda suceder puesto que no tengo pruebas de lo contrario (a diferencia de los escépticos profesionales que niegan sin haber siquiera investigado y se basan en sus libros). Pero sí puedo expresar mi extrañeza por la manera cómo estos "seres superiores" se comunican con nosotros.
Porque definitivamente ni los pastores ni las personas comunes y corrientes deberían ser los receptores de estos "mensajes" tan importantes. Pues si fuera cierto que "estamos a punto de destruir el mundo" creo que dicha preocupación ameritaría no perder el tiempo en conctactarse con un cualquiera que no tiene capacidad para hablar sino con alguien que sí tenga influencia y capacidad para impedir dicha destrucción. En pocas palabras, los contactos y comunicaciones de otras dimensiones deberían hacerse a los más apropiados, a aquellos que sí pueden hacer algo por cumplir con el "mensaje de paz" que dichos seres suelen transmitir siempre de manera insistente.
¿Por qué no escogen bien a sus contactos?
¿Son estas entidades tan hábiles para venir de otras galaxias o del mismo cielo y no se dan cuenta que están hablando con un pobre diablo o con un don nadie? ¿No pueden elegir un poco mejor con toda la enorme tecnología o sabiduría que dicen tener? Y esto no lo digo por algo que haya sucedido hace poco o hace algunos años: lo digo porque es una tónica que se repite desde hace siglos, desde hace miles de años según se puede leer en la Biblia.
Pero ¿cuándo viene por fin el "fin del mundo"?
En dicho libro se predice un cataclismo debido a que el ser humano "desconoce a Dios" (Apocalipsis) y promete que "muy pronto vendrá el castigo divino como consecuencia de sus actos malvados". Pero ya ha pasado mucho tiempo, el suficiente como para preguntarnos ¿acaso no ha sido ya bastante la demostración de maldad del hombre como para que ya se produzca de una vez el Armagedón o algo parecido? Sin embargo todo sigue igual, los extraterrestres continúan enviando "mensajes de advertencia" de que "si no cambiamos nuestro comportamiento van a venir grandes desgracias" pero nada pasa.
Un consejo sano
Yo les recomendaría a dichos seres extraordinarios que, si realmente quieren evitar algo, se dirijan directamente a los grupos de personas que son los que toman todas las decisiones buenas o malas del planeta. No son muchas: no pasarán de 20 los que realmente deciden hacer las guerras o matanzas. La gran mayoría de la humanidad solo vivimos nuestras vidas y nada más. No sabemos de nada y nada decidimos sobre el conjunto de la sociedad. De modo que les pediría que no se desgasten en comunicarse con pastorcillos o con "contactados" porque ellos nada van a hacer más que causar algo de risa o, en el mejor de los casos, que la gente construya una ermita donde dicen que les hablaron. 

sábado, 9 de junio de 2018

La música popular del Perú


Desde que cerraron las casas editoriales de música en el Perú el país se convirtió en un "mercado de consumo" de lo que se produce afuera. Al peruano no le quedó más remedio que canalizar sus sentimientos, alegrías y tristezas, por no decir su visión del mundo, a través de las canciones venidas principalmente de EEUU, el mayor centro de producción de sonido del mundo.
Pero no todo lo que se hace allá es lo que los peruanos "consumimos": solo nos envían lo que consideran que es lo más apropiado, lo que "nos va a gustar", o sea, la "latin music", la música norteamericana hecha por latinos, por la sección latina de las disqueras. Eso fue la salsa, un producto de Nueva York para migrantes latinoamericanos que se sentían identificados con lo que dicho género representaba para ellos. Y si funcionó para los migrantes también tenía que funcionar para los demás.
En Latinoamérica no todos somos "afrolatinos"
El problema con ello es que no todos somos "afrolatinos" ni vibramos con las congas y los movimientos frenéticos negros. La gran mayoría de latinoamericanos no tenemos raíces africanas y carecemos del biotipo o conformación para gozar de ellas. Pero eso no es lo importante sino la dependencia que se ha generado con respecto a la "moda" dictada por Norteamérica.
La moda del hip hop
Su principal producto de exportación ahora es, una vez más, los ritmos negros de Nueva York, esos que crean los más pobres y con los cuales tratan de liberarse de la discriminación y el racismo. El hip hop o reggaetón, una especie de rítmica para hablar muy típica de las tribus africanas desde hace miles de años. Y en nuestro andino y raleado Perú surgen, como antes sucedió con los grupos rockeros, miles de jóvenes que encuentran en ello "su expresión" sin saber que eso tiene un origen específico y que sirve para manifestar un tipo de sentimiento que aquí no tiene sentido ni razón de ser.
La gente los ve en los micros haciendo malabares con la rima pero se hace notoria la enorme distancia que hay entre los que lo hacen y lo que el peruano común y corriente piensa y siente. Prueba de ello es que para los cantos patrioteros futbolísticos se prefiere una criollada o seudo canción criolla para cantarle al Perú que un rap afronorteamericano.
El resurgimiento
Pero para no ver solo lo malo de lo que ocurre la alternativa que ha surgido ha sido, a mi entender, excelente. Se trata de la cumbia andina o la chicha, como se prefiera. Analizando bien el fenómeno lo que se observa es que son producciones propias que están acopiando lo mejor que tiene la música nacional. Están ahí los mejores cantantes, los mejores bailarines, los mejores músicos y, en especial, los mejores arreglistas.
A muchos "clasemedieros" esta música les parecerá "inferior" al jazz (el género de los "inteligentes que sí saben de música") pero es solo porque no tienen amplitud de criterio y solo aprecian lo que les gusta, que no es lo mismo que valorar lo bueno. Las grabaciones, los discos locales son cada vez mejores y no tienen que envidiarle nada a los chilenos o a los estudios de California. Se nota que cada día se perfeccionan y encuentran nuevos caminos. Incluso hasta los videos han evolucionado, como podemos comprobar con el de Corazón Serrano "Hasta la raíz", un cover de Lafourcade pero una creación magistral de Ángel Films, a mi entender el mejor video musical hecho hasta ahora en la historia de la música peruana.
Lo que necesita
Sin embargo ¿qué falta aún? En mi opinión letra, contenido, profundidad en su expresión. Eso que tuvo el tango cuando buscaban poetas para ponerles los textos a la música, eso que tenían Pinglo y Chabuca Granda: conocimiento, observación, sensibilidad para expresarse, grandeza en la palabra. Esa es la principal razón por la que la canción criolla ha muerto: por la ausencia de inteligencia, por la vulgaridad y simplismo de su decir que no se condice con esta época. La cumbia peruana tiene que dar un paso más y es hacia su vinculación directa con la vivencia de la gente (algo de lo que sí tuvo Chacalón). Y en segundo lugar también tiene que recuperar la belleza de la melodía; no todo es "mover el cucú". La música es algo más que bailar frenéticamente; también es oír, gustar, paladear, soñar, navegar en el inconsciente. Dos elementos, letra y melodía, que avizoro muy pronto veremos presente en este género auténticamente peruano. 


lunes, 4 de junio de 2018

¿Criollismo o criollada? Sobre la actual situación de este género



La pasión futbolística ha desatado una ola de nacionalismo que hace mucho no vivíamos los peruanos. Eso no es invento nuestro: lo viven todos los países del mundo, y es algo fomentado por todos los Estados sin excepción. No digo que no sea natural: el amor a la tierra, a lo propio, lo es. Lo que es exaltado es el nacionalismo, una vinculación extrema hacia una idea de identidad llamada patria o nación.

Para el anarquismo esa idea de nación o de patria es perniciosa, y argumentan que el ser humano está preparado para vivir sin una macro organización puesto que le basta ponerse de acuerdo de manera inteligente para que todos sean libres de vivir como quieran sin que existan leyes que lo dispongan y normen. Los filósofos griegos estoicos se llamaban a sí mismos "kosmou polites" o ciudadanos del mundo porque decían que no tenían que sujetarse al hecho de haber nacido en determinado lugar y tiempo y que por ello se sentían más libres que los demás.

Más fuerte que nuestros deseos
Pero a pesar que esa idea siempre ha rondado la cabeza de mucha gente, y no sin razón, lo cierto es que nos guste o no nacemos humanos e hijos de una madre determinada a quien no se puede dejar de amar por lo que es y por lo que nos dio. Si somos lo que somos es porque ella (o él) así lo quisieron, y actuamos de acuerdo con eso sin poder evitarlo. Nacer no es un acto voluntario y nadie nace donde quiere ni como quiere. Por lo tanto el amor, el afecto hacia lo que nos dio la vida, es natural, tal como lo demuestran todos los animales.

Primero somos masa, después individuos
Pero tampoco somos solo hijos de nuestra madre natural sino también ella forma parte de un contexto llamado sociedad en la cual vive y a la cual nos inserta casi siempre con éxito. Mucho antes que tomemos conciencia de nuestra individualidad lo que somos es parte de un todo, de una masa no diferenciada y nuestro mayor esfuerzo lo dedicamos a "hacer como hacen los demás", a imitar, a aprender de otros cómo tenemos que vivir. Sin esa actitud natural no aprenderíamos ni a caminar ni a hablar ni nada; nuestra primera noción no es individual sino colectiva.

Solo después, en nuestro proceso filogenético, es que nos hacemos individuos, cuando tomamos conciencia que además de ser parte de un todo somos también seres autónomos, con capacidad de pensar y actuar al margen de lo que indiquen las mayorías. Muchos animales también tienen esa facultad, en especial los mamíferos, de modo que eso es exclusivo del ser humano. Pero esa individualidad no nos hace ajenos a nuestro medio puesto que es muy difícil, si no imposible, llegar a vivir completamente solos; un ser absolutamente solitario es un ente destinado a su desaparición, es el expatriado o expulsado condenado a la muerte en vida. Por lo que necesariamente nuestra realización como seres vivos tendrá que ser siempre en sociedad.

¿Y qué hay de la música criolla?
Pero ¿qué tiene que ver esto con el criollismo? En que la expresión de una sociedad se manifiesta muchas veces en sus manifestaciones culturales, una de las cuales es la música. En el caso concreto actual, la música criolla se ha convertido en un símbolo patrio dejando de ser lo que fue en sus comienzos: una expresión popular de fiesta, de amor y de pasatiempo. Esto por un lado puede significar que dicho género se ha realzado obteniendo una categoría superior a la que tenía, pero por otro lado ha sufrido también una transformación que, quiérase o no, la ha deformado.

Porque las expresiones musicales populares suelen caracterizarse por ser espontáneas y un reflejo del momento en que se vive; son un termómetro o una manifestación que demuestra el sentir de aquellos que no encuentran otra forma de dar a conocer lo que sienten y piensan. Y si estas empiezan a ser constreñidas por un Estado que requiere de mecanismos de unión o de uniformización el resultado es que adquieren un carácter o "cliché" que las aleja de lo que originalmente fueron. Ha pasado siempre en distintas ocasiones en la historia en que el Estado se apropió de una determinada música y la convirtió en un símbolo nacional.

Cuándo nació la criollada
Con la música criolla peruana ha ocurrido esto. Durante la época de Velasco se buscaron distintos elementos que contribuyeran con su ideario nacionalista y uno de ellos fue la música. Ello recayó en la creatividad de un compositor, Polo Campos, quien contribuyó con el pedido de crear canciones criollas de exaltación patriótica que fueran con la línea aquella. Polo Campos no era un cualquiera. A pesar de su origen ayacuchano alcanzó un éxito extraordinario surtiendo de melodías a la industria fonográfica peruana que estaba necesitada de temas que, por su llegada, fueran vendibles y así resultara un buen negocio invertir en ellas.

Esa resultó ser la era de oro de la música criolla pero también su fin. Se la transformó de ser una manifestación de una forma de vida (criolla) a ser únicamente una "canción", un valse, festejo o polca, desligándola de sus raíces y causales. Ya no era el criollo quien la creaba y entregaba a la sociedad sino el "especialista en crear música criolla para las ventas" el que instalaba el género en el imaginario colectivo nacional. ¿El resultado? Mientras que la industria del disco desapareció hasta el día de hoy la idea de música criolla vinculada a la fiesta, diversión, jarana o juerga quedó entre la gente, así como la idea de que "es patriótica".

Cómo se ve a la música criolla
Por supuesto que toda canción puede ser patriótica (como lo demuestran muchos valses hechos durante la Segunda Guerra con Chile así como la denominación de "marinera" creada por Gamarra) pero eso no la vuelve "patriotera", y hoy por hoy, si hay alguna música "patriotera" esa es la criolla, aquella que utilizando letras elementales y pegajosas demuestra una "peruanidad" que casi solo sirve para los eventos deportivos, nada más. Los "criollos" son ahora personajes pintorescos dedicados, como si fueran "personal trainers", a levantar el entusiasmo por los símbolos patrios apoyando, quieran o no, a todos los gobiernos de turno.

¿Qué se ganó y qué se perdió? 
Se ganó en popularidad masiva, porque tanto en las barras bravas como en las reuniones familiares se opta por esta expresión salpicada de licor, bulla, gritos y fanfarria entendiendo que el criollismo es para destapar nuestros instintos más primitivos envueltos en una bandera. Pero se perdió todo lo demás: el afecto, la pasión, la poesía, el retrato popular, la sensibilidad, el cariño, la sutiliza y sobre todo: la inteligencia. Una letra más o menos bien escrita resulta ser "demasiado complicada" para saltar y gritar en un partido de fútbol. Canciones como las de Chabuca Granda, la máxima expresión de cultura en dicho género, son detestadas por muchos músicos por ser "muy tristes y aburridas", solo para pituquitas delicadas.

En conclusión
Si hay alguna explicación a la decadencia de la música criolla peruana actual es por causa de su vulgarización patriotera y por la idea comúnmente aceptada que "es para la juerga" y no para el cerebro, para el alma ni para cualquier otra cosa. La juventud prefiere el género rap o hip hop (que nada tienen que ver con nuestra realidad) para expresarse, aunque esto dista mucho de llamarse música y aún está a años luz de ser poesía. No opta por lo criollo porque no lo ve "serio", y muchos artistas no se dan cuenta de ello y prefieren dejarlo así. Los pocos cultores "privados" de los llamados centros music
ales se dedican más a una labor de investigación histórica (canciones "del pasado") como si el solo rescatar lo antiguo fuera suficiente. Conocer el pasado es fundamental siempre y cuando se mire hacia el futuro. Quedarse en él es condenarlo a la muerte.

viernes, 30 de marzo de 2018

El cristianismo, ese imposible



El cristianismo en realidad nunca fue una religión; era un esfuerzo espiritual que intentaba ir más allá de lo que las leyes y normas convencionales de toda sociedad exigen. Fue convertido en religión como una manera de aplacarlo, de quitarle su fuego revolucionario y subversivo. El Maestro mostraba con el ejemplo qué cosa era el cristianismo, cuál era su mensaje: pasar por el calvario, por el vía crucis y morir en nombre de la verdad y el amor. Demasiado reto para que sea fácil aceptarlo.

No basta con ser buenos
Si el objetivo del Cristo hubiera sido decirnos que “teníamos que ser buenos” no necesitaba hacer lo que hizo: todas las religiones, las autoridades, las sabidurías y disposiciones legales y populares dicen lo mismo: tenemos que respetar al vecino, ayudar al prójimo, cumplir con nuestros deberes y ser personas probas y de bien para nuestra sociedad. Tanto el judaísmo como las leyes romanas lo especificaban claramente y era algo que cualquiera, pobre o rico, sabio o necio, podía cumplir sin ser crucificado.

Una propuesta atrevida
Pero el cristianismo en realidad está más allá de ser solo buenos ciudadanos, buenas personas o de hacer el bien; todos lo hacen, hasta los que se dedican al delito (como lo demuestran las mafias y hasta los más connotados narcotraficantes). El cristianismo trae una propuesta atrevida, conspiradora, que rasga por completo el orden de toda sociedad. Nos propone que no es suficiente con ser solo buenos, con cumplir bien nuestros deberes, con hacer caridad con los pobres o acudir a los templos a rezar y hacer los sacrificios. Para eso no se requiere saber qué es el cristianismo. Éste trasciende lo que pensamos que es lo correcto.

Su objetivo
El Cristo dijo que el objetivo era otro al que cualquier sociedad nos obliga; se trataba de eliminar de nuestra alma, de nuestro espíritu y de nuestro ser, el egoísmo, la soberbia, la ambición y volvernos simples y humildes como el que menos. Despreciar las cosas que nos rodean como valor y verlas solo como parcialmente útiles y nada más. Apartarnos lo más posible de la riqueza y de los placeres de la vida mundana para vivir con la mayor sencillez posible. Y todo ello hacerlo en nombre de Dios, que es bueno incluso con los malos.

El prójimo antes que nada
Pero no solo eso: además decía que a Dios no se le adoraba en el templo puesto que él no lo necesita como tampoco necesita los rezos ni sacrificios: Él lo tiene todo. Lo único que Dios le pide al hombre es que trate a su prójimo como si Él lo fuera, que en vez de dar limosna al templo y al sacerdote se le dé a quien más le urge; que en vez de apoyar y beneficiar a los más poderosos se haga eso mismo pero con los más débiles y necesitados. Todo esto ninguna sociedad lo pide; al contrario, el ser “buenas personas” no implica que abandonemos nuestros beneficios, privilegios, derechos y glorias.

Casos aislados
Hubo algunos que, arrebatados por el entusiasmo, se dejaron llevar íntegramente por dicho mensaje (como San Francisco de Asís, hijo de un rico comerciante) y se lanzaron a la aventura de ser cristianos auténticos, al margen de lo que la religión oficial dice que es. A quienes como San Francisco tuvieron la suerte de sobrevivir a ello (debido más a su origen aristocrático) los convirtieron en “santos” como una manera de excluirlos y alejarlos lo más posible de la gente común para nadie siguiera su ejemplo. Fueron calificados de “iluminados”, de seres excepcionales que existieron “porque Dios lo quiso”; pero el resto debe dedicarse a su vida rutinaria. Ser santo, ser cristiano, es solo una excepción, no la regla.

El cristianismo hoy
Hoy en día el mensaje cristiano, después de tanta manipulación, tergiversación y utilización, está desdibujado, deformado y trastocado, adaptado a una vida moderna que es, por el contrario, todo lo opuesto a lo que significaría ser cristiano. Los “mercaderes del Templo” que fueron azotados y echados por el Maestro con ira, son, por el contrario, quienes se han impuesto en el mundo creando la llamada “Sociedad de mercado”, por encima de la sangre real y la disposición militar de los emperadores. “Éste mundo”, el mundo moderno, no es el del cristianismo ni mucho menos: es el del dinero, el del hombre, el del demonio aquel que le propuso al Mesías tener poder a cambio de que lo adorase. Actualmente ser cristiano es solo un título desgastado, que ya no sirve para nada útil.

¿Es aún posible ser cristiano?
Pero ¿puede el mensaje todavía tener sentido? Si lo vemos estrictamente sí, puesto que las condiciones que se describen en el Evangelio son casi las mismas en lo esencial. Salvo en la tecnología, que es como un cuchillo que puede ser bueno o malo según se lo use, el resto es exactamente igual: la envidia, el odio, la soberbia, la ambición, el desprecio, la vanagloria, la hipocresía, la mentira, el crimen, el abuso y todo lo demás siguen siendo hoy tal como eran durante aquellos tiempos evangélicos. La llamada “evolución” es solo una quimera inventada por los poderosos para hacer creer que “la humanidad ha cambiado” cuando lo único que ha cambiado realmente son los conocimientos científicos y técnicos que en nada afectan ni la mente ni el corazón del hombre.

El mismo reto
De modo que ser cristiano, tal como se planteó en su origen, sigue siendo tan válido y a la vez tan “imposible” como lo fuera desde un comienzo. Imposible puesto que el tratar de serlo implica una serie de renuncias y de denuncias que así no más nadie está dispuesto a realizar. Es difícil que alguien quiera abandonar lo que tanto le ha costado: la seguridad, la tranquilidad, el prestigio y honor de ser “un buen ciudadano”, solo para seguir unas normas morales extremas que, a fin de cuentas, no son necesarias para vivir. Y si por alguna razón lo intentáramos, inmediatamente nos daríamos cuenta de el por qué el Redentor fue tratado como lo hicieron y terminó como lo hizo. No tiene mucho sentido que alguien se haga cristiano y no sufra al menos una parte de lo que el modelo, el guía, sufrió. Ni antes ni ahora el mundo está dispuesto a admitir esas “creencias” o “recomendaciones” que hoy podemos leer en el Evangelio.

Quién sabe
Pero quién sabe; viendo las posibilidades que este mundo humano le ofrece a la gente (mundo planteado como una lucha por la sobrevivencia donde no existe espacio para la piedad hacia los débiles) no es improbable que quizá alguno lo intente de nuevo. ¿Por qué razón? Tal vez porque, a pesar de lo que se asegura con firmeza, la existencia de un Dios no sea algo tan descabellado como ahora parece. Que pueda ser que el destino de la humanidad no se reduzca a cómo se alimenta, se reproduce y muere como hoy en día nos afirman que es. Que es probable que haya un plan divino tan misterioso que de algún modo nos esté esperando para que sea la única vía que tengamos para liberarnos de la vida común, corriente y rutinaria que hasta ahora vivimos como si fuera la única posible. Quién sabe si esta verdad no haga libres.

domingo, 25 de marzo de 2018

Mitos que se caen junto con PPK

La caída del gobierno de Pedro Pablo Kuczynski nos deja un sabor amargo a todos puesto que con él se caen una serie de ideas que hasta hace poco creíamos que eran de algún modo “verdades” indudables. Resumo diez de ellas pero pueden ser más o bien pueden no ser las correctas, pero son aquellas que, a mi parecer, se han venido repitiendo insistentemente en los medios de comunicación durante los últimos años.

1. El país es una empresa
No lo es y, por lo tanto, no puede ser gerenciado por un empresario, un economista o un contador. La misión u objetivo de un país no es “producir ganancias” o hacer buenos negocios; la razón de ser es el bienestar y beneficio de sus pobladores y para ello no es requisito buscar la mayor rentabilidad en las finanzas, como lo demuestran varios países que logran ingentes ingresos a la par que tienen a sus pueblos en la más absoluta miseria.

2. Los tecnócratas son los mejores para gobernar
Los especialistas o tecnócratas son expertos en su oficio específico pero no tienen las condiciones ni la preparación para el mando o conducción política de una nación. No es lo mismo ser el técnico que el piloto, el mecánico que el capitán.

3. La economía lo es todo, estúpido
El dinero por sí solo no hace nada: necesita a una persona que lo sepa usar. Ganar mucho dinero no hace a nadie más inteligente ni capaz. Los mayores logros se pueden realizar con mínimos recursos si se utiliza bien la inteligencia y el esfuerzo humano, como así lo demuestra la historia de la humanidad. Ser rico tampoco lleva a nadie a la felicidad, como lo podemos observar por la enorme cantidad de ladrones, narcotraficantes, herederos y ganadores de loterías que están lejos de ser considerados como felices. La felicidad no es tener sino estar satisfecho con lo que se tiene.

4. Las inversiones son lo más importante
Se puede invertir en un negocio que vaya en perjuicio del ser humano y de la naturaleza, se puede invertir de mala forma, en contra de las leyes y mediante corrupción (como nos lo demuestra el caso Lava Jato), se puede invertir en empresas que buscan principalmente explotar y aprovecharse de la pobreza de la gente (como sucede en todos los países subdesarrollados). Invertir por invertir no resuelve nada y más bien puede empeorar las cosas si es que de por medio no hay una idea clara de qué se quiere lograr con dichas inversiones.

5. El Congreso es inútil
La diferencia entre la monarquía, la dictadura y la democracia es que ésta última requiere para serlo de un Congreso donde se albergue a la oposición para que exista un equilibrio de poderes y se expresen e investiguen los que encuentran las fallas de cada gobierno. Además el Congreso es el que elabora las leyes en función a los intereses de la población y no de los grupos de poder. Eliminar al Congreso, por la razón que sea, es abandonar el régimen democrático.

6. La corrupción la cometen los funcionarios públicos
La corrupción, como el matrimonio, es un acto de dos: del público y del privado, donde el privado busca al público para obtener de ello una ganancia ilegal. El caso Lava Jato muestra que el origen de la corrupción está en la ambición de los privados por obtener ventajas a costa de los públicos a quienes se les ofrece dinero por ejecutar malas maniobras. Por ello la corrupción debe ser combatida con la misma severidad tanto en la parte privada como la pública.

7. La derecha o la izquierda son de por sí malas
Tanto la derecha como la izquierda en todas partes del mundo tienen que coexistir, cada una representando a un sector de la población. Si prevalece solo una y se margina a la otra se genera un desequilibrio que suele terminar en caos o guerras civiles. Un gobierno estable debe procurar siempre aceptar que ambas posturas coexistan y para ello se debe buscar el término medio que permita alcanzar el equilibrio como punto de acuerdo entre las dos partes.

8. El país debe estar alineado con el poder mundial de turno
Las grandes potencias tienen sus propios intereses que no contemplan los de los otros pueblos, y todo gobierno debe tener siempre presente ello. El escuchar y obedecer al poderoso no asegura que el gobierno interno sea estable y que su población esté de acuerdo con que se oriente todo solo para beneficiar a los negocios y empresas extranjeras. Ni a Toledo ni a PPK les sirvió de nada poner sus gobiernos al servicio de Washington; sin un mínimo de autonomía para pensar en el propio país se cae en el extremo de la desnacionalización que lleva a la larga a un descontento profundo y a una inevitable crisis.

9. La política es enemiga de un buen gobierno
Todo el que participa en la administración pública hace política y haga lo que haga afectará al país. Nadie es absolutamente neutral pues toda persona tiene al menos una idea vaga de lo que es la política. Aducir que se es técnico o que solo se obedece órdenes es una manera de justificarse pues nada obliga a que una persona no pueda renunciar a su puesto si nota que algo no se está haciendo bien. Todos somos políticos a pesar nuestro y no hay forma de eludirlo.

10. Los novatos son preferibles a los viejos
Las recientes elecciones han demostrado que los “nuevos”, los que nunca han hecho política partidaria, los “outsiders”, pueden ser tanto o más capaces de ser corruptos o hacer peor las cosas. El no haber participado nunca en nada no asegura la probidad y eficiencia de nadie. El provenir de la empresa privada o de una gerencia particular no significa que se sabrán hacer correctamente las cosas y con la necesaria honradez requerida.