jueves, 15 de marzo de 2018

Un comentario sobre si hubo o no hubo algo antes del Big Bang

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En primer lugar no hay que olvidar algo que es muy importante y que pocas veces se toma en cuenta: qué es la ciencia. En la mayor parte de los casos la pensamos como una "respuesta", una "explicación" sobre aquello que percibimos, algo así como un profesor que, ante la inquietud de los alumnos, toma la palabra y tranquiliza a todos con una exposición que parece sumamente "lógica". Culminada ésta los niños respiran tranquilos y vuelven a sus rutinas con la certeza de que "todo está en su lugar".

Pero lamento decir que esa imagen idílica, tan seria y ordenadora, no se corresponde con la realidad de lo que es la ciencia. Claro, para quienes no tienen nada que ver con ella o están lejos de interesarse en lo que los divulgadores y medios de comunicación construyen es lo mejor que puede haber. Pero cuando exploramos más a profundidad de qué se trata resulta que el susodicho muñeco se desarma.

La ciencia, más que una respuesta, es una pregunta, una inquietud, una proceso de averiguación sobre algo que nos llama la atención e intentamos entender mediante una serie de símbolos o nombres con los cuales ayudamos a nuestros cerebros a captar las cosas. Sin embargo la naturaleza no tiene esas "leyes" que nosotros le endilgamos ni se "ordena" en base a un sistema que denominamos "matemática", todo lo cual tampoco existe más que en nuestra mente y que tuvo un origen eminentemente religioso que preferimos ni mencionar.

Por otra parte, a esta relatividad de lo que es nuestra mente intentando captar la realidad, se suma el hecho la ciencia es solo una "momentaneidad", un instante dentro de un proceso inacabable de conocimiento. Nada en ella está concluido; todo es perfectible, modificable, sustituible, transformable. Hacer afirmaciones categóricas en la ciencia solo es útil dentro de un contexto específico como puede ser el lanzamiento de un cohete. Estas "leyes" que conocemos son las que nos permiten lanzar esos objetos al espacio con mucho esfuerzo y limitaciones, pero estas mismas leyes no nos permiten imitar la facilidad con que se desplaza un OVNI el cual, obviamente, se conduce a través de otras "leyes" que aún no imaginamos que existan.

Supongo que en este punto muchos esbozarán una leve sonrisa socarrona al ver que alguien que se presume de "inteligente" introduzca en una reflexión seria la palabra "OVNI" pues se parte del presupuesto que la realidad es únicamente aquello que ésta ciencia determina, tan igual que el creyente en la Biblia sonríe cuando alguien menciona una verdad que no está señalada en dicho libro. Pero nada hay más serio que observar cómo una serie de fenómenos suceden a nuestro alrededor, constatados por todos los medios y fuentes, a los cuales se les pone de lado como "seudociencia" simplemente porque ponen en entredicho las "verdades" contemporáneas que con tanto celo sostienen un sinnúmero de catedráticos y premios Nobel y con las cuales publican y viven.

Eso ya lo hemos visto en la historia cuando Galileo pedía a sus opositores que miraran por su telescopio para que constataran lo que decía y ellos se negaban "por principio", pues así vieran lo que vieran el cuestionado científico "estaba equivocado". Claro, en la ciencia, actividad humana, está también todo lo bueno y lo malo de nuestra humanidad puesto que es una obra de humanos, no de dioses. Lo que quiero decir es que a veces le tenemos tanto apego a nuestra torre de Babel construida con tanto esmero y sacrificio que el que aparezcan pequeños indicios que la desacrediten nos enerva y aterroriza puesto que le tenemos pavor al confirmar que finalmente estábamos totalmente equivocados.

De modo que la ciencia ni es ni la propia naturaleza ni lo que el ser humano imagina que es sino solo una manera momentánea de suponer que "tal vez las cosas sean así, pero parece que es todo lo contrario". Cualquiera que conoce la evolución de la ciencia actual lo puede constatarlo con solo leer un simple libro de historia de la ciencia donde se comprueba que, año a año, lo que se creía ser una "verdad", ahora resulta ser solo un "error", perdonable por las limitaciones de su época, pero error al fin. ¿Qué nos hace pensar que todo lo que creemos ser "sumamente certero" el día de mañana lo abandonemos entre risas? Y más aún: ¿cuántas cosas que antes se daban por "tonterías" hoy se resucitan porque explican mejor la realidad desde el punto de vista actual?

Este vaivén de creencias, de afirmaciones y certezas que van y vienen no las puede comprender el lego para quien la ciencia "tiene que se el sustituto de la religión, tiene que ser la verdad". Al menos, eso es lo que nos hacen creer en el colegio y en la universidad: que lo que decía la religión era "la ignorancia" y que lo que dice la ciencia es "la verdad". Y así lo piensan y creen la gran e inmensa mayoría de estudiantes incluyendo muchos científicos de renombre. Simplemente cambiaron las verdades de la religión por las verdades de la ciencia. Esto por supuesto es muy cómodo porque evita entrar en dudas existenciales que nos causas demasiada incomodidad ante la vida. Siempre es preferible pensar que "todo está explicado" a que "todo es parcial y momentáneo". Quienes recuerdan la primera versión de El planeta de los simios puede entender bien la diferencia entre "el conocimiento correcto" y "el conocimiento real", pues ambas cosas nunca son compatibles por la presencia del poder.

Finalmente, sobre la especulación de qué hubo antes del Big Bang, nuevamente vemos que se prefiere partir de una "teoría" ampliamente aceptada por la "comunidad científica" (recordando a los famosos consensos de sabios que decidían en su conjunto lo verdadero de lo falso, como en el caso Galileo) pero que no es la única como bien lo difundió en un texto Enrique Pfeifer (Cosmología: ¿ciencia o ideología?)1. Pero eso no es todo puesto que aún es posible especular sobre un centenar de teorías más, todas las cuales, incluyendo las del "consenso", son igualmente imposibles de demostrar con la tecnología actual. Solo se puede hablar de ellas en el idioma puramente especulativo de la física teórica, donde todo es posible y nada es verdad. 

De modo que en mi opinión se parte de una premisa falsa o no demostrada (de que hubo un Big Bang) para sobre ello especular qué otras posibles connotaciones se pueden deducir de ello. Es como tomar un camino equivocado y, mientras se lo recorre, se habla y discute acerca de los muchos destinos a los cuales se puede llegar, cuando en verdad el camino termina en un precipicio. En ese caso es mucho más científico admitir que en este terreno, el del Universo, el método científico moderno no es suficiente (como quien tiene una regla que se queda corta para tomar ciertas medidas) y que por lo tanto es necesario dejarlo de lado para construir otro método de conocimiento que nos permita abordar magnitudes mayores a las terrestres. 

Solo con esa actitud valiente y honesta, que no le teme a desandar lo andado para ir por la senda correcta, que no se amilana si tiene que recurrir a sistemas antes calificados de "brujería", avanza la ciencia. Pero la resistencia a echar por la borda esta linda torre de Babel llamada "el método científico" es enorme en la medida que con él se han desarrollado muchas cosas e inventos muy útiles para la era moderna y la sociedad de mercado pero inútiles para afrontar una nueva forma de sociedad que no tenga esos parámetros comerciales. Solo así pienso que el ser humano podrá esperar llegar a las estrellas durante su corta existencia. 

1 Adjunto el artículo de Pfeifer que cuestiona la verdad universal del Big Bang.

Verdad, ciencia y paradigmas

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Al respecto del control sobre las investigaciones de fenómenos desconocidos


Si bien es conocida y aceptada en parte la idea de que los llamados "paradigmas" se imponen en cada época y sociedad eso no quiere decir que la ciencia se abra paso por sí sola; lo que sucede es que lo que cambia es el poder (como del eclesiástico al burgués en el caso de Europa) y es ese nuevo poder el que establece aquello que es "lo verdadero" de la ciencia.

"La ciencia" en realidad es solo un constructo mental, una palabra que pronunciamos o escribimos; pero lo real y concreto, su aplicación, está a cargo de quienes deciden qué de lo que se sabe "es oficial" y qué no. No basta con que un científico aislado en un laboratorio descubra algo; ese experimento, ese estudio, por más que esté bien hecho, puede ser visto como una amenaza, un peligro para determinadas entidades comerciales (laboratorios) o estatales (el ejército) y por lo tanto se lo "silencia", se "confisca" y se margina al susodicho científico. El caso Galileo, que ilustra esto, sucedió en la era pre moderna, pero el caso Tesla ocurrió ya en la era moderna.

Los científicos entonces son solo los obreros que trabajan sobre la materia; sus resultados necesariamente tienen que pasar todos por el tamiz del poder. Pero el poder no solo es el Estado: es principalmente el establishment, que es más que un gobierno (que es algo pasajero) o un Estado (que implica solo un ámbito local). Como sabemos, las revistas internacionales de ciencia, los grandes laboratorios, las instituciones de investigación, universidades u ONG privadas tienen dueños que no conocen fronteras, y sus representantes son quienes "aprueban o desaprueban" las investigaciones dependiendo del grado de implicancia que ellas tengan para el normal funcionamiento de la sociedad de mercado. Más importante que los descubrimientos en sí es la evaluación de si eso afecta o no los intereses y el control de dicha sociedad. Exactamente igual que lo que ocurrió con Galileo pero con un sentido más "comercial", menos religioso.

De modo que ideas como que "la ciencia se abre paso" son solo puras fantasías, simples creencias que albergan muchos de los que todavía, ilusamente, desligan la ciencia del poder cuando en realidad son un binomio indisoluble. Lo que le faltó en sus análisis al filósofo Thomas Kuhn, creador de la noción de “paradigma” en su obra La estructura de las revoluciones científicas, fue el factor político en la ciencia debido a que muchos de los "teóricos" como él cometen el error de creer que el estudio de la ciencia es algo puramente ajeno a los intereses humanos, como si trataran con un problema matemático o con jugadas de ajedrez.  

Desde siempre se ha dicho que "conocimiento es poder" y la ciencia hoy más que nunca significa únicamente poder (revisemos el caso de la creación de la bomba atómica en Álamo Gordo y sus ilustres personajes como Fermi, Oppenheimer o Einstein manipulados por Truman). De modo que si algún día cambian los "paradigmas" no será para que la ciencia sea como quisiéramos que fuera, clara e imparcial, sino para que sea lo que siempre será: el reflejo de la sociedad que existe en ese momento.

En conclusión, los cambios de "paradigmas" no se dan realmente en la ciencia sino en el poder, el cual necesita incorporar nuevas formas de entender la realidad pero orientadas de acuerdo con sus intereses.


martes, 13 de marzo de 2018

La canción de autor, o trova, en el Perú


El siguiente es un comentario surgido a raíz del artículo “Canción de autor en España: memorias off the record” publicado en Internet  por autor no especificado con la intención de dar un punto de vista particular sobre dicho fenómeno en el ámbito peruano.

La expresión musical llamada Trova se remonta mucho más atrás en la historia del hombre, y se sobreentiende que no ha habido pueblo que no haya contado con un poeta o un trovador que cante sus vicisitudes y conserve su memoria.

En el caso particular de Occidente, la historia de los trovadores ha sido variada y compleja, habiendo pasado por diferentes etapas que van desde las más sencillas y opacas (poetas cantantes que iban de pueblo en pueblo viviendo con lo que podían) hasta las más notables (los juglares en la Edad Media europea que eran recibidos gratamente en las cortes como vehículos de información y distracción). Más contemporáneamente esa función la desempeñaron jóvenes cantantes de la pos guerra cuyo éxito despertó la ambición de las casas disqueras.

La influencia y presencia de los trovadores está necesariamente vinculada al curso de los acontecimientos históricos que determinan el grado de importancia e influencia en cada una de sus sociedades. En el caso de Norteamérica, las guerras mundiales y la proliferación de lo medios de comunicación produjeron una etapa de cambios en la década de los sesenta. Una manera de canalizar esa situación fue el surgimiento de los poetas-cantores quienes emplearon el rock y el folk para comunicarse. Este fenómeno se prolongó hasta comienzos de los años setenta para, finalmente, ser absorbido por la maquinaria económica que, eliminando su contenido poético-político, hasta la actualidad viene empleando solo su forma y su estructura musical (las consabidas fórmulas de grupos rock con indumentaria y gestos desaforados, elementos que se dirigen de manera exclusiva a los jóvenes, en vista que son ellos los grandes consumidores y sostenedores de la industria de la música).

Como consecuencia de ello se puede decir que, actualmente, los poetas-músicos auténticos de las grandes ciudades han vuelto a sumergirse en las oscuridades de la sociedad comunicando, a solo unos pocos, cuáles son los verdaderos sentimientos, deseos y frustraciones del ser humano contemporáneo (la llamada cultura subterránea). La sociedad de mercado no los necesita y por eso los ignora, creando a su vez ciertos sustitutos que consuelan a quienes buscan mensajes y sensaciones más fuertes que las románticas melodías convencionales (en el ámbito de habla hispana se pueden identificar personajes como Sabina, Andrés Calamaro, Charly García, Ismael Serrano, Fito Páez, Alberto Plaza y, muy particularmente, Ricardo Arjona, por poner solo algunos ejemplos). Estos apenas rozan la verdadera realidad del hombre contemporáneo; no llegan a cuestionarlo.

Todos estos “trovadores” están incorporados al sistema, respetan puntillosamente sus reglas y se benefician de ello, mientras que la gente ¾su público consumidor¾ piensa que a través de ellos y de sus mensajes están siendo reflejadas sus propias vicisitudes (pero, en verdad, solo muestran una parte de ellas, las románticas y las de rebeldía adolescente, ignorando las más radicales, aquellas que determinan los verdaderos acontecimientos de la vida humana). La razón es que, si mostraran eso, afectarían directamente a los intereses de sus casas disqueras pues estarían cuestionando la cosificación del ser humano y la sociedad de consumo.

Ahora bien, en el caso particular del Perú, es indudable que, al igual que en todas partes, ha tenido trovadores de toda clase según su devenir histórico. En la época prehispánica cuenta Garcilaso que, en el imperio incaico, esta función la ejercían ciertos poetas ambulantes denominados en quechua como "arawix". Es obvio que deben haber habido infinidad de formas y variantes de cantantes e intérpretes de la historia y acontecimientos andinos. Ya en la época hispánica surgen varios movimientos de expresión popular como el llamado Taki Onqoy; éste era una danza acompañada de letras de carácter reivindicativo y venía a ser subversiva para la colonia (puesto que quienes participaban en ella eran trovadores-bailarines que iban de pueblo en pueblo recordando lo grande que había sido el imperio incaico y de cómo tenía que hacerse para regresar a él, expulsando a los españoles; se trataba, entonces, de una “música protesta”, razón por lo cual fue combatida y suprimida).

También existieron otros tipos de músicos trashumantes quienes, cargando sus arpas, violines, vihuelas y guitarras, compusieron una serie de melodías, historias y poemas que, hasta la fecha, se recuerdan sin que se sepa el nombre de sus autores. Hoy se puede ver a esos trovadores pero principalmente en las zonas más humildes y apartadas de las grandes urbes: en las caletas de pescadores, en los pueblitos del interior y en los villorrios. Igualmente es posible encontrarlos en alguna feria popular, en eventos familiares o en los bares y cantinas amenizando alguna reunión. Pero, como es de esperarse, sus apariencias no encajan con lo que industria de la música exige, motivo por el cual no se les reconoce oficialmente como “artistas” sino solo como “músicos populares”.

A pesar de ello, irónicamente sus creaciones constantemente están alimentando al "star system", el cual se encuentra conformado por los intérpretes que sí se incorporan a las estructuras reguladas del sistema. Por eso es que se dice que la verdadera inspiración siempre “viene del pueblo y va hacia él” (César Vallejo, poeta peruano). Pero eso sí: la industria del disco no acepta canciones con letras comprometidas que tengan algún tinte político o reflexivo. Rara vez logra darse algo así y eso solo cuando un determinado fenómeno es ya imposible de ocultar (como el caso de la canción “Flor de retama” del trovador Ricardo Dolorier, que fue un popular huayno-himno en la época de la subversión del grupo maoísta Sendero Luminoso). Quiere decir que los trovadores-músicos-poetas del pueblo siempre existen, pero viviendo al margen de los medios de comunicación, transmitiendo sus mensajes para unos cuantos privilegiados que los saben valorar y escuchar.

Finalmente, con respecto a influencia que tuvo la trova en su forma cubana en ciudades como Lima, el llamado movimiento Nueva Trova de Cuba (nacido en calor de la Revolución cubana y apoyado totalmente por el Gobierno, única explicación de su fuerza e impacto) influyó en los años sesenta exclusivamente en un sector de la clase media y media alta de Lima (que en aquel entonces era izquierdista-intelectual), por eso es que muchos de esos jóvenes imitaron dicho modelo intentando desarrollar movimientos musicales parecidos (hacían música popular con textos políticos, pero normalmente utilizando ritmos cubanos y argentinos). Fue en esa época que surgieron intentos notables como el del músico académico Celso Garrido Lecca, quien, apoyado por el espíritu nacionalista del gobierno de Juan Velasco Alvarado, formó la Escuela de Arte Popular de la cual surgieron artistas y grupos interesantes como Tiempo Nuevo (el cual estaba integrado en su mayoría por estudiantes de la Universidad Católica).

Por otro lado, se hicieron también esfuerzos personales pero con modelos más liberados del discurso político, como lo hecho por Chabuca Granda, cuya influencia sirvió para formar a los más identificables y renombrados cantautores peruanos hechos bajo dichos parámetros (que exigía el uso de ritmos propios del país): Andrés Soto de la Colina y Daniel “Kiri” Escobar. Ambos trovadores tienen en común el empleo de ritmos peruanos para expresar, no solo sus sentimientos, sino también situaciones sociales agudas de su propia sociedad (la marginalidad, la pobreza, el racismo, la injusticia, etc.).

Los años setenta fueron para ellos de apogeo, pues eran vistos como los “Silvios y Pablos” peruanos, siendo de este modo aceptados por la clase alta, ansiosa de ponerse a la moda y, en especial, cuidadosa de respetar la opinión de la aristocrática Chabuca (Isabel Granda Larco) quien los apadrinaba. Luego de esta primera generación, a fines de esta década, aparecieron otros dentro de la misma línea pero cuyos textos empiezan a despegarse del discurso marxista panfletario de los setenta y se acercan al intimismo y posmodernismo de los ochenta (entre ellos se puede mencionar a Juan Luis Dammert).

Con el pasar de la moda izquierdista empieza la era del todo vale, pues solo quedó el Capitalismo y la sociedad de mercado como único modelo político. Esto hace que la generación de trovadores urbanos limeños siguiente (Pepe Villalobos, Lino Bolaños, Piero Bustos, y otros) se dispersen, a mediados de los ochenta, por caminos diversos u opuestos. Los suceden trovadores más influenciados por el rock (como Daniel F o Rafo Ráez), que es la expresión musical más aceptada por la mayoría de jóvenes. Sus obras reflejan más bien la idea de la globalización (el mundo es uno solo y todos pasamos por lo mismo y a todos nos duele lo mismo) pero con un marcado acento urbano y personal (mi realidad es la misma de la de todos) lo cual logra captar a un importante sector del mercado contracultural.

En la búsqueda del mito de la universalidad, de lo globalizado, estos músicos se encuentran más desligados del contexto del país, de la realidad integral y de los problemas coyunturales particulares del Perú. Además evitan tocar las bases de la sociedad de mercado (solo la insultan), ignorando la existencia del mundo campesino no urbano y hablando solo del estilo de vida hedonista y relajado de los jóvenes de los noventa, para quienes su mayor preocupación es la bebida alcohólica y las diversiones. Por esas épocas se dio el caso que jóvenes que no vivieron las convulsiones políticas de los 60 redescubren la música de Silvio y éste se vuelve una moda. Las chicas más "pitucas" (adineradas) y cabezas huecas repetían sus canciones sin saber qué decían y de eso se aprovecharon muchos para montar espectáculos dirigidos a dicho segmento. Fue el tiempo del auge de Barranco (distrito bohemio de Lima) y de sus peñas,  donde lo más saltante era la frivolidad y el relajo, motivado también por el profundo miedo a la guerra subversiva.

Sin embargo, con la caída del líder de Sendero Abimael Guzmán y la sensación de estabilidad y libertad que ello produjo, la música de contenido en ese medio se hizo prácticamente innecesaria y llegó la era del canto a la sociedad de consumo y a sus valores. Desde ahí todo ha tenido que pasar por la medida de lo económico para que algo sea válido (“salvo el mercado el resto es ilusión”). Actualmente los trovadores urbanos se encuentran navegando en el dilema de estar entre la necesidad de participar activamente del proceso económico (hacer espectáculos, vender sus discos, atraer público y medios de comunicación) y la obligatoriedad de reflejar los verdaderos sentimientos y necesidades de su pueblo.

Sin este último factor dejarían de ser trovadores para pasar a convertirse en unos productos más del sistema, razón por lo cual hoy se vive una etapa de dudas, de polémica y cuestionamientos sobre cuál debe ser el verdadero rumbo a tomar con respecto a la trova. El modelo cubano ya se agotó y la sociedad exige una forma de expresión auténtica. Hasta que esto no se halle continuará la incertidumbre respecto a qué es en este momento la verdadera trova. A pesar de todo, como se dijo líneas atrás, los trovadores marginales siempre sobreviven a estos embates y continúan su labor, principalmente en los lugares más apartados del país.

lunes, 12 de marzo de 2018

Comentario al libro El Estadio de José del Valle González

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19 de enero del 2018

Toda obra de arte consta de dos partes: la forma y el fondo. La forma es el elemento con el cual se expresa una idea, que viene a ser el fondo. En la pintura la forma es el cuadro o la superficie más los colores y cómo todo esto se dispone. En la música son los sonidos y de qué manera se organizan. En el caso de la literatura son las palabras y el modo de exponerlas.

En este libro titulado El Estadio de José del Valle González encontramos que su forma es correcta; está bien redactado, es sencillo en sus expresiones y se encuentra al alcance de cualquier público mediana o escasamente instruido, lo cual es de por sí una virtud en estos tiempos en que la gente se inclina cada vez más por las lecturas rápidas y sintéticas que nos ofrecen las diversas pantallas que por todos lados nos acosan. Tiene un formato que es el de cuento-novela, pues es más larga que un cuento y más corta que una novela convencional, según mi particular apreciación.

Pero todo esto tendrá o no importancia siempre y cuando responda al objetivo central que es la razón de ser de la obra. Y aquí es a donde entramos en la parte del fondo, a la esencia que motiva el comentario sobre este trabajo. Antes de continuar, y a modo de plantear una intriga, citaremos una de las frases que quizá sea el leit motiv del libro en cuestión. Proviene de un pasaje de la Biblia, del Eclesiástico, el cual dice: “Todo lo que de la nada viene, a la nada vuelve; así el impío, del vacío vuelve al vacío. La dicha dura pocos días, pero el buen nombre dura para siempre”.

Diera la impresión de que el autor encontrara en lo profundo de este pensamiento una motivación para exponernos preocupaciones que van desde las dudas epistemológicas —la epistemología es una especialidad que estudia a la ciencia— sobre la capacidad de ésta para explicarlo todo, hasta el asombro ante nuestra peculiaridad humana de vivir siempre insatisfechos. Se trata entonces de un relato más cercano a la reflexión y a la moraleja, cosa con la que todos los cuentos siempre finalizan.

A propósito de esto, es bueno mencionar que la literatura es un arte que camina sobre  sus propios pies y no tiene por qué atenerse a la lógica de Hollywood o de Disney, empresas que suelen utilizarla impunemente para sus películas pero deformándola para adecuarla a sus fines que son reforzar lo “políticamente correcto”. Digo esto porque la narrativa y la cuentística real no siempre funcionan con los simplistas esquemas de “bueno-malo” a los que nos tiene acostumbrados la ideosincracia norteamericana, apegada a una moral puritana de clase media que espera recibir solo aquello que ésta entiende y pueda aplaudir. En la literatura, por lo menos hasta ahora, esa idea de ser una simple máquina de repetición de los valores y patrones culturales típicos de la mass media no es la que más se utiliza.

Este es el caso de El estadio, cuyo propósito no es el de arrancar de sus lectores un “qué lindo” ni una aprobación emocional al estilo de los libros de autoayuda, sino más bien el conducirnos hacia una situación en la que terminamos con más dudas y preguntas que cuando empezamos. Y es acerca de esas dudas y preguntas sobre las cuales quiero hacer hincapié más que en su exégesis literaria, en particular porque mi personal interés es la filosofía y ese es el campo en el que mejor me desenvuelvo.

Evitaré entonces contar la trama y más aún el desenlace puesto que ello es lo que precisamente hay que invitar a hacer, centrándome en aspectos puntuales que siempre son buenos resaltar ya que muchas veces los pasamos por alto. Previamente es necesario aclarar que el autor, Valle González, es físico de profesión así como especialista en metodología científica. Este dato es fundamental ya que ello explica la preocupación central de la trama que, a mi entender, trata acerca de la verdad, la realidad y cómo el ser humano las asume. Y ya que hablamos de la verdad, es imposible mencionarla sin nombrar también a su hermana gemela: la creencia. Una verdad en la que nadie cree no es una verdad, aunque ésta sea comprobada de mil maneras. Y además, contrariamente a lo que muchos piensan, así como podemos fanatizarnos con la verdad, o con lo que pensamos que ella es, también lo podemos hacer con su negación, con el no creer, posición aún más cómoda porque así no requerimos darnos ningún tipo de explicación. Al respecto de ello cito un pasaje del libro que dice: “A veces se es fanático por creer, pero también se suele ser fanático por no creer, aun cuando las evidencias estén al alcance de la mano.”

Y efectivamente, cuando la mente  no alcanza, cuando los argumentos no llegan a ser los suficientes, la actitud más común que asumimos es la de arribar a una conclusión que es casi siempre aquella que restablece el orden previamente alterado. A quién no le ha pasado que alguna vez en la vida se ha visto ante un suceso que no pudo explicarlo y que al final lo hemos resuelto mediante una alzada de hombros junto con un: “Me habrá parecido”. Esa respuesta, que obviamente no es ni real ni culmina el misterio, resulta una tabla de salvación ante fenómenos que, por diversos motivos, no tienen explicación para nosotros. En la obra, uno de los personajes principales, que es ciego, calma las preocupaciones de todos a través del razonamiento siguiente: “No he podido contemplar al mágico estadio ni lo veré nunca, pero creo en él porque también creo en las palabras de mis amigos y buenos vecinos y estoy convencido de que existe, al igual que existen cosas malas y buenas que están fuera del alcance del hombre.”

Lo que nos propone este razonamiento es que las cosas existen no solo porque las veamos o las toquemos, o quizá porque la ciencia lo diga, sino también, y sobre todo, porque mucha gente de confianza así lo dice y les creemos, lo cual podemos comprobar en la práctica cuando los alumnos de la universidad asumen la palabra del catedrático de ciencias como “verdadera” solo porque es el profesor de ciencia. A pesar que se les enseña que no deben creer subjetivamente porque alguien con autoridad lo diga, los nuevos científicos se forman diariamente en las aulas a través de la credibilidad en la palabra del maestro. Es, sin duda, una de las tantas paradojas acerca de qué es el conocimiento. Al respecto de ello, traigo a colación otra de las frases que nos brinda el libro: “…la ciencia históricamente ha explicado muchas cosas y cada vez las sigue explicando con más precisión, pero cuestionándonos siempre si los métodos científicos constituyen la única vía para descubrir la verdad absoluta…”

No hay que olvidar que esta es una obra contemporánea, escrita por alguien que conoce muy bien la estructura científica y que, por ello, sabe que no todo es lo que parece. A ojos del lego, al igual que le pasa al paciente ante el médico, el científico figura como aquel que puede tener todas las respuestas, como las tenía el cura medieval antes de la modernidad. Pero, al igual que solo los que trabajan en el teatro saben la diferencia entre las apariencias y la realidad, lo cierto es que la ciencia no es la que da las respuestas a todo, como lo suelen repetir los medios de comunicación, sino más bien lo contrario: la ciencia es la capacidad de asombro ante todo, el deseo de entender lo que se ve, la inquietud por descubrir que se sabe menos de lo que se creía. Diariamente se desechan miles de libros de texto científicos debido a la cantidad de nuevos descubrimientos que contradicen y niegan lo que hasta hace poco era una verdad sagrada. Esa es la verdadera ciencia, y no la de las películas de ficción donde se la presenta como la que todo lo puede y que para todo tiene las respuestas exactas.

El Estadio parte de la premisa de que los misterios de la naturaleza muchas veces no son asumidos de la manera cómo deberían serlo, o sea, con una debida investigación y comprobación, sino de acuerdo a criterios y valores comunes y entendibles por las mayorías. La obra viene a ser entonces una metáfora de nuestra vida diaria donde aquello que creemos ser “la verdad” no lo es porque exista detrás de ello alguna prueba casi irrefutable sino porque alguna autoridad o fuerza la inserta en nuestra estructura mental y allí cobra sentido incorporándose a lo que llamamos como lo “conocido”. De modo que cualquier explicación que se dé, por muy irracional que sea, funcionará como un tranquilizador de nuestras conciencias permitiéndonos continuar con nuestra vida diaria.

Hasta aquí he abordado el problema de la relatividad de la verdad que el texto nos propone y con el cual nos hechiza de principio a fin, aunque sin darnos el final aclaratorio y moralizante al cual estamos acostumbrados por el cine norteamericano y la televisión, como ya señalé, los cuales procuran hacer que sigamos pensando que vivimos en un mundo confiable, controlado por nuestras supuestamente sabias autoridades. Ahora tocaré el otro aspecto también fundamental de la obra pero que tiene que ver con algo más cercano a nosotros: nuestra idea de valor, de ética y de moral.

La trama del libro nos muestra que un hecho insólito e inexplicable, aparte de cuestionar nuestras ideas de la realidad y su forma de asumirla, desencadena también una serie de sucesos de orden social. El haber elegido un argumento aceptable y consolador ante el misterio termina convirtiendo a este en uno de los tantos tabús con los cuales vivimos y que preferimos nunca tocar por cuanto hacerlo nos puede llevar a una serie de sinrazones y confusiones a las cuales no hallamos respuesta. Incluso el no buscar explicaciones, como sucede cuando estamos con los niños, resulta ser la mejor salida al entrampamiento. No preguntar, no indagar es muchas veces la solución a nuestras dudas existenciales.

Pero ello nos lleva también hacia una problemática acerca de qué es lo correcto, lo honesto y lo adecuado. Así como con las mentiras piadosas, las mentiras sociales y políticas son también un “mal necesario”. Todos sabemos que es imposible vivir diciendo siempre la verdad. Imaginemos un día salir y expresar públicamente lo que solemos pensar para nuestros adentros. No llegaríamos más allá de unos cuantos metros de nuestra casa en que ya nos veamos envueltos en un altercado con alguien a quien le hemos dicho lo que tenemos en la cabeza en voz alta. Lo contrario sucede cuando saludamos cortésmente y pronunciamos palabras gratas y enaltecedoras al prójimo con quien nos cruzamos, la mayoría de ellas, por supuesto mentiras de marca mayor que ameritarían pasar por el confesionario si fuésemos católicos. El clásico cuento del traje invisible del rey nos demuestra esta realidad.

Ahora bien, ello no sería problema si no fuese porque siempre existe gente para quienes tal hipocresía necesaria para la convivencia no es aceptable. Nuestra sociedad es un constante estado de equilibrio entre el deber ser y el ser, entre lo que deberíamos y lo que somos, entre lo que quisiéramos que fuera pero que no podemos evitar que sea. Solo cuando estas dos fuerzas se desequilibran, cuando una de ellas adquiere mayor peso o preponderancia, es cuando se producen los fenómenos sociales mencionados por la historia tales como la Florencia religiosa, moralista y persecutoria de Savonarola y la corrupción desestabilizadora de la Francia pre revolucionaria. En estos dos extremos se ubican ciertos individuos para quienes ambas fuerzas no pueden compartir el mismo espacio y solo es posible que exista una de ellas, cosa que los convierte o en criminales o en profetas o personajes aislados y sufridos, incomprendidos debido a que se aferran fanáticamente a principios que, si bien son aplaudidos y deseados por todos, son a la vez inaplicables excepto en algún determinado aspecto. Estas normas entonces solo sirven como metas, como horizontes o ideales, tal como lo son las diversas religiones lo plantean, pero no son ejecutables en la vida diaria en la mayor parte de los casos.

Y este es el contexto en el cual se desenvuelve el personaje principal de la obra, un coordinador de deportes de un pueblo quien se debate entre lo que observa y toma conciencia que es la realidad versus lo que los demás asumen falsamente con cinismo y hasta con inmoralidad. Cuando lo cuestionan o presionan para que acepte lo que por sentido común todos hacen, éste agudiza aún más su crisis personal acerca de lo que él considera como lo sensato y lo correcto. Es así que en un pasaje responde al que pone en tela de juicio la sensatez de su padre, quien actuó también principistamente: “Pero lo hizo con honradez, ministro, porque para él el deporte significaba mucho más que dinero…”.

Ante ello la reacción del pueblo, de la sociedad en su conjunto, que es mostrada como irreflexiva y siempre en procura de restituir el equilibrio perdido por un suceso extraordinario, es la de calificar críticamente al que no sigue la corriente ni se adapta a los hechos como de “raro y conflictivo”. Es por eso que el ministro le retruca: “Caramba, veo que eres obstinado como él [como su padre]; los tiempos han cambiado y todos los que siguen pensando así están condenados al fracaso; cuando un día se dan cuenta de su error entonces no hay remedio.”

La conclusión del relato no es la restitución del orden y el develamiento del misterio; eso es algo típico en la literatura contemporánea que intenta crear clientes y seguidores satisfechos con finales agradables que contentan y tranquilizan a los compradores y que llenan los bolsillos de las editoriales. Los verdaderos misterios siempre permanecen ocultos en su explicación y comprensión, por eso son misterios. Los poderes de turno son más bien los que intentan darles un sentido pero de acuerdo a su conveniencia, haciendo que estos se “resuelvan” pero bajo las pautas de su régimen para con ello perpetuar su autoridad y la idea que lo tienen todo controlado, situación que es lo que da confianza al pueblo y le hace creer que están bien conducido por sus dirigentes.

Pero el hecho que todo quede así, explicado pero no resuelto, hace que se perpetúe el estado de insatisfacción que, a la larga, sume a los seres humanos en la ansiedad y desilusión. El volver todo a la “normalidad”, a pesar de que los milagros se manifiestan a nuestro alrededor, nos hace entender que estos extraordinarios sucesos no son el camino hacia ningún cambio o mejora; los milagros solo sirven para el asombro inicial, pero luego el poder se encarga de engullirlos y colocarlos en una situación favorable para sus intereses. Podríamos decir, a manera de síntesis un tanto irreverente, que así aparezcan los ovnis y los extraterrestres, así se presente la Virgen María y retorne Jesucristo a la Tierra, ninguno de estos hechos producirá algo más allá de una admiración inicial puesto que al poco tiempo los dueños del poder los ubicarán en el lugar más favorable para ellos, y así podrán seguir controlando sus negocios y su lugar preferencial en la sociedad.

En conclusión, lo que a mi parecer nos pretende decir El estadio es que si realmente esperamos algún cambio auténtico en nosotros y en nuestro medio éste solo podrá venir de nosotros mismos, no de afuera. Es por eso que la historia termina con una frase que traduce este pensamiento: “Entrenador, ¿cuándo este pueblo irá a tener un estadio que valga la pena? …/… Cuando lo merezcamos, doctor… cuando lo merezcamos.”



lunes, 20 de noviembre de 2017

Todos necesitamos de un sueño

Existen momentos en la historia de los hombres en que la aparición de un sueño se hace necesaria. Quizá porque a veces la vida se convierte en una asfixiante prisión donde el futuro es previsible, y este resulta poco esperanzador. Miramos por los cuatro costados y solo vemos los mismos rostros desconcertados; nadie sabe con certeza a dónde vamos ni por qué seguimos yendo. Mientras tanto la angustia crece a pasos agigantados y los consuelos son cada vez más descorazonadores. La vida en ese momento se convierte en un acto de incertidumbre y no en uno de valor; menos en uno de fe o de alegría.

El miedo se apodera de las calles, de los caminos, de los pueblos y villorrios. Estamos entrampados. La rutina puede más que nuestros deseos. La realidad, esa mata-entusiasmos, es la única ley que hay que acatar. Y si alguien nos habla de ideales maravillosos, inmediatamente pensamos en el pasado, en un tiempo donde todo se podía porque antes era todo más fácil, incluso cambiar la realidad. Pero ahora ya no. Eso actualmente no es posible, más aún, no es conveniente. Incluso hubo un tiempo en se pensaba que los jóvenes, por el simple hecho de serlos, eran los locos soñadores ansiosos de cambiarlo todo y a ellos había que contenerlos para que no se desbordaran. Ahora vemos que no era así. Ejércitos de jóvenes modernos solo piensan en pasar el momento y vivir lo más cómodamente posible ellos mismos. Se sienten más prácticos que sus mismos padres.

Los soñadores
Es entonces que surgen los soñadores, aquellos que, además de querer un mundo mejor, tratan de ponerlo en marcha. Sus únicas armas son la fe que tienen en sí mismos. Y la gente que los sigue lo hacen porque les atrae la idea de que alguien pueda creer en algo que no sea el miedo o el dinero. Los soñadores no se resignan a soportar sacrificadamente la realidad, tratando de maquillarla o dulcificarla. Ellos tratan de inventar una nueva realidad pero que corrija la que desean cambiar. Y es aquí donde nacen las utopías, que son guías de acción a las cuales muchos seres humanos empiezan a sujetarse encandilados por su mágica música. Gracias a las utopías muchas veces se encuentran soluciones donde no parecía que las había puesto que solo se trataba de plantear el problema de otra manera.

Yo soy un soñador. Siempre lo sospeché pero no lo admitía. La idea en sí es demasiado abrumadora como para siquiera plantearla. Pero confieso que me ha vencido. O tal vez quizá ha madurado dentro de mí. Por eso es que al confesarlo siento, más que vergüenza, alivio. Porque sé que los soñadores cumplimos un rol importante en toda sociedad, del mismo modo que en un pueblo lo cumplen su loco, su cura, su policía, su alcalde y su puta.

Mi sueño
Sueño con reunir a todos los inconformes de la sociedad: los marginados, los desplazados, los desoídos, los desheredados; pero sobre todo, a los grandes soñadores dispuestos a todo con tal de no terminar sus días como carroña de un sistema que solo piensa en ser eficiente para sí mismo pero a costa de la mayoría de las gentes. A todos ellos les voy a exponer mi sueño de fundar una nueva ciudad la cual será hecha a la medida del nuevo hombre que queremos crear. Esta será diseñada y construida principalmente con un sentido estético y armónico con la naturaleza y no en función de la tecnología o el mercado. El objetivo de vivir en ella no será, no podrá serlo —por su mismo diseño— el obtener bienes materiales sino contemplar la belleza tanto del mundo como de los habitantes mismos. Los hombres que en ella habiten serán aquellos que piensen que la vida es mucho más que acumular y hacerse ricos y poderosos.

Allí todos tendrán una función que desempeñar y nadie será inútil puesto que la riqueza de dicha urbe será la suma de todos los esfuerzos de cada uno de sus integrantes. Y esa suma de esfuerzos será el capital con el cual se adquirirá el terreno y se financiarán las obras de arte, las cuales se plasmarán en los campos, en los canales, en las carreteras, en las casas y en cada artefacto y utensilio que en ella exista. Todo en ella será producto del arte. Nada se hará con un sentido práctico-económico sino más bien práctico-artístico. La ciencia estará al servicio de los hombres y no de la tecnología. ¿No está hecho acaso el hombre de barro, de arcilla? ¿No es ella moldeable, sujeta a adquirir las más variadas formas, las más extrañas?

Invoco entonces a todos los hombres de buen corazón y fe en lo bueno de la vida a renunciar a esta vida sin sentido e iniciar el proceso de creación de un nuevo mundo el cual, si bien no será un paraíso, sí puede ser lo más parecido al sueño de una existencia más noble y trascendente.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Artista adalid

Artista: ser humano creador de belleza. Adalid: persona que lleva el estandarte; un líder. Si combinamos estos dos seres en uno tendremos, a no dudar, a un personaje singular: un líder creador de belleza, o una belleza que lidera. Todo depende de cómo lo queramos ver. Para quienes sufrimos esta época nos es más grata esta segunda expresión porque ello refleja el nuevo sentido que deberían tomar las cosas en nuestra sociedad. Pero ¿qué tiene que ver el artista con el liderazgo? Veámoslo.

Desde muy antiguo el poder ha sido detentado por personajes de muy distintas naturalezas. Ha habido reyes, guerreros, religiosos, intelectuales, iluminados, delincuentes, etc. Cada uno respectivamente ha encontrado una justificación en su tiempo para asumir el mando. Pero ¿alguna vez lo han asumido los artistas? Quizá se hayan dado casos accidentales, pero han sido pocos. Hubo escritores presidentes, pero tal parece que sus gobiernos no fueron para nada artísticos pues indudablemente relegaron sus funciones creativas para efectuar las administrativas. En suma, tuvieron la oportunidad de proponer nuevos horizontes y, o no lo pudieron hacer, o no lo quisieron.

Resurgimiento de una civilización
Miremos a nuestro alrededor. Algo está pasando. Algo se está moviendo y no lo vemos con claridad pero el país ya no es el mismo de hace algunos años. Estamos un país en crisis, con una sociedad que hace agua en todas sus estructuras. Pero la razón no es debido a un fenómeno de corrupción muy común en toda cultura ni no que se trata de un proceso social que no es otra cosa que la resurgencia de una renacida civilización andina que viene presionando y socavando a la occidental desde abajo hacia arriba, desde dentro hacia fuera, con la fuerza de un huracán, con la intención de volver a ocupar el sitial que le corresponde en nuestra realidad (entendiendo por civilización andina todo aquello que actualmente se da y se genera en el ámbito de la cordillera de los Andes, incluyendo las ciudades de la costa y de la selva, y a la cual pertenecemos todos los que habitamos aquí, sin importar el color de nuestra piel o nuestro lugar de origen).

Este hecho ¿hay alguien que lo esté percibiendo? ¿Hay quien constate el suceso y lo haya empezado a reconocer, describir y pregonar?  ¿No eran acaso los artistas ¾aquellos hombres poseedores de una especial sensibilidad e inteligencia, capaces de captar lo que para el común de la gente es invisible, aptos para transformar lo oscuro en obvio con el genio suficiente para crear mundos imaginarios de la nada¾ los que deberían estar interpretado la sutileza de estos cambios? ¿Qué les ocurre: están sordos, ciegos, mancos, mudos? ¿Los mantienen acaso encerrados sin ver el mundo y sin conocer lo que está ocurriendo a su alrededor?

Miami way of life
Lo que sucede es que nuestros más selectos y sensibles artistas quienes deberían haberlo captado tienen la cabeza puesta en otra parte. La tienen puesta en Miami (otros en un plato de comida). Y Miami significa no necesariamente dicha ciudad sino todo el conjunto de valores y cosas que el mundo moderno pone a nuestra disposición. Miami significa patrones de conducta y esquemas de vida que reflejan otras realidades, por muy latinoamericanas que éstas sean (lo que puede ser válido en Cuba o en Puerto Rico no lo es en nuestro país). Lamentablemente la mayoría de nuestros artistas tienen el cerebro lleno de libros norteamericanos, ingleses, franceses y alemanes y viven diciendo como cierta vez manifestaba el escritor Vargas Llosa en sus discursos de candidato presidencial: “Algún día nuestro país será como Suiza”.

Y se la pasan enfrascados en sus bibliotecas leyendo la última traducción de algún escritor europeo o concentrados escuchando una de las más selectas grabaciones de jazz hechas por un pobre negro convertido por los blancos en mercancía. Viven condenando y burlándose de la “incultura” de la gente de nuestro pueblo, de su pueblo, quienes, para ellos, no se merecen ningún respeto puesto que no conocen a Marcel Proust o Faulkner (y a lo más reconocen, mientras sostienen un whiskey en la mano, la sorprendente  “habilidad” de estos “indios” incultos para hacer ciertas cosas que ellos no se atreverían jamás).

Es por eso que nuestros artistas se sienten frustrados y amargados, porque sueñan con un mundo que aquí nunca se va a dar. Y entre sus anhelos occidentales y sus lamentos no tienen tiempo para pensar en nuestra realidad. Me refiero a nuestra realidad andina, porque indudablemente ellos se desplazan solo por la occidental.

Pero antes esto dirán: ¿y qué hay del artista popular? ¿Cuál, el que se disfraza de “típico” y se convierte en un títere para poder sobrevivir? Ese está igualmente encasillado en el esquema Miami; la prueba de ello se halla en sus giras al exterior. Estos personajes son más bien un objeto más de la sociedad consumista. Solo exceptuaríamos de ello a ciertos músicos y actores populares, urbanos y rurales, aunque haciendo la salvedad que como todavía no han tenido la oportunidad de ser tentados por el dinero grande no se les puede juzgar terminantemente.

Artista maestro
Visto esto, ¿qué queremos decir? Que existe una civilización andina que despierta de su letargo y un artista que no lo ve. Es como si estuvieran conectados a la televisión de otros países pero no a los programas locales. Pero esto ya no debe seguir así. Es duro criticar pero no lo hago por placer o afán de notoriedad sino con el objetivo de ablandar nuestra sensibilidad y prepararla para los nuevos mensajes. Y este es el nuevo mensaje que yo daría a nuestros artistas: tenemos que ser maestros. Maestros tal como lo son los profesores de escuela primaria: personas sencillas y sacrificadas, con el corazón más grande que las necesidades y dificultades. Tenemos que vivir modestamente y aceptar nuestra posición social. Tenemos que transmitir, por sobre todas las cosas, amor hacia nuestros “alumnos” que son nuestros receptores, aquellos que asimilan el arte y a quienes debemos enseñar las tradiciones, el valor del trabajo, del sacrificio, la abnegación y la humildad. Tal como así lo hacen miles de maestros que recorren diariamente los confines de nuestra nación.

Porque un artista en nuestro mundo, el andino, no puede ser ni será nunca una “estrella”. Ese modelo hollywoodense aquí es ajeno y no se digiere. “Estrellas” solo son los de afuera: seres de plástico, productos de venta, objetos de nuestra curiosidad y divertimento a quienes solo les interesa llevarse nuestras alabanzas, nuestros aplausos y nuestro dinero. Ellos no son nuestros artistas. Ellos no reflejan nuestra realidad, nuestros sentimientos, nuestras ambiciones y necesidades. Ellos no comprenden nuestros sufrimientos y nuestras alegrías. Solo nos entretienen y mantienen ocupada nuestra mente con experiencias ajenas. ¡Olvide el artista andino el buscar ser una estrella al estilo occidental! Nosotros tenemos nuestra propia manera expresarnos y de ser y hacia eso debemos llegar.

El más indicado
Creo entonces que el papel del artista en nuestra sociedad pasa por, primero, despertar sus cualidades naturales y luego orientarlas hacia nuestra propia realidad, asumiendo así el papel de un maestro sin poses que imiten costumbres ajenas. Además debería en lo posible, evitar vivir de su arte. De esta manera tendríamos un necesitado menos y un artista más. A los que ya se estén dedicando a tiempo completo a ello solo les alentaría a que tengan la suficiente fuerza para persistir con el mismo empeño con que empezaron para que, de este modo, no caigan en la desesperanza cuando vean que sus problemas caseros se agudizan. Quien no tenga este coraje, quien no ame el oficio sin pensar en la compensación económica no pretenda entonces ser artista.

No hay otros
Los hombres cambian solo cuando sus ideas cambian, y por su facultad de percepción que les permite captar los fenómenos y las sutilezas, a lo cual se suma su capacidad de transmisión para darlas a conocer a las mayorías, el artista debería tomar conciencia que en la actualidad él es el más indicado para señalar el rumbo a seguir. Es la hora del artista. Ni los filósofos e intelectuales están preparándose para dicha acción como tampoco los científicos, los colegios profesionales o las organizaciones políticas. Veamos si no sus ideas, sus postulados y observemos que el tiempo no está propicio para ellos.

Porque dichas personas y organizaciones en verdad no saben por dónde ir ni qué hacer con el país. Quizá les falte imaginación o sensibilidad y amor por nuestra tierra; o capacidad de entrega, honradez, o simplemente valor (aunque habrá algunos que, contra viento y marea, a pesar de las pasadas y funestas experiencias, tratarán de decir que lo que se necesita es aplicar determinadas recetas importadas porque, ya que funcionaron en otro país, tienen que resultar en el nuestro por muy diferentes que seamos). El auténtico artista, en cambio, sí es capaz de saber qué hacer y de demostrar que el futuro nos pertenece, hecho por nosotros y para nosotros.

Señalar el camino
Es por esa razón que pienso que nuestro artista tiene que ser hoy el adalid; el portavoz del cambio. Y si tú, amigo lector, eres o quieres ser artista, prepárate. No hay ni habrá otro mundo mejor que el que tú mismo puedas imaginar y crear. No es tiempo de esperar a que vengan otros de afuera para que arreglen las cosas. La historia y nuestro pueblo están aguardando a que sus propios artistas cumplan con su deber. No hacerlo sería traicionarlo y condenarlo a vivir en la desilusión, el miedo y el fracaso más tiempo del que ya los ha vivido.

De modo que el artista tiene que señalar el camino. Y debe hacerlo recurriendo a las propias fuentes de su cultura y a sus manos. Todos los ojos, oídos y corazones están esperando que hable, que se manifieste, que construya algo para propiciar el cambio. Tiene que darse cuenta que el mañana que proyecte será el presente de nuestros hijos y que será juzgado en la medida que no sea consecuente con su destino.


Como decía Vallejo: “Ya va a llegar el día, ponte el alma”. Ha llegado el momento de que el artista asuma su verdad y lidere la nación. Ya salió el Sol y la noche quedó atrás. Solo queda, entonces, levantarnos y andar. 

domingo, 13 de agosto de 2017

Vicenta Giraldo Ocampos: trabajadora y luchadora

10/08/2017 | Pepe Mejía

El pasado 19 de julio, el día que cumplía 88 años, fallecía en un hospital de Lima, Vicenta Giraldo Ocampos (Callao, 19 de julio de 1929-19 de julio de 2017), conocida también como Susana. Una galopante fibrosis pulmonar terminó con las fuerzas de una mujer que supo luchar contras diversas vicisitudes y, sobre todo, transmitir esa experiencia a sus hijos e intentaba transmitirla a sus nietos.
Hija de un panadero y una comerciante, Luciano y Susana, desde muy joven estuvo comprometida con los más desfavorecidos. Hay una imagen muy nítida que recuerdo con mi madre. Yo tendría cinco o seis años. Estábamos comprando en una paradita (mercadillo) y ella me sujetaba la mano. En un momento determinado hubo revuelo, gritos y gente corriendo. La policía llegaba a desalojar a los vendedores ambulantes. Mi madre, sin soltarme, se encaró con uno de los policías recriminándole su actitud. “Porque no te vas perseguir a los pericotes (ladrones) y deja en paz a la gente que quiere ganarse unos soles”. Yo me aferré a mi madre y esa imagen la tengo guardada y grabada para siempre.
Siendo muy joven, entre los 17 y 18 años, militó junto con sus otros siete hermanos, en el Partido Aprista Peruano (APRA) miembro de la Internacional Socialista y fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre. La feroz represión que ejercía la dictadura de Odría contra los militantes apristas obligó a mi madre a realizar labores clandestinas. Una de sus tareas era asegurar el reparto de la propaganda del partido en los cuarteles militares –en la marinería del Callao- para llamar a la insurrección armada, que fracasó sangrientamente el 3 de octubre de 1948.
Diez años después, cuando el APRA apoya a Manuel Prado, la derecha más reaccionaria, hace que mi madre se identifique con los postulados del Apra Rebelde de Luis de la Puente Uceda que pregonaba la lucha armada y volver a las esencias del aprismo. Vicenta siempre me dijo que no estaba de acuerdo con ejercer la lucha armada pero sí criticaba la deriva populista, demagógica y entreguista que hacía el APRA a la derecha. Pero siguió fiel al partido de Haya de la Torre.
Vicenta trabajó en un puesto del Mercado Central de el Callao vendiendo lana. Allí conoció a mi padre, José, y juntos se fueron a vender en el baratillo de Bellavista, otro mercadillo de vendedores ambulantes. Mi padre ya tenía experiencia sindical porque había trabajado en las minas, participando en el sindicato y en la organización de huelgas reivindicando su pliego de reclamos. En el baratillo de Bellavista, tanto mi madre como mi padre, organizaron a los vendedores ambulantes para exigir a las autoridades la construcción de un mercado y que los vendedores en la calle sean los dueños de los puestos. La lucha fue muy larga y enconada. Cortaron carreteras, se movilizaron y consiguieron el apoyo de un joven abogado, Mario Alegría, que después se convirtió en Alcalde de La Perla. Después de muchas movilizaciones y gestiones en la Municipalidad del Callao consiguieron el mercado que hasta ahora existe y está en pie. En ese mercado mi madre vendía lana. Y a ese puesto se acercaba una de las hermanas de Hugo Blanco para comprar lana y confeccionar “chompas” (jerseys) para combatir el frío en el penal de la isla del Frontón en donde estaba recluido el dirigente campesino.
Durante el régimen del militar nacionalista Juan Velasco Alvarado (1968) Vicenta entra a trabajar como vendedora de entradas en el cine Porteño. Allí organiza el primer sindicato de trabajadores de cine. Recuerdo que las asambleas del sindicato se hacían en la sala de mi casa y lxs trabajadorxs designaban a un compañerx para mi cuidado.
Un día nos contó que el dueño de la empresa le había ofrecido dinero a cambio de renunciar a la secretaría del sindicato y dejar las reivindicaciones. Mi madre, por supuesto, se lo rechazó. Convocó a una asamblea de trabajadores y contó el intento de soborno. El dueño amenazó a mi madre y le dijo que vendrían tiempos mejores para él pero que ella estaba acabada. Y así fue.
Al poco tiempo el general Morales Bermúdez dio un autogolpe (29 de agosto de 1975) contra Velasco. El 19 de julio de 1977 se convocó a un Paro (huelga general) Nacional. Un paro histórico que hizo que los militares volvieran a sus cuarteles y se iniciara la formulación de la Constitución política del 79. Vicenta participó en las movilizaciones y en el Paro Nacional. La dictadura de Morales Bermúdez aprobó unos decretos supremos que permitía el despido de más de cinco mil trabajadores, la mayoría de ellos dirigentes sindicales, entre ellas Vicenta. Los empresarios idearon los Decretos Supremos 010 y 011 mediante los cuales se autorizaba el despido inmediato de los dirigentes sindicales y trabajadores que se sumaron al paro. Vicenta se encontró en la calle, con dos hijos que alimentar y sin trabajo. Con el poco dinero que le dieron levantó un puesto de madera de venta de chuches y refrescos cerca de su casa.
El 16 de septiembre de 1992 el presidente Fujimori acusó a uno de sus hijos, Pepe, de ser “embajador de Sendero Luminoso en Europa”. Tuvo que sufrir la criminalización y la falsa acusación de ser la madre de un terrorista. En 1993 Vicenta optó por el exilio y recaló en Puerto Real, Cádiz, gracias a la solidaridad de colectivos sociales y de su alcalde José Barroso, al que conoció en Lima en la Campaña contra la Celebración del Quinto Centenario.
En su nuevo entorno Vicenta se implicó en el movimiento asociativo. Participó activamente en la Asociación de Amas de Casa. Quiso participar en la junta directiva del Centro de Día pero ella constató que había ciertas reticencias por ser mujer. Me lo contó y les amenazó con hacerlo público. Los reticentes se echaron para atrás y Vicenta pudo estar en una de sus juntas directivas.
En diciembre de 1996 se presenta en Madrid, en el Paseo de la Castellana, y monta su tienda de campaña con jóvenes de las Comisiones 0’7 de Cádiz para exigir una ley de cooperación solidaria y justa.
Con 77 años se matriculó en la Universidad de Cádiz, en el Aula Universitaria de Mayores, y realizó el trabajo “Inmigración y mayores” del que estaba muy orgullosa.
En Puerto Real dedicó mucho tiempo y esfuerzo en impulsar la ONG Madre Coraje. Todos los meses llenaba un camión con víveres para Perú. Recorría emisoras de radio, televisión, redacciones de periódicos, despachos de concejales y a todos les transmitía con esa energía y entereza la necesidad de apoyar y solidarizarse con el pueblo peruano.
El 5 de julio de 2001 el Pleno del Ayuntamiento de Puerto Real todos los portavoces de los Grupos Políticos acuerdan una mención especial y reconocimiento a la labor de solidaridad desarrollada por Vicenta al frente de la ONG Madre Coraje.
También colaboró muy activamente con la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía con Rafa Lara y Lola Sanisidro. Participó en todas las movilizaciones por los inmigrantes muertos en las costas de Andalucía.
En 2014 sigue con mucho entusiasmo el nacimiento de Podemos. Participa activamente en la creación del Círculo en Puerto Real. Después de mucha insistencia, Vicenta acepta ir en las lista municipales de Sí se Puede de Puerto Real. Hace campaña por los Centros de Día y las asociaciones que le vieron participar. La lista de Podemos gana las elecciones y Vicenta se siente muy feliz. Pero poco a poco su enfermedad va mermando sus fuerzas y energías. Las pocas que le quedan las dedica a sus hijos y nietos. Nunca olvida a su familia numerosa que está en Perú. Inculcó el espíritu de lucha y el no doblegarse ante el patrón. Ser fiel y leal a la organización política o social. Estar siempre con los y las de abajo. Esas fueron sus enseñanzas. Estos fueron los valores que transmitió a los que estuvieron a su alrededor. Que la tierra te sea leve, Vicenta.
*Pepe Mejía es hijo de Vicenta, militante de Anticapitalistas

domingo, 9 de agosto de 2015

Nubarrones en el horizonte de Podemos

Por Pepe Mejía
A escasos meses de afrontar unas decisivas elecciones generales, al interior de Podemos no hay ilusión, no existe una decidida apuesta por la ruptura democrática, ni tampoco hacia la confluencia con otros sectores de la izquierda.
Asamblea de Vista Alegre
Por Pepe Mejía
Los Círculos -seña de identidad del proyecto- se vacían. Crece el descontento, la apatía y la crítica.
Aparecen nubarrones en el horizonte de Podemos. Pero nubarrón no es sólo una nube grande, oscura y espesa sino que también significa que existe un problema (o varios, vaya Usted a saber…) o complicación que amenaza un desastre. Y en esas estamos.
Hay varios elementos a tener en cuenta. El primero de ellos el programático y discursivo. Poco a poco va quedando a atrás ese discurso fresco, rompedor de las pasadas elecciones europeas. Ya no se habla de implantar una renta básica o de nacionalizar empresas estratégicas e incluso, la derogación del artículo 135 de la Constitución que obliga a las administraciones públicas a la “salvaguarda de la estabilidad presupuestaria” en detrimento de los servicios sociales. También se ha eliminado del argumentario la auditoría de la deuda para declararla ilegítima. Tampoco se habla de crear una banca pública o adoptar medidas contra los paraísos fiscales.
Esta política, el discurso de la centralidad y la desideologización, conscientemente impulsada desde la dirección, busca conquistar el espacio moderado del PSOE. Pero qué pasa. Que tras emprender una viaje hacia la moderación y sellar pactos autonómicos con el PSOE, a más acercamiento -desde Podemos- a este espacio, más espacio recupera el PSOE en su particular batalla con el PP. Pareciera que puestos a elegir el personal quiere el original y no la copia.
Al respecto, para distintos cargos de Podemos el último movimiento del PSOE en Madrid no ha pasado desapercibido. La destitución de Antonio Miguel Carmona, como portavoz socialista en el ayuntamiento de Madrid, se interpreta como cortar las alas a Carmona que previsiblemente se postularía a secretario general del partido socialista en Madrid. Pero también la posibilidad de que entrara en el equipo de gobierno del ayuntamiento allá por el mes de noviembre. Carmona nunca ocultó su interés en integrarse en el equipo de Manuela Carmena. Sólo Ferraz, la sede de la dirección federal del PSOE donde tiene despacho Pedro Sánchez, secretario general del PSOE, pudo parar sus ambiciones.
A todo esto, el recién elegido coordinador municipal del PSOE-M, Javier Corpa, ha presentado su dimisión indignado por la ‘decapitación’ de Antonio Miguel Carmona en la Portavocía del Ayuntamiento de Madrid. Movimientos que tienen que ver mucho con las posibles futuras alianzas.
Otro elemento que condiciona mucho el proyecto de Podemos es la irrupción de Ciudadanos. La apuesta del empresariado -con apoyo explícito del IBEX 351 , el grupo Prisa2 y la banca internacional3 – para regenerar el régimen tampoco favorece a Podemos. Ciudadanos se está trabajando a esa franja desideologizada y de “centro” que hubiese podido tener en Podemos -según sus estrategas- un referente.
No a la confluencia de la izquierda
Existe una segunda cuestión que el común de los mortales no entiende. La rotunda negativa -y enrocamiento- a confluir con otros sectores de izquierda para constituir una candidatura a las generales que ilusione y haga realidad el cambio.
Muchas son las voces que han pedido una rectificación, una apertura del partido a otras fuerzas. En un Manifiesto -firmado por más de 700 cargos y más de 7000 personas- se pedía a la cúpula que abra el partido para confeccionar las listas a las elecciones generales, que las listas sean el resultado de un proceso verdaderamente democrático, abierto a la ciudadanía, ilusionante.
El pasado 10 de junio otra iniciativa en la misma línea se hacía público. Un grupo de dirigentes de Podemos, entre los que se encuentra Pablo Echenique, secretario general de Podemos en Aragón y ex eurodiputado, y varios diputados autonómicos, firmaron el Manifiesto Abrimos Podemos: por una candidatura constituyente, en el que se señala que tras las elecciones autonómicas y municipales y la irrupción de las candidaturas de unidad popular Podemos “ya no es el único instrumento de cambio”.
“Queda una cuestión pendiente para las próximas elecciones generales, y es la de si Podemos aspira simplemente a convertirse en un partido más, que contribuya al remiendo de un régimen en crisis, o si aprovechará la oportunidad histórica que se presenta para contribuir a una transformación democrática real”, dice uno de los párrafos del documento.
Y en esa misma línea, un grupo de ciudadanas y ciudadanos formado, entre otros, por activistas sociales, feministas, ecologistas y profesorado universitario, hicieron público, el 22 de julio, un Manifiesto de potente contenido político y social llamando a la constitución de “candidaturas unitarias por un nuevo tiempo político en la Comunidad Autónoma Vasca y en la Comunidad Foral de Navarra” de cara a las próximas elecciones generales.
A pesar de todos estos movimientos y los generados desde abajo y los propios Círculos, la dirección se enrocó e hizo caso omiso de la demanda. Con soberbia y arrogancia se niega a confluir con nadie a costa de perder votos. Otras voces señalan que Podemos no está por la confluencia porque a su interior no está abierto a las minorías, no está abierto a la democracia plena. Existe un declarado miedo al mestizaje político y una alergia a todo lo que no se pueda controlar desde la cúpula.
Existe otro factor de preocupación. No hay movilización. Todo se ha dejado a las expectativas electorales. Desde Podemos no se ha impulsado el desarrollo de este tejido social organizado para construir poder popular. Tanto para definir políticas sociales como para defender las conquistas.
Otro elemento de desafección ha sido el proceso de primarias para confeccionar la lista a las elecciones generales. Convocado de mala manera, con prisas y muy malas intenciones y organizado desde el aparato del partido, apenas votaron 59.700 personas de las más de 380.500 inscritas. Apenas un 16% de los inscritos se movilizaron para votar. Pablo Iglesias obtuvo la mitad de votos con los que salió elegido secretario general en Vistalegre. De las 95.311 personas que le apoyaron para secretario general ha pasado a 48.494 para la presidencia del gobierno.
La escasa participación es de especial importancia en Podemos. Porque el pilar, la esencia de Podemos es la participación ciudadana.
La militancia abandona los Círculos
Y otro pilar, que está en el ADN de Podemos, los Círculos, languidecen y en el mejor de los casos se han convertido en trinchera de los adeptos a la dirección. Los Círculos, desde sus inicios -no se les consultó si debería ir la cara de Pablo Iglesias en la papeleta de voto en las elecciones europeas- han sido ninguneados de las decisiones más importantes. La militancia se entera tarde y mal a través de los medios de comunicación. Un dirigente intermedio afín a la línea de Pablo Iglesias nos dice: “Cualquiera que se acerque al Círculo más próximo de su localidad y compare la afluencia de personas respecto a hace un año comprobará que ésta ha caído estrepitosamente”.
Mucha gente está cansada del “ordeno y mando” sin poder intervenir en la elaboración de las directrices de forma colectiva. También expresan su cansancio por la falta de debate y cuando se plantea alguno crítico se le vapulea. Funciona mucho el “dedazo” para asegurarse cargos internos afines. Aunque todos pasan por el tamiz de elecciones.
En la militancia de base tampoco ha gustado el alineamiento -que hizo público Pablo Iglesias- con Alexis Tsipras y el Eurogrupo en la firma del acuerdo que supuso acatar unos postulados de austeridad, en la línea con la troika, y a espaldas de la población que se pronunció en contra de esas medidas de austeridad en el referendum.
Muchos son los cuadros que elegidos para integrar los distintos Consejos Ciudadanos municipal, autonómico y estatal han renunciado. Unos con ruido y otros se han ido discretamente. Llama poderosamente la atención la huida masiva de cargos orgánicos en Podemos de Castilla-La Mancha4 .
La mayoría de los analistas coinciden que los nubarrones ya se advirtieron en la Asamblea fundacional celebrada en Vistalegre, Madrid. En esa ocasión, la dirección no consensuó los documentos organizativos y aplicó la “aplanadora”. Y desde ese cónclave las cosas han ido a peor. El desánimo no está sólo instalado en los sectores habitualmente críticos sino en sectores que se identifican abiertamente con miembros de la dirección.
En este contexto llama poderosamente la atención opiniones como la de Joaquín Urías5 , profesor de Derecho Constitucional en la universidad de Sevilla, letrado del tribunal constitucional y activista del Foro Social de Sevilla. “Ya nadie se llama a engaño. Podemos es un partido centralista y vertical, dirigido con mano férrea por un grupo de amigos que han ido desactivando sistemáticamente cualquier intento de las bases de construir un movimiento político participativo y horizontal. Siempre ha sido así, pero ahora lo empieza a saber la opinión pública. Y eso va a tener un coste electoral”.
Al interior de Podemos la desafección crece. A todo esto hay encuestas que no le dan más del 14% de votos en las generales. El Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), dependiente del Ministerio de Presidencia, le dá un 15,7% de estimación de voto, 0,8 puntos menos que el pasado mes de abril. Otro dato que preocupa es el voto de los/las jóvenes. El voto de jóvenes, entre 18 y 24 años, ha caído un 40% desde el informe del CIS de enero.
Muchos se preguntan a qué responde la actual estrategia diseñada e impulsada por la dirección de Podemos. Unos indican, desde esferas académicas, que la actual estrategia responde a la influencia del populismo de izquierda de Laclau-Mouffe que prima el campo electoral a expensas de las luchas sociales.
Otros, periodistas especializados en el seguimiento de los partidos, indican que la actual estrategia responde a preparar el futuro escenario post-elecciones generales. Conformar un grupo parlamentario disciplinado a órdenes de la jerarquía, altamente cohesionado y dispuesto a pactar con el PSOE ya sea en la oposición o en el Gobierno. Sólo un pacto Podemos-PSOE podría desalojar a Rajoy de la presidencia6 . Pero siempre y cuando Podemos llegue al 20%, cosa que hoy por hoy -sólo como Podemos- está muy lejos de alcanzar y que probablemente nunca alcance.
Los dirigentes de Podemos apostaron por el desarrollo de una “maquinaria de guerra electoral” en detrimento de un desarrollo territorial y anclado en la ciudadanía. Las consecuencias se verán en las próximas elecciones generales.
Después de las elecciones habrá que hacer balance, repasar todo lo prometido y todo lo que no se ha hecho. Y, sobretodo, si hemos conseguido el objetivo de “asaltar los cielos”.
1. Florentino Felgueroso es la persona que está detrás del programa de Educación de Ciudadanos. Se trata de uno de los representantes más importantes de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), institución íntimamente relacionada con el Ibex 35. Doctor en Economía por la Universidad de Oviedo y miembro afiliado e investigador de la Fedea, Felgueroso mantiene desde hace tiempo una estrecha relación con Luis Garicano, Coordinador del Programa Económico de C´s. Público.es, 28.07.2015
2. “La estabilidad de Andalucía pasa por un acuerdo PSOE-Ciudadanos” titulaba el diario El País, del grupo Prisa, el pasado 15 de marzo de 2015 esgrimiendo un estudio de Metroscopia, empresa vinculada a los intereses de Prisa.
3. En sus informes semanales que envían a sus clientes, siete bancos internacionales el Morgan Stanley, HSBC, Citi, Merrill Lynch, BNP, Societé Générale y Crédit Agricole citan a Podemos de ultraizquierdista y a Ciudadanos de centrista.
4. Varios cargos orgánicos de Podemos en Castilla-La Mancha han dejado la formación, dicen, por la falta de participación, transparencia y horizontalidad interna. Entre ellos, cabe destacar a Alberto Martínez, miembro del Consejo Ciudadano Regional; Ana Cecilia, secretaria general de Podemos en la localidad de Alcázar de San Juan (Ciudad Real); Raúl López, secretario general en Miguelturra (Ciudad Real); María Sánchez, integrante del Consejo Ciudadano Municipal de Albacete, y Manuel Arias, consejero en la capital, Toledo. Además, también abandona el partido liderado por Pablo Iglesias el que fuera cabeza de lista en las elecciones autonómicas por la provincia de Albacete, Gregorio López.
5. http://www.andalucesdiario.es/dejen_pasar/no-podemos/
6. El candidato de ‘Catalunya Sí que es pot’ al 27-S, Lluís Rabell, ha considerado que si tras las elecciones generales existe la posibilidad de formar una mayoría de izquierdas entre PSOE y Podemos, sería “obligado democráticamente” llegar a un acuerdo parlamentario para “echar” al PP del Gobierno. El cabeza de lista de ‘Catalunya Sí que es pot’ -que integra a Podemos, ICV-EUiA y Equo- a las elecciones catalanas ha admitido que “echar al PP del Gobierno sería muy buena noticia”, por lo que “si hay una posibilidad de un acuerdo parlamentario de izquierdas para descabalgar al PP, es obligado democráticamente hacerlo efectivo”. El hasta ahora presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Barcelona ve así con buenos ojos un acuerdo tras las generales entre PSOE y Podemos, más allá de “cuál sea la correlación de fuerzas o si puede traducirse en un acuerdo de gobierno, de legislatura o puntual”.

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jueves, 4 de junio de 2015

Desde España, activistas y cargos expresan su solidaridad con represaliados en el Valle del Tambo, Arequipa, Perú

La población del Valle del Tambo en Arequipa Perú, brutalmente agredida por el Gobierno de Humala, está recibiendo la solidaridad internacional. Activistas y cargos públicos del Estado español expresan su solidaridad y denuncian al Gobierno peruano.
En un Manifiesto, firmado y hecho público hoy, se dice: Lamentamos “profundamente la muerte de estas personas. Ninguna inversión justifica una sola muerte, sea poblador o policía. Dejamos sentada nuestra posición que esas muertes eran evitables si el gobierno garantizara los derechos de sus representados y ofreciera otras alternativas a los conflictos sociales, diferente a la represión pura y dura que viene imponiendo en el Valle del Tambo”.
Para mayor agravamiento del conflicto, los firmantes también denuncian al Gobierno de Humala.
“El gobierno peruano ha autorizado al ejército a entrar en la zona y ha decretado el Estado de Emergencia en la Provincia de Islay, como de si de una guerra se tratase; en ese sentido, tememos por la vida de los pobladores y por las consecuencias que la incursión del ejército tenga en el Valle del Tambo”.
Entre los firmantes se encuentra el Eurodiputado de Podemos, Miguel Urbán, Rommy Arce, concejala electa por Ahora madrid y de origen peruano, Raúl Camargo, diputado electo por la Comunidad de Madrid de Podemos, Jaime Pastor, miembro del Concejo Ciudadano de Madrid de podemos, Manuel Garí, editor de Viento Sur, Pepe Mejía, periodista activista social, miembro de Podemos y de Anticapitalistas entre otros.
Los firmantes piden “derogar el Estado de Emergencia en la Provincia de Islay y a retirar las fuerzas policiales y militares para abordar el conflicto por las vías del diálogo y evitar un mayor derramamiento de sangre”. Así como “la suspensión del proyecto Tía María y que el diálogo franco y sincero se abra paso y se escuche la voz de las personas que viven en Valle del Tambo”. Y “garantías para los pobladores y dirigentes de las diversas organizaciones que se han declarado contra el proyecto Tía María”.